viernes, 31 de julio de 2015

SAN IGNACIO DE LOYOLA.


Es la fiesta de nuestro Padre, Maestro y Guía eminente en los caminos espirituales: SAN IGNACIO DE LOYOLA. Pues, como decia nuestro Fundador de manera contundente: "somos ignacianos".

Y es impresionante la cantidad de hombres y mujeres de toda raza, lengua, pueblo y nación que a lo largo de estos últimos 500 años han sacado provecho de su experiencia espiritual expuesta tan metodicamente en los Ejercicios Espirituales. Cuantos santos conocidos como Madre Teresa, el Beato Juan XXIII, san Francisco de Sales, por citar sólo algunos más cercanos, y cuantos santos desconocidos deben su crecimiento en el conocimiento y la identificación a Cristo gracias a esta experiencia espiritual.
Maestro del discernimiento, con sus reglas para examinar las diversas mociones que tocan el alma "las buenas para seguirlas, las malas para desecharlas". Y para saber actuar en esos momentos penosos de la vida espiritual cuando los escrupulos nos asedian.

Maestro de la contemplación del Evangelio, con ese método que nos hace penetrar y encontrar a Cristo íntiomamente que me habla hoy a través de su vida histórica. Sin olvidar esa gracia capital del "conocimiento íntimo de Cristo para amarle más y seguirle mejor"

Maestro de la libertad interior, ayudándonos a "ordenar la vida", con "la indiferencia " que no es apatía sino "buscar y desear tanto cuanto... lo que Cristo amó y deseo"

Maestro del Amor auténtico desde el "presupuesto prealable: toda persona ha de ser más pronta a salvar la proposición del prójimo que a condenarla..." hasta la contemplación para alcanzar amor en la que se nos recuerda que el Amor se ha de poner más en las obras que en las palabras.

Maestro del Amor a la Iglesia con esas magníficas consignas para en todo sentir con ella, como Madre nuestra que es.

Maestro del compromiso apostólico auténtico, siguiendo la llamada de Cristo para conquistar el mundo para el Padre, para invitar a los hombres a vivir bajo el estandarte de Cristo de pobreza, humildad, humillación.

Maestro... sí, un gran Maestro aunque no quiso pasar como tal, sino que sólo quería "hacer bien a las almas"

Damos gracias al Señor por Iñigo de Loyola, y por todas las gracias que por su medio hemos obtenido a lo largo de nuestra vida.

Y no olvidemos programar nuestra tanda de Ejercicios este verano


sábado, 18 de julio de 2015

Educadora de calidad


La Virgen María, por tanto educa a sus hijos en el realismo y en la fortaleza ante los obstáculos, que son inherentes a la vida misma y que ella misma padeció al participar de los sufrimientos de su Hijo

Es una madre que lleva al hijo no siempre sobre el camino “seguro”, porque de esta manera no puede crecer. Pero tampoco solamente sobre el riesgo, porque es peligroso. Una madre sabe equilibrar estas cosas. Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniéndose en juego ¡no tiene columna vertebral!

lunes, 13 de julio de 2015

La catequesis con adolescentes que evangeliza y atrae


Emili Marlés, vicerrector del seminario de Tarrasa y entusiasta de la evangelización juvenil, ha explicado en el Encuentro de Nueva Evangelización ENE 2015 en Astorga la eficacia de las catequesis para adolescentes Lifeteen, que él implantó en la diócesis catalana hace 4 años importándolo de Estados Unidos y hoy ya está funcionando en varias parroquias de la diócesis egarense, en la de Cristo Sacerdote en Madrid y va a empezar a usarse en Pamplona y en Valdepeñas (Ciudad Real).

Marlés explica que cuando llegó a la parroquia “teníamos 10 chavales en Confirmación”. Aplicando el sistema de Lifeteen, en cuatro años han pasado a tener 110 chicos y chicas, 50 en Lifeteen y 60 en Edge, que es la rama para chicos más jóvenes.
“Los jóvenes invitan a sus amigos, porque les gusta y se sienten amados. El viernes, a las 18h, en el local tenemos a Edge, y a las 20h tenemos a los de Lifeteen. Vemos que los jóvenes se acercan más a Cristo y ellos traen a más amigos”, explica Marlés. 
Lo de siempre no funcionaba

“Durante años yo usé tal o cual libro para la catequesis de confirmación, pero la realidad es que los chicos dejaban la Iglesia después de la Confirmación, y no crecían en oración ni en experiencia de Dios. Era frustrante. Fui a EEUU a una parroquia de Atlanta, en teoría para aprender inglés, y el cura de allí me dijo: yo te llevo a un campamento de jóvenes y ya verás. Era el campamento de Lifeteen en Covecrest, Tiger, Georgia”. 

“En seguida noté que en los jóvenes de ese campamento había entusiasmo por la fe y una unción especial. Sus testimonios impresionantes me tocaron el corazón, ver cómo preparaban sus confesiones los jóvenes fue un flechazo. El cura me regaló un libro de Lifeteen. Vi que no es solo un método, sino un estilo espiritual para el catequista, con mucha formación”.

De vuelta a España hizo una prueba. “Era 2011, el año de la JMJ de Madrid. Llevé a mis jóvenes de Tarrasa, que es una ciudad de 200.000 habitantes, a la adoracion joven de Lifeteen en Madrid. Quedaron entusiasmados. Lo que cambia a las personas es acudir a los sitios donde se hacen las experiencias novedosas y vivirlas”. 

Y así Tarrasa empezó a aplicar Lifeteen en su parroquia, y luego en algunas más.

Eucaristía, experiencia, adoración

Para Marlés, hay 3 claves del éxito de Lifeteen: “sus Eucaristías son vibrantes, sus catequesis son toda una experiencia y hay casi siempre adoración al santísimo”. 

Cuando una parroquia se inscribe paga un dinero y recibe los materiales: un curriculum de 7 años que incluye unas 400 catequesis profesionalmente preparadas. “En mi parroquia, tras 2 años de Edge, hacemos la Confirmación en 2º o 3º de ESO y luego los pasamos a Lifeteen, que acaba a los 18 años”, explica Marlés. 

“Hay sesiones que son más teológicas y otras son de temas más sociales o de actualidad, como hablar del aborto, o la familia, o la droga, o las adicciones emocionales… Además, hay sesiones que no tienen contenidos apenas, solo sirven para crear grupo, cohesionar a la gente. Yo al principio pensaba que eso era tonto: ir al cine, a una excursión, o un juego… Luego vi que es muy importante. Normalmente una semana es catequética-teológica, y la siguiente es social o bien es para cohesionar el grupo”, detalla Marlés. 

Enseñanzas de 15 minutos

Las sesiones de Lifeteen tienen 4 partes, y las fichas dan ideas para cada sesión y cada parte:

- Llegada (Gather): 10 minutos de acogida, los catequistas se muestran sinceramente interesados en cada chico, en sus estudios, asuntos, etc… Hay ambiente, decoración, música, algún juego que rompe el hielo…

- Proclamación: es una enseñanza de 15 minutos, por lo general muy testimonial…

- Break (grupos pequeños): animan a los chicos a hablar en confianza, con técnicas para dinamizar los grupos (por sexo, o afinidades…). Hay juegos como “abogado interroga a testigos” o “periodista pregunta a asistentes”.

- Envío: es una oración de 20 minutos a menudo con el Santísimo, siempre con música contemporánea, de Hillsong o Matt Maher o autores modernos. La música es importantísima y muchas veces los chicos se la aprenden escuchándola en el iPhone o en YouTube. 

“Lo importante no es tanto la sesión con sus cuatro partes como el antes y después de la sesión. Los catequistas han de crecer en vida cristiana. Por ejemplo, en este cuarto año he visto algunos catequistas que bajaban su fuego y se notaba luego en los chicos. Cuidar el cultivo espiritual en el día a día es clave”, explica Marlés. Además, “cada catequista tiene unos jóvenes asignados para rezar por ellos. Los jóvenes ven cariño y seriedad y ven que no es algo chapucero”.


Un método que se extiende por España

La diócesis de Tarrasa presentó la metodología Lifeteen en el Congreso de Pastoral de Jóvenes de Valencia. Tarrasa ha acogido catequistas y sacerdotes que querían conocerlo y han llegado de Madrid, de Cádiz, de Toledo o de Alicante para explorar las posibilidades. 

“En Madrid, la parroquia de Cristo Sacerdote lo está haciendo muy bien. Además, hay un encuentro europeo de Lifeteen. Se imparte en Holanda, en Alemania, en Inglaterra y ahora está empezando en Malta”, detalla el sacerdote de Tarrasa. 

Y adelanta una gran noticia: “El año 2016 el encuentro europeo de Lifeteen será en Barcelona, a finales de abril y principios de mayo”.

El dinero y el inglés

Hay dos cosas que por el momento han frenado algo el crecimiento de Lifeteen en España: hay que pagar por sus materiales y éstos están en inglés. Ambas cosas son superables. 

“En España lo queremos todo gratis, pero los materiales de Lifeteen tienen una calidad profesional que necesita ser sostenida”, explica Marlés. “La inscripción anual te da acceso a las 400 catequesis, videos, posters… Edge vale 500 dólares, Lifeteen 700. Si le sacas 20 euros por año a cada joven de tu parroquia ya lo cubres. ¿Cuánto gasta un párroco en flores y en arreglar tejados? Hay que invertir en evangelización”, añade. 

De todas formas, es posible que para España Lifeteen USA pueda aceptar un primer trimestres de materiales “gratuitos” de prueba, porque, admite Marlés, “a una parroquia hacerle pagar 500 euros para empezar puede asustarla y frenarla”.

Por el momento, en España hay traducidos 4 semestres de material. Son unas 33 sesiones por curso. “Empezamos con traducción amateur y no funciona: traducir es un rollo, cansa mucho, y hay que dar el paso a tener un producto profesional. ¿Cuánto te ha costado tu iPhone? Las cosas buenas hay que pagarlas. Lifeteen no hace negocio ni es pesetero, pero quiere ser sostenible”. 


Hay varios trucos para iniciar Lifeteen con menos riesgos. Por ejemplo, con sesiones quincenales, en vez de semanales. Se puede empezar con catequistas de más edad, pero siempre pensando en formar cuanto antes a catequistas jóvenes que enlacen mejor con los jóvenes, su música y su ritmo. “Muchas veces un simple proyector de imágenes te ayuda en la mayor parte de las sesiones para dar ambientación, creatividad, etc…”

Además, hay formas de implicar a los padres. “Tengo un grupo de Facebook para los padres, donde meto fotos del Lifeteen; a los padres les encanta ver fotos de sus hijos haciendo cosas. A los jóvenes los tenemos en Instagram”. 

“Lo mejor es vivirlo y animarse a aplicarlo. Si quieres probar Lifeteen, nosotros te ayudamos con materiales y nuestra experiencia”, explica Marlés.


Contactar con Emili Marlés sobre Lifeteen: emilimarles@hotmail.com

sábado, 11 de julio de 2015

Crecer con María


La Virgen hace precisamente esto con nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser hombres y cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto.

Es la mamá cuida a los hijos para que crezcan más y más, crezcan fuertes, capaces de asumir responsabilidades, de asumir compromisos en la vida, de tender hacia grandes ideales.
Papa Francisco

viernes, 10 de julio de 2015

Medalla de San Benito


San Benito de Nursia, Italia (AD 480-543), hermano gemelo de Santa Escolástica, es considerado como el padre del monacato occidental, y su “Regla de San Benito” vino a ser la base de la organización para muchas órdenes religiosas (la propia Orden tiene su base en Monte Cassino, Italia, a unos 80 kilómetros al sur de Roma).

Para comprender el simbolismo de la Medalla, debe saber de este evento en la vida de San Benito: había estado viviendo como un ermitaño en una cueva durante tres años, famoso por su santidad, cuando una comunidad religiosa llegó a él después de la muerte de su abad y le pidieron a Benito tomar su relevo.

A algunos de los “monjes” no me gustó este plan y trataron de matarlo con pan y vino envenenado. Al igual que San Juan el Divino se salvó milagrosamente de ser envenenado, porque cuando San Benito hizo la señal de la cruz sobre estas cosas, supo que estaban envenenados, por lo que cayó la copa y encomendó a un cuervo para llevarse el pan.
LA MEDALLA DEL JUBILEO DE SAN BENITO
Un lado de la medalla lleva la imagen de San Benito, con una cruz en la mano derecha y la Santa Regla en la izquierda.
De un lado de la imagen está una taza, por el otro, un cuervo, y por encima de la copa y el cuervo están inscritas las palabras: “Crux Sancti Patris Benedicti” (Cruz del Santo Padre Benito). En el margen de la medalla se representa la leyenda “Ejus en obitu nostro praesentia muniamus” (Permite que en nuestra muerte, ser fortalecido por su presencia).
REVERSO
En la parte superior de la cruz, por lo general se encuentra la palabra Pax (paz) o el monograma IHS (Jesús).
El reverso de la medalla lleva una cruz con las letras iniciales de las palabras: “Crux Sacra Sit Mihi Lux” (La Santa Cruz sea mi luz), escrito hacia abajo en la barra perpendicular; las letras iniciales de las palabras: “Non Draco Sit Mihi Dux “ (No permitas que el dragón sea mi guía), en la barra horizontal, y las letras iniciales de “Crux Sancti Patris Benedicti” en los ángulos de la cruz.
Alrededor del margen están las letras iniciales del dístico: “Vade retro Satana, Nunquam Suade Mihi Vana – Sunt Mala Quae Libas, Ipse Venena Bibas” (Vete, Satanás, no me sugieras tus vanidades – mal están las cosas que tú pretendes, bebe tú, tu propio veneno).
LA HISTORIA DE LA MEDALLA DEL JUBILEO

La medalla que acabamos de describir es la medalla llamado del jubileo, que llamó la atención por primera vez en 1880, para conmemorar el catorce centenario del nacimiento de San Benito. La Archiabadía de Monte Cassino tiene el derecho exclusivo de esta medalla.
La medalla de San Benito ordinaria por lo general difiere de la anterior en la omisión de las palabras “ejus en obitu etc”, y en algunos detalles sin importancia.
El usuario habitual de la medalla del jubileo puede ganar todas las indulgencias conectadas con la medalla ordinaria
Cualquier sacerdote puede recibir las facultades para bendecir estas medallas.
 
LOS ORÍGENES ANTIGUOS DE LA MEDALLA
Es dudoso cuando se originó la Medalla de San Benito. Durante un juicio por brujería en Natternberg cerca de la abadía de Metten en Baviera en el año 1647, las mujeres acusadas declararon que no tenían ningún poder sobre Metten, que estaba bajo la protección de la cruz.
Bajo la investigación, una serie de cruces pintadas, rodeadas por las letras que se encuentran ahora en la medalla benedictina, fueron encontrados en las paredes de la abadía, pero su significado había sido olvidado.
Por último, en un viejo manuscrito, escrito en 1415, se encontró un cuadro que representa a San Benito sosteniendo en una mano un bastón que termina en una cruz, y un pergamino en la otra.
Estaban escritas por completo las palabras de las cuales las misteriosas letras eran las iniciales. Medallas con la imagen de San Benito, una cruz, y estas letras comenzaron a ser distribuidas en Alemania, y pronto se extendió por Europa. Ellas fueron aprobadas por Benedicto XIV en sus escritos del 23 de diciembre de 1741, y el 12 de marzo de 1742.

LA PROTECCIÓN DE LA MEDALLA

Para destruir la brujería y todas las demás influencias y obsesiones diabólicas;
Para impartir protección a las personas tentadas, engañadas, o atormentadas por espíritus malignos;
Para obtener la conversión de los pecadores en la Iglesia Católica, especialmente cuando se encuentran en peligro de muerte;
Para servir como una armadura contra la tentación;
Para destruir los efectos del veneno;
Para asegurar un parto oportuno y saludable para los niños;
Para brindar protección contra las tormentas y los rayos;
Para servir como un remedio eficaz para dolencias corporales y un medio de protección contra las enfermedades contagiosas.

CÓMO USAR LA MEDALLA

    En una cadena alrededor del cuello;
    Adjunta a un rosario;
    En el bolsillo o en el bolso,
    Colocada en su coche o en casa;
    Situada en los cimientos de un edificio;
    Situada en el centro de una cruz.

El uso de cualquier artículo religioso es concebido como un medio de recordar a Dios y de inspirar la voluntad y el deseo de servir a Dios y al prójimo. No es considerado como un amuleto de buena suerte o un dispositivo mágico.

jueves, 9 de julio de 2015

La castidad


No mires. No toques. No sientas ni padezcas. 
Esta es la caricatura que hemos acabado haciendo de una de esas palabras que no está de moda: la castidad. 
En un mundo que muchas veces nos propone mirar, tocar y sentir por encima de todo, es fácil que no sepamos cómo situarnos ante esta palabra.
La castidad es una forma de vivir al estilo de Jesús. Todos podemos vivirla con unos u otros acentos, aunque algunas personas en particular están llamadas a hacerlo en forma de voto religioso.
Lo importante que nos hace descubrir es que no poseemos a los demás, y esto es bueno. 
Nos enseña a agradecer la presencia de la otra persona, y lo que recibimos de ella, sin querer apropiarnos, tenerlo siempre. Supone vivir con naturalidad la relación con los demás sin buscar espacios exclusivos, que nos permitan retenerlos. Nos hace así descubrirlos como misterio insondable, imagen de Dios.

miércoles, 8 de julio de 2015

¿cuál es tu espiritualidad?


Seguro que conoces a más de una persona de la que puedes decir que “tiene por dentro algo especial”, que “vive como con una fuerza interior” o que “transmite un algo distinto”. 
Son personas que atraen por lo que hacen y que nos cuestionan por cómo son. A veces nos seducen, otras nos hacen vibrar. Pero casi siempre invitan a que nos preguntemos por qué viven así. Pues bien, podemos decir que ese “algo” que les late dentro es su espiritualidad. Y hay muchas. De hecho, cada uno tenemos la nuestra.
Hay una espiritualidad tramposa y enfermiza. Es la “espiritualidad del bienestar”. Con ella todo gira a mi alrededor para que yo me sienta cómodo, tranquilo –¡anestesiado!–, seguro y con una enorme paz. Y así, al final vivo encerrado –quizás en nombre de Dios–, no sea que alguien me venga a molestar.
Hay otra espiritualidad que tiene mucho más que ver con la de Ignacio. Es la “espiritualidad del ayudar”. Esa fuerza que brota de “contemplar a Cristo nuestro Señor” (Ejercicios Espirituales, 47) y que nos dispone a aceptar una vida en ocasiones accidentada, herida y deshilachada en el trabajo por nuestros hermanos.
Porque al mirar a Jesús escuchamos hoy también su voz que nos dice: “quien quisiere venir conmigo […] ha de trabajar conmigo en el día y vigilar en la noche” (Ejercicios Epirituales, 93).
Y bien, ¿cuál es tu espiritualidad?

lunes, 6 de julio de 2015

Bodas de oro de Hna Mª Rafael













Una llamada



Esa persona que admiro, aunque no la conozca personalmente. Quizá por su valentía, por su bondad o por su liderazgo. 
No sé muy bien pero siempre está en mi cabeza, es un referente para mí.
 Sin envidias ni recelos, quisiera ser como él. 
Si algún día me llamase, me iría donde quisiera, ya sea para pasarlo bien o menos bien, porque sé que a su lado me puedo ir hasta el fin del mundo...

De la misma forma nos invita Jesús a cada uno de nosotros. Una llamada mayor, con mayor responsabilidad, quizás algo más de sacrificio pero sabiendo que merece la pena. Junto con otros tantos, hombres y mujeres apasionados por cambiar el mundo, a darlo todo por la gente que sufre, a vivir por una buena causa. A seguirle también hasta el fin del mundo, en el dolor pero también en la victoria.

Un proyecto nuevo, una llamada y mi respuesta...

sábado, 4 de julio de 2015

Un cristiano necesita de dos mujeres

Un cristiano sin la Virgen está huérfano. También un cristiano sin Iglesia es un huérfano. Un cristiano necesita de estas dos mujeres, dos mujeres madres, dos mujeres vírgenes: La Iglesia y la Madre de Dios

Es una mamá ayuda a los hijos a crecer y quiere que crezcan bien, por ello los educa a no ceder a la pereza (que también se deriva de un cierto bienestar) a no conformarse con una vida cómoda que se contenta sólo con tener algunas cosas.

Papa Francisco


Pier Giorgio dio al mundo, y en particular a los jóvenes, una magistral lección que nunca se debería olvidar: «Vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin mantener una lucha por la Verdad no es vivir, sino ir tirando... Incluso a través de cada desilusión tenemos que recordar que somos los únicos que poseemos la verdad». Previamente reconoció la gracia que había recibido al ser católico. Fue su mayor heredad, y no se la legó su acaudalada familia de Turín. 


Nació el 6 de abril de 1901. Su madre Adelaide Ametis era pintora, y su padre, Alfredo Frassati, agnóstico declarado, fue senador y embajador en Alemania, además de fundador del prestigioso periódico La Stampa, cuya tendencia no era precisamente afín a la Iglesia. Y aunque su entorno no proporcionó al beato una formación en la fe anclada en la vivencia, siguió los dictados de su corazón. No miró para otro lado, ni alojó en cómodo vacío la íntima persuasión que le instaba a buscar lo máximo, sino que se dispuso a vivir el evangelio con todas sus consecuencias. Su hermana y él se formaron en un centro estatal y en el colegio de los jesuitas. En éste último Pier Giorgio se vinculó a la Congregación Mariana y al Apostolado de la Oración. A los 17 años se integró en la Sociedad de San Vicente de Paúl, y a los 19 se comprometió con la Federación de Estudiantes Católicos y con la Acción Católica.

Se matriculó en la Politécnica de Turín en la carrera de ingeniería de minas. Se había convertido en un joven de finas facciones, con innegable atractivo, un consumado montañero que hacía gala de su gran sentido del humor, apasionado e idealista, inclinado a defender siempre a los débiles; ni siquiera sus estudios pusieron coto a sus misericordiosas acciones que venía realizando anteriormente. La universidad era entonces caldo de cultivo para tendencias dispares; un entramado complejo en el que fácilmente germinaban conflictos ideológicos y políticos, dejando a la religión fuera de concurso.


En este ambiente gravemente enrarecido y hostil a la fe, organizó acciones para despertar la dormida conciencia espiritual de sus compañeros. Y se le ocurrió invitarlos a una adoración nocturna. Los extremistas de fanáticos modales arrancaron los carteles en su presencia. La impresión ante ese signo de intolerancia le acompañaría hasta el fin. No se desanimó. No podía hacerlo porque se había abrazado a Cristo encarnando con su vida el evangelio. Estaba entregado a la causa de auxiliar a los enfermos, atender a los huérfanos y a los que regresaban malheridos en el cuerpo y en el alma de la sangrienta guerra mundial. Era catequista en un barrio marginal en el que, además de formar a los niños, defendía al religioso dominico que estaba al frente del centro donde se reunían de las notorias agresiones verbales y físicas que le infligían ciertos comunistas. Era frecuente verle por las calles acarreando los humildes enseres de los pobres que no tenían donde ir, costeando el transporte público a quien lo precisara, dando limosnas, etc. Lo que fuera preciso, siempre con el objeto de socorrer a quienes lo necesitaban, a costa de quedarse sin dinero en su bolsillo. Su pudiente familia no lo comprendía. Sus padres nunca supieron que pensando en ellos renunció a un amor secreto.

En 1921 organizó el primer congreso de Pax Romana en Rávena con la idea de involucrar a todos los universitarios del mundo en defensa de la paz. Cualquier situación la aprovechaba para hacer apostolado: la montaña, el teatro, la ópera, los museos. Había recibido una educación exquisita. Le agradaba el arte, la música, le apasionaba Dante, y tenía predilección por los escritos de Catalina de Siena que le indujeron a convertirse en terciario dominico en 1922. No estaba dispuesto a contemporizar con ningún «ismo». Y como observó que el totalitarismo del signo que fuera no contemplaba entre sus principios la defensa de la persona, ni el respeto a la fe católica, se enfrentó abiertamente a él.

Primeramente, plantó cara al comunismo y luego al fascismo, sin comprender cómo personas conocidas, que se declaraban católicas, podían simpatizar con estas ideologías. Era un joven coherente, auténticamente comprometido con su ideal, y este sentimiento mal entendido por los exaltados, se tornó en un peligroso azote para su vida. No querían permitir que se saliera con la suya y agredieron bárbaramente su domicilio mientras almorzaba junto a su madre. Entonces el beato dio pruebas de su hombría, y valerosamente les arrebató el bastón, «arma» de los violentos, arremetiendo contra el grupo que escapó a toda prisa.

Para ejercitar su caridad se adentraba en barrios y viviendas faltas de higiene, corriendo un alto riesgo de contagio de muchas enfermedades; ese peligro era moneda de cambio habitual. Sus amigos, a quienes invitaba a seguirle, estaban amedrentados, pero él les recordaba que en esas personas se hallaba el rostro de Cristo. A finales de 1925 en una de estas acciones a domicilio, contrajo una poliomielitis. Tenía 24 años, ¿quién podía pensar en una muerte inminente? Su entorno siguió con su rutina habitual, sin prestarle atención. La abuela se hallaba en trance de muerte, y todas las inquietudes se polarizaron en ella. Cuando la familia se percató de su gravedad, ésta era irreversible. Ni siquiera el suero obtenido del instituto Pasteur de París sirvió para remediar lo inevitable.

A punto de morir, pensando en aquellos por los que dio su vida, encomendó a su hermana que llevase una caja de sus inyecciones a otra persona que las precisaba anotando su dirección en ella y se ocupó de costear un seguro médico. 

Murió en Turín el 4 de julio de 1925. Unos días antes había escrito: «En este mundo que se ha alejado de Dios falta la paz, pero falta también la caridad, o sea el amor verdadero y perfecto. Quizá si San Pablo fuese escuchado por todos nosotros, las miserias humanas serían un poco disminuidas». Juan Pablo II lo beatificó el 20 de mayo de 1990. Lo denominó «el hombre de las ocho bienaventuranzas».

viernes, 3 de julio de 2015

Un auténtico concierto


A través de dos vocales, intentaré contar cómo la vida de Gianluca (enfermo de osteosarcoma desde los 18 años) ha sido – y es ahora, más que antes – un modo concreto para dar vida a un auténtico concierto y a una armonía de pensamientos, gestos, oraciones, encuentros, ayuda a los necesitados y amor intenso expresados al máximo nivel.

Empezaré por la “A” de acogida. Mi historia con Gian empezó así. Preocupado por qué tenía que decirle, cómo presentarme a él cuando pidió verme, cuánto tiempo quedarme en casa con él, salí lavado y purificado por su presencia. En seguida esa tarde, con un trozo de pastel y té, sobre todo con sus palabras y su mirada profunda, me sentí en seguida “de casa”. Gian fue de una sencillez desarmante, como la del niño evangélico, símbolo del Reino, que se muestra como es, sin pantallas ni defensa.

Entregó, gradualmente, la llave de su corazón, fiándose ciegamente de que, los que le querían, sabrían ayudarle, de cualquier manera, no importa lo que le sucediera. Incluso lo peor. Puso su vida en manos, corazones, presencias acogedoras. Sus padres y su hermano sobre todo. Pero también amigos, sacerdotes, voluntarios, médicos y enfermeros.

Contagió a todos con su enfermedad más grave: el amor. Su acogida parecía predicar una confianza de la vida – la suya – que, ya tan frágil, se dirigía – y el lo sabía bien – hacia un fin inexorable. Pero era como si el ocaso tuviera que transformarse en un nuevo amanecer.

Por esto no perdía el tiempo, no vacilaba, no se aburría, sino que lo vivía todo, desde la misa en casa a ver una película, del intercambio de impresiones con amigos a una merienda, a una cena con pollo y patatas, con gran intensidad. Al acoger a Dios, las personas, la vida, la misma enfermedad, Gian “robaba” a sus amigos sus ganas de vivir, se alimentaba de mi poca fe, la pedía, deseando estar en el corazón y en las oraciones de muchos.

No en seguida y no en un momento. Pero, encuentro tras encuentro, crecía su deseo de vivir y, paradójicamente, aumentaba su conciencia de que iba a morir. “Padre, estoy muriendo. ¿Qué me espera? ¿Cuál será mi recompensa? ¿Jesús me está esperando?”. Tuve la sensación de que la muerte no le tomó por sorpresa. Al revés.

El milagro de los últimos meses de su enfermedad no fue el de la curación. Quizás esto habría sido más espectacular. Su caso nos muestra a un Gian que sabe afrontar la vida antes de la muerte y sabe leer, con los ojos de la fe, una enfermedad y un dolor de los que se hace no amigo, sino señor.

Gian no murió desesperado, sino confiado. No se fue dando un portazo, sino caminando. No cerró la existencia maldiciendo una oscuridad que no se merecía, sino deseando un encuentro con la Luz del mundo, apenas contemplada en la alegría de la Navidad. El milagro verdadero ha sido, para Gian, comprender el “por qué” de esa condición tan humanamente desfavorable para él y para su familia y leerla con los ojos de la fe.

Cuando a finales del 2012 el hospital le comunicó la sentencia de su tumor, él tuvo que decidir convertirse en hombre. No de golpe sino día a día. Pero sin volver atrás. Precisamente al crecer como hombre, la fe encontró un terreno fecundo en el que germinar.

Gian creció e hizo crecer. Tenía fe y la hizo volver en los demás. Era hombre de comunión y deseaba que se amase. Y lo decía, lo escribía en WhatsApp, lo manifestaba. La de Gian, humanamente, es una historia de dolor. Evangélicamente, una historia de gracia y de belleza. Con sólo veinte años, ha demostrado que se puede estar habitado por Dios y por los hombres.

Tomado y adaptado del prólogo al libro Spaccato in due. L'alfabeto di Gainluca (Partido en dos. El alfabeto de Gianluca), publicado por San Paolo y escrito por Gianluca y por el sacerdote Marco D’Agostino, autor de este artículo.
sources: La Croce - Quotidiano

jueves, 2 de julio de 2015

Intenciones del Santo Padre para este mes

Universal La política.
Para que la responsabilidad política sea vivida a todos los niveles como una forma elevada de caridad.
Por la Evangelización Los pobres en América Latina.
Para que, ante las desigualdades sociales, los cristianos de América Latina den testimonio de amor a los pobres y contribuyan a una sociedad más fraterna.

miércoles, 1 de julio de 2015

Líderes

Aunque quisiéramos tener una mirada positiva sobre el mundo, no podríamos dejar de reconocer que nuestras sociedades en el siglo XXI adolecen de generar verdaderos líderes que puedan basar su sentido de liderazgo en el mensaje cristiano. 
Basta dar una mirada por las realidades político sociales de muchos de nuestros países para quedarnos casi sin esperanzas. 
¿Es sin embargo posible pensar en un cambio de mentalidad? 
Quizás nos toque mirar un poco hacia la misma historia y fijarnos en la experiencia de un hombre como Ignacio de Loyola, quien junto con sus primeros compañeros, con aquellos que estudió en París, marcaron su época mostrando un nuevo modo de ser líderes.

La espiritualidad ignaciana nos puede ayudar a pensar que las cosas pueden mejorar. La experiencia de los Ejercicios Espirituales es una verdadera escuela de liderazgo, porque de lo que se trata es de aprender a discernir, es decir a encontrar la voluntad de Dios, y a ordenar sus propios afectos.
 En la medida que alguien es capaz de ordenar sus afectos puede dar pasos para saber escuchar al otro, para salvar su proposición, y para buscar el magis, lo que más conduce para el bien, no solo personal, sino común
Y este es el liderazgo que necesitamos y que podemos alcanzar si ponemos atención a nuestros sentimientos y deseos para mejor saber ordenarlos y dirigir toda nuestra energía a hacer el bien y construir un mundo mejor para todos.