JOSÉ ENTRA EN EL MISTERIO Y NOS DA UNA GRAN LECCIÓN
Hoy el evangelio gira en torno a José, pone el
foco en José. Aparece tan poco en el evangelio que vale la pena hablar de él,
centrarnos en él. Más cuando hoy nos da una grandísima lección.
Vale la pena explicar el contexto cultural del
evangelio que nos ayuda a entender esta escena. En aquellos tiempos cuando una joven
llegaba a la pubertad, sus padres hablaban con los padres de algún chico con el
que parecía que pudiera haber afinidades y posibilidades de convivencia. Un día,
una vez puestos de acuerdo, en una sencilla ceremonia, la pareja se comprometía
en matrimonio. Entonces, cada uno continuaba viviendo con sus padres, pero, los
jóvenes se empezaban a ver más e iban preparando lo que sería su hogar. Esta
etapa, habitualmente, no duraba más de un año.
Es durante este tiempo que María recibe el anuncio
del ángel. Después de recibirlo marcha a visitar su prima Elizabeth, y cuando vuelve,
tres meses después, los signos de su embarazo son evidentes...
Imaginaros lo que vivió José en aquellos días:
la joven a la que quería estaba embarazada, y ella le explica una historia extrañísima
de un ángel. ¡Pobre José! Su proyecto de futuro se hundía, sus ilusiones, sus
esperanzas,... qué dolor, qué tristeza, y, también, qué vergüenza ante las
personas del pueblo. Digo vergüenza porque aceptando a María, se entiende que él ha hecho lo que no tenía que
hacer hasta vivir juntos. Y si decía que él no tiene nada a ver, María habría sido
lapidada.
También nosotros hemos vivido y vivimos tristezas,
dolores, y vergüenzas por cosas que nos han pasado y que no hemos entendido del
todo...
José recibe el mensaje de Dios en un sueño. ¡¡Un
sueño!! Todos hemos soñado. Un sueño no es tangible, no es claro, no es concluyente,
sino todo lo contrario...
Frente esta situación José es invitado por Dios
a entrar en el misterio... No lo ve todo
claro, no lo entiende todo, tiene muchas dudas... pero, José entra en el
misterio...
Nos hace falta también a nosotros, en ciertos
momentos de nuestra vida hacer una opción por el misterio. Queremos tenerlo todo
claro, entender lo que se puede entender sin esfuerzo, como una cosa natural, pero
el camino de Dios no va por aquí... Hemos de reconocer que, a veces, sí que hemos
querido que las cosas de Dios sean como muy evidentes, pero, a la que no vigilamos
se nos vuelve intrascendente, y, finalmente, prescindible, por no haber sido
capaces de vivir el misterio.
Ésta es la gran lección que nos da hoy José. A
pesar del rompimiento de planes, de esperanzas, a pesar de dolores y tristezas,
a pesar de recibir un signo tan frágil
como un sueño, ser capaz de entrar en el misterio... y entrar a tientas. No entiende,
pero, se fía. No sabe cómo irá todo, pero, se fía. ¡¡Gran lección!!
Si José hubiera actuado sólo movido por la razón,
María habría muerto lapidada: “esta mujer espera un hijo, que no es mío, me ha sido
infiel a la primera oportunidad que ha
podido, merece el castigo de la ley”... Pero, la razón solamente, no rige su
vida, sino una razón iluminada por la fe y la caridad... ¡Hagamos nosotros lo mismo!
A todos nos hace falta, ante tantas cosas que nos
descolocan, aprender de José. Él nos enseña a
situarnos ante el misterio, a dejar un poco de lado el juicio de la razón,
a aceptar el misterio en nuestra vida y a confiar en Dios.
Francesc Jordana
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