martes, 29 de noviembre de 2016

PARA ENTENDER EL AÑO LITURGICO



El Año Litúrgico puede decirse que se compone de tiempos “fuertes” (Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua) en los cuales se celebra un misterio concreto de la historia de la Salvación y otro tiempo llamado Tiempo Ordinario en el cual no se celebra ningún aspecto concreto sino más bien el mismo misterio de Cristo en su plenitud, especialmente en los domingos. Este Tiempo Ordinario transcurre partido y dura treinta y tres o treinta y cuatro semanas.



TIEMPO DE ADVIENTO: El año litúrgico comienza en las vísperas del primer domingo de Adviento, que es siempre el domingo más cercano al día 30 de noviembre, festividad de San Andrés. Dura cuatro semanas con sus respectivos domingos.


TIEMPO DE NAVIDAD: Abarca desde el veinticinco de diciembre hasta el domingo posterior a la Epifanía (6 de enero). Ese domingo celebramos el bautismo del Señor.
TIEMPO ORDINARIO: PRIMERA PARTE. Abarca desde el lunes posterior a la fiesta del Bautismo del Señor hasta el martes anterior al Miércoles de Ceniza.


TIEMPO DE CUARESMA: La Cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua de Cristo, es un tiempo claramente penitencial. "Actualmente, el cómputo matemático hace de nuestra Cuaresma un período de cuarenta y cuatro días, incluidos el miércoles de Ceniza y el Jueves Santo". Incluye cuarenta días de penitencia, excluyendo los cinco domingos de Cuaresma y el de Ramos (el domingo siempre es día festivo) y añadiendo los días del Viernes y Sábado Santo, ya en pleno Triduo Pascual. En sentido estricto, la Cuaresma abarca desde el miércoles de Ceniza hasta la misa vespertina de la Cena del Señor del Jueves Santo (NUALC 29).


SEMANA SANTA: Es la semana que abarca desde el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor hasta la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Incluye al Triduo Pascual, que comienza con la Misa vespertina en la Cena del Señor, del Jueves Santo y se prolonga Viernes, Sábado Santo y el Domingo de Resurreción. Triduo del Señor muerto, enterrado y resucitado. Es un error muy extendido hoy día seguir llamando Domingo de Pasión al domingo anterior al de Ramos (V de Cuaresma) cuando hoy día el domingo de Pasión es el mismo del de Ramos ya que se denomina Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.


TIEMPO PASCUAL: Abarca los cincuenta días posteriores a Pascua de Resurrección (cincuentena pascual), incluyendo el domingo pascual, y se distinguen tres períodos:
v          Octava de Pascua: son los ocho días posteriores y deben considerarse como un solo día festivo. Termina en las Vísperas del II Domingo de Pascua.
v          Tiempo Pascual hasta la Ascensión
v           Tiempo Pascual después de la Ascensión.
El Domingo de Pentecostés, que se celebra a los cincuenta días de Pascua, es el colofón del ciclo pascual, no debe pues considerarse como una nueva Pascua.


TIEMPO ORDINARIO: (SEGUNDA PARTE). Abarca desde el lunes posterior a Pentecostés hasta las Vísperas del primer domingo de Adviento. El domingo anterior al primero de Adviento, último del Año litúrgico, celebramos la solemnidad de Cristo Rey.

Los días que no son domingos de cualquier tiempo se llaman ferias. Según la costumbre latina, el lunes recibe el nombre de "feria segunda" y así sucesivamente hasta la feria sexta (viernes). Recuérdese el nombre tan clásico y venerable de "feria V in CoenaDomini" al Jueves Santo y el de "feria VI in Passione Domini" al Viernes Santo. El sábado tiene su nombre propio heredado de los judíos (Sabbat que significa descanso). El dies domínica, (kyriaké emera) es el domingo, el día del Señor. Ese día fue el de la resurrección de Cristo. Así nos lo cuentan los evangelistas (Mateo 28.1-7; Marcos 16. 1-8; Lucas 24.1-12; Juan 20. 1-10). Es también ese día el elegido por Jesús Resucitado para aparecerse a sus discípulos en el camino de Emaús y en el Cenáculo. También al domingo se la ha llamado el “octavo día” por los Padres de la Iglesia, haciendo referencia al tiempo nuevo que abre la resurrección y en otro sentido se le ha llamado el “tercer día” si se mira desde la perspectiva de la Cruz. De los simbolismos expuestos considerarlo como primer día de la semana será el más importante.
Terminamos con las palabras que la Constitución Litúrgica del Vaticano II (S.C.) nos dice sobre el año litúrgico:
"La Santa Madre Iglesia considera deber suyo celebrar con un sagrado recuerdo en días determinados a través del año la obra salvífica de su divino Esposo. Cada semana en el día que llaman del Señor, conmemora su resurrección, que una vez al año celebra, junto con su santa pasión, en la solemnidad de la Pascua. Además, en el círculo del año desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la expectativa de la dichosa esperanza y venida del Señor. Conmemorando así los misterios de la redención, abre las riquezas del poder santificador y de los méritos de su Señor, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvación.


En la celebración de este círculo anual de los misterios de Cristo, la santa Iglesia venera con amor especial a la bienaventurada Madre de Dios, la Virgen María, unida con lazo indisoluble a la obra salvífica de su Hijo... Además, la Iglesia introdujo en el círculo anual el recuerdo de los mártires y de los demás santos que, llegado a la perfección por la multiforme gracia de Dios, y habiendo ya alcanzado la salvación eterna, cantan la perfecta alabanza de Dios en el cielo e interceden por nosotros" (SC. 102, 103, 104).

Fuente: Caminando con Jesús


domingo, 27 de noviembre de 2016

¿¿LO VES O NO LO VES??



Con el primer domingo de Adviento empieza el año litúrgico. No deja de ser sorprendente que al empezar el tiempo litúrgico, los textos bíblicos nos hablen del final de los tiempos. En qué quedamos: ¿empezamos o acabamos? 

Hemos de entender una cosa, fundamental a mi parecer, si queremos entresacar la trama de todo ello: así como el nacimiento de un hijo es un punto de inflexión en la vida de una pareja, el nacimiento del Mesías es un punto de inflexión en la vida de la humanidad.

La irrupción de Dios en la historia de la humanidad hace que el tiempo no sea: “ir haciendo”, o “carpe diem”, el tiempo ya no es una suma indefinida de instantes, el tiempo ya no es rutina. La irrupción de Dios en la historia hace que el tiempo sea momento supremo, que sea gracia, porque Dios ha venido, continúa viniendo, y volverá a venir. Esto lo hace todo diferente: ¡Dios ha venido, continúa viniendo, y volverá a venir! Esto lo determina todo, lo condiciona todo... qué lejos ha de estar nuestro vivir del vivir de los paganos.
Por esto Jesús se expresa con palabras como: “Estad en vela”, “no sabéis qué día vendrá”, “estad  … preparados”. Quieren expresar la importancia del tiempo. Tu vida está en tus manos... ¿qué haces con ella?... ¿Qué estás haciendo con el tiempo que Dios te ha dado? Cuando marches y mires atrás ¿qué encontrarás? Jesús nos lanza un grito para despertarnos, porque la rutina tiene mucha fuerza. La rutina es el hábito de dejar de pensar. La rutina es la clave para que la vida pierda su sentido, su gracia, es como una manera de morir. La rutina es mortal...


Por esto el grito de Jesús...: “Estad en vela”, “Estad preparados”.

“Dios ha venido”, hablaremos de ello, más adelante, en la cuarta semana de adviento y durante la Navidad. Venida histórica.

“Dios vendrá”, lo hemos hablado al final del año litúrgico, por Todos los Santos, el día de difuntos. La parusía.

“Dios viene”, es un presente continuo, una acción que se realiza siempre, pero, que ahora queremos hacerlo especialmente presente. El nuestro es el Dios que viene.

Por esto, “estad en vela”, “no sabéis qué día vendrá”, “estad … preparados”. No hay tristeza mayor que no ver Dios en tu vida. ¿Lo vemos o no lo vemos? En personas, en acontecimientos, en el silencio de la oración, en las cruces, en los éxitos, en los que nos necesitan, en el Libro, en la eucaristía, en lo imprevisto,... ¡¡Él no para de venir!! De mil maneras.
¿Lo ves o no lo ves?... ¡¡Me atrevo a decir que ser cristiano es saber verlo!!

Con la encarnación, Dios que se ha hecho carne, Dios que ha entrado en la historia, ha hecho que todo pueda ser sagrado. Ha hecho que todo pueda ser vehículo para venir a nosotros, para darse a nosotros. ¡Todo!

Si no lo vemos tenemos un problema... Tendremos que limpiar las gafas que, quizás, están sucias (sacramento de la reconciliación, viernes nueve de diciembre), o no llevamos gafas  (no rezamos, o lo hacemos poco, sin ganas, de manera tan inconstante, que es como si no lo hicieramos), o las llevamos y están mal graduadas (nos hace falta hacer cambios serios en nuestra vida, estamos desenfocados).
Si no le vemos tenemos un problema, y lo que es peor, ¡¡la vida es triste!! En cambio, cuando lo ves, cuando sabes verlo ¡¡todo es diferente!! ¡Todo tiene otro color!


Hagamos ahora unos momentos de silencio y pidamos al Señor que nos ayude a verlo, a descubrirlo en nuestra vida.

Francesc Jordana


sábado, 26 de noviembre de 2016

LA ENSEÑANZA DE LOURDES


Lourdes es el único lugar del mundo en el que se muestra como en una «exposición» a los más miserables, los pacientes que habitualmente se ocultan, a los que no se quiere ver, porque muestran  nuestra fragilidad y nuestras debilidades y discapacidad... Pero aquí esas heridas se convierten en puertas de luz, por la gracia de una mirada que no juzga y que ama. El fruto de nuestra experiencia de peregrinación podría ser una renovación de la mirada que aprende a amar y a dar vida. Las Bernarditas de hoy nos transmiten el reflejo de la sonrisa de María: los más pobres, los más frágiles nos hacen ver como «natural» la vida del Dios de Jesucristo. 

Propondríamos de buena gana repasar los capítulos 8 y 9 del Evangelio de San Mateo. Jesús baja de la montaña donde ha proclamado la nueva ley, no una ley distinta de la ley de Moisés, sino esa misma ley llevada a su plenitud por el don de su amor y el soplo de su Espíritu. Jesús, entonces, cura a los enfermos, para ofrecer al pueblo el gusto del mejor vino, dar la alegría del perdón, que hace posible al publicano Mateo curarse de la peor de las enfermedades, la del dinero: Jesús le dijo: «Sígueme». El hombre se levantó y lo siguió. «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa, misericordia quiero y no sacrificios: que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.» (Mt 9, 12-13)

Con María y Bernardita, damos gracias por el lugar y el tiempo de la Misericordia. Nuestros cuerpos y nuestros corazones están dispuestos para la obra de Dios, obra de curación y de perdón, que se nos confía para que la anunciemos y difundamos. 


Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.» (Mt 9, 35-38) 

Fuente: Lourdes.fr


  

jueves, 24 de noviembre de 2016

EXCESO DE PREOCUPACIÓN


En un mundo tan agobiado por la urgente necesidad de resolver todos los problemas que aparecen en la vida o de huir de los mismos a cualquier precio, sentimos la tentación de preocuparnos en exceso por los problemas y dificultades de los demás para buscar ante todo cómo resolverlos, al margen de cualquier otra consideración. Esto hace que acabemos agobiados por una visión poco evangélica de la realidad y perdamos la gracia de nuestra vocación, que debería ser nuestra principal  preocupación, por estar demasiado preocupados o involucrados en multitud de problemas. El resultado es la pérdida de la libertad para discernir la voluntad de Dios y, consiguientemente, la orientación de la propia vida por un camino que no es evangélico. Es el riesgo del que nos advierte el Señor en el Evangelio: 

No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia (Mt 6,31-34 cf. 6,25-30). 


La respuesta pasa por mantener una visión evangélica de la vida y realizar un discernimiento adecuado de los problemas que nos ayude a descubrir qué dificultades hay que aceptar y cuáles hay que vencer, y qué problemas tenemos que hacer nuestros y cuáles hemos de eludir, según la voluntad de Dios. En definitiva, debemos saber que una cosa es «pre-ocuparse» y otra «ocuparse», de modo que la principal «preocupación» tiene que ser Dios y su gloria; y todo lo demás deben ser «ocupaciones», es decir, asuntos en los que se ha de trabajar con toda el alma, pero sin agobios y en presencia de Dios. Esa presencia nos dará la libertad y el valor para implicarnos a fondo en lo que le incumbe y dejar de lado lo que no es voluntad de Dios. 


lunes, 21 de noviembre de 2016

Presentación en el Templo de la niña Santa María.


Hoy, celebramos junto con toda la Iglesia, la Presentación en el Templo de la niña Santa María.
Es en una antigua y piadosa tradición que encontramos los orígenes de esta fiesta mariana que surge en el escrito apócrifo llamado "Protoevangelio de Santiago". Este relato cuenta que cuando la Virgen María era muy niña sus padres San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo de Jerusalén y allá la dejaron por un tiempo, junto con otro grupo de niñas, para ser instruida muy cuidadosamente respecto a la religión y a todos los deberes para con Dios.
Oración:
Santa Madre María,
tú que desde temprana edad te consagraste al Altísimo,
aceptando desde una libertad poseída
el servirle plenamente como templo inmaculado,
tú que confiando en tus santos padres,
San Joaquín y Santa Ana,
respondiste con una obediencia amorosa
al llamado de Dios Padre,
tú que ya desde ese momento
en el que tus padres te presentaron en el Templo
percibiste en tu interior el profundo designio de Dios Amor;
enséñanos Madre Buena a ser valientes seguidores de tu Hijo,
anunciándolo en cada momento de nuestra vida
desde una generosa y firme respuesta al Plan de Dios.
Amén

viernes, 18 de noviembre de 2016

SACRIFICIO POR AMOR



Dios no quiere el sacrificio por el sacrificio, sino el sacrificio por amor. Ambas realidades van siempre unidas, porque el sacrificio purifica el amor, convirtiéndose  en la mejor expresión del amor y permitiendo que nos abramos a un amor infinitamente más grande que el nuestro. 
Si tenemos un cuerpo -una vida- es para hacer de ella un sacrificio -una ofrenda-  de amor. No hemos de ofrecer a Dios una vida de sacrificios, sino el sacrificio de la vida. Hemos de abrazar la cruz hasta llegar al <<Dios mio, lo quiero>> como expresión del amor verdadero e incondicional.







martes, 15 de noviembre de 2016

CÁNTICO ESPIRITUAL




¡Oh almas criadas para estas grandezas y para ellas llamadas!
¿que hacéis?, ¿en qué os entretenéis? vuestras pretensiones son bajezas y vuestras posesiones miserias.
¡Oh miserable ceguera de los ojos de vuestra alma, pues para tanta luz estáis ciegos, y para tan grandes voces sordos,
no viendo que, en tanto que buscáis grandezas y gloria, os quedáis miserables y bajos, de tantos bienes, hechos ignorantes e indignos!


San Juan de la Cruz
Cántico Espiritual



domingo, 13 de noviembre de 2016

EL VOLVERÁ

  

Estamos ya en las postrimerías del año litúrgico, y como pasa en estas fechas, leemos un evangelio con fuerte contenido escatológico y apocalíptico, que nos hacen mirar al final de la historia.

En la tradición judía, el género apocalíptico, es el estilo literario para referirse a las grandes intervenciones de Dios en la historia de la Humanidad. Por tanto, es un estilo literario, que no nos hemos de coger al pie de la letra, en su sentido más literal.

Lo que Jesús deja claro con sus palabras son tres cosas:
1.  Él volverá.
2.  Esto no es inminente, “el fin no será enseguida”.
3.  Con sus palabras, Jesús quiere dar coraje y fuerza para vivir su seguimiento ante las pruebas y dificultades.
Lo primero que hace Jesús, es constatar que habrá dificultades por el hecho de llevar su nombre: “Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. …Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre”. 

Todo esto nos pasa por ¡¡llevar su nombre...!! Dos veces lo ha repetido Jesús. Ser cristiano comporta persecución, traición, asesinatos, odio, por causa de su nombre.

Que Jesús nos hable, ahora y aquí a nosotros de esta manera, nos ha de llevar a que las pequeñas persecuciones que podemos vivir no nos escandalicen, no nos sorprendan. Jesús ya nos lo avisó, que no nos hagan retroceder, que no nos hagan perder la fe, que no nos hagan bajar la cabeza, que no nos cohíban. No estamos de moda, no estamos bien vistos, no somos “popus” (como dicen los jóvenes), no somos populares. ¡¡No pasa nada!!

¡¡No pasa nada!! ¡¡Porque Él está!! ¡Porque Él está con nosotros! porque Él actúa y nos apoya y nos da esperanza y consuelo.




Fijaros que dice Jesús: “Esto os servirá de ocasión para dar testimonio. Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. …Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”.

¡¡Él está y Él nos apoyará!! y si lo tenemos a Él con nosotros, ¿de qué hemos de tener miedo? Aquello que dicen: “Dios y yo, mayoría absoluta”.

Pero, no podemos negar que el ambiente nos afecta, y afecta a la manera que tenemos de llevar su nombre:

Podemos llevar su nombre como quien lleva un vestido. El vestido es algo que me pongo y me quito según el día y según las conveniencias.

Lo podemos llevar escrito en la mano, como quien se apunta algo que no quiere olvidar. Nos ha marcado en un momento dado, por una experiencia fuerte, pero, después de lavarnos las manos dos o tres veces, la tinta poco a poco va desapareciendo.

Lo podemos llevar escrito en un papel que guardamos en el bolsillo. Nadie más sabe que lo llevo, es un nombre escrito para mí solo, y a nadie le ha de importar. Mi fe es cosa mía, yo creo a mi manera.


¿Cómo llevamos su nombre? En el corazón. El hábitat natural de Jesús es nuestro corazón. Hagamos unos momentos de silencio y abramos el corazón a Jesús... 

Francesc Jordana 



sábado, 12 de noviembre de 2016

MARÍA, NOMBRE QUE DA FORTALEZA


En los Sagrados cantares, el santo nombre de María es comparado al óleo: “Como aceite derramado es tu nombre” (Ct 1, 2). Comenta así este pasaje el B. Alano: “Su nombre glorioso es comparado al aceite derramado porque, así como el aceite sana a los enfermos, esparce fragancia, y alimenta la lámpara, así también el nombre de María, sana a los pecadores, recrea el corazón y lo inflama en el divino amor”. Por lo cual Ricardo de San Lorenzo anima a los pecadores a recurrir a este sublime nombre, porque eso sólo bastará para curarlos de todos sus males, pues no hay enfermedad tan maligna que no ceda al instante ante el poder del nombre de María”.
Por el contrario los demonios, afirma Tomás de Kempis, temen de tal manera a la Reina del cielo, que al oír su nombre, huyen de aquel que lo nombra como de fuego que los abrasara. La misma Virgen reveló a santa Brígida, que no hay pecador tan frío en el divino amor, que invocando su santo nombre con propósito de convertirse, no consiga que el demonio se aleje de él al instante. Y otra vez le declaró que todos los demonios sienten tal respeto y pavor a su nombre que en cuanto lo oyen pronunciar al punto sueltan al alma que tenían aprisionada entre sus garras.

Así invocar con frecuencia el nombre de María es señal o de que se vive en gracia de Dios o de que pronto se conseguirá; porque este nombre poderoso tiene fuerza para conseguir la vida de la gracia a quien devotamente lo invoca. En suma, este admirable nombre, añade Ricardo de San Lorenzo es, como torre fortísima en que se verán libres de la muerte eterna, los pecadores que en él se refugien; por muy perdidos que hubieran sido, con ese nombre se verán defendidos y salvados.


Torre defensiva que no sólo libra a los pecadores del castigo, sino que defiende también a los justos de los asaltos del infierno.


 Así lo asegura el mismo Ricardo, que después del nombre de Jesús, no hay nombre que tanto ayude y que tanto sirva para la salvación de los hombres, como este incomparable nombre de María. Es cosa sabida y lo experimentan a diario los devotos de María, que este nombre formidable da fuerza para vencer todas las tentaciones contra la castidad. Reflexiona el mismo autor considerando las palabras del Evangelio: “Y el nombre de la Virgen era María” (Lc 1, 27), y dice que estos dos nombres de María y de Virgen los pone el Evangelista juntos, para que entendamos que el nombre de esta Virgen purísima no está nunca disociado de la castidad. Y añade san Pedro Crisólogo, que el nombre de María es indicio de castidad; queriendo decir que quien duda si habrá pecado en las tentaciones impuras, si recuerda haber invocado el nombre de María, tiene una señal cierta de no haber quebrantado la castidad.

Fuente: Aciprensa


viernes, 11 de noviembre de 2016

LA SOLEDAD DEL PASTOR (Papa Francisco)


«El apóstol cuando es fiel no se espera otro final que el de Jesús» afirmó Francisco. Efectivamente se da «el despojamiento del apóstol: es desnudado, sin nada, porque ha sido fiel». Y tiene la misma sabiduría de Pablo: «Solamente el Señor ha estado a mi lado», porque «el Señor no le deja y ahí encuentra su fuerza». «El final de Pablo» es sabido: «Después de casi dos años, viviendo así, en la incertidumbre, en esta lucha interna de la Iglesia, una mañana llegan dos soldados, le apresan, le sacan fuera, le cortan la cabeza».

Pero ¿cómo puede terminar de esta manera —es natural preguntarse— «un hombre tan grande que ha viajado por el mundo para predicar, que ha convencido a los apóstoles de que Jesús ha venido también para los gentiles, que ha hecho mucho bien, que ha luchado, que ha sufrido, que ha rezado, que ha tenido la más alta contemplación?». Y sin embargo «esta es la ley del evangelio: si el grano de trigo no muere, no da fruto, porque esta es la ley que Jesús mismo nos indicó con su persona». Pero con la certeza de que «después llega la resurrección».

«Uno de los teólogos de los primeros siglos —recordó el Pontífice— decía que “la sangre de los mártires era la semilla de los cristianos”». Porque «morir así como mártires, como testigos de Jesús», es precisamente como «la semilla que muere y da el fruto y llena la tierra de nuevos cristianos». Y «cuando el pastor vive así, no está amargado: quizás se siente desolado, pero tiene esa certeza de que el Señor está a su lado». En cambio, cuando «el pastor, en su vida, se ha ocupado de otras cosas que no son los fieles —está, por ejemplo, pegado al poder, está pegado al dinero, está pegado a las facciones, está pegado a tantas cosas— al final no estará solo, quizás estarán los sobrinos esperando que muera para ver qué cosa se pueden llevar».

Fuente: L’Osservatore Romano, viernes 21 de octubre de 2016


miércoles, 9 de noviembre de 2016

PREGARIA D'ABANDO (Declaració d'intencions)



Pare,

M'abandono a Vós,
Feu de mi tot el que us plagui.

Feu-ne el que en feu, us en dono gràcies.
Estic disposat a tot, ho acepto tot.

Mentre que es faci en mi la Vostra 
Voluntad,
En totes les vostres creatures,
Res més no desitjo, Déu meu.

Poso la meva ànima a les vostres 
mans.
Us la dono, Déu meu, en tot
l'amor del meu cor.

Perquè us estimo,
i és una fretura del meu amor
dornar-me a Vós,
Lliurar-me a les vostres mans sense
mesura,
Amb confiança infinita,
Doncs sou el meu Pare.



martes, 8 de noviembre de 2016

TRABAJA CON DIOS


El hombre es un organismo maravilloso, por cuanto es capaz, con la ayuda de Dios, de llevar a cabo las obras más santas; pero es a la vez lo más pobre y necesitado que hay, ya que sin el auxilio divino no puede concebir siquiera el pensamiento de lo bueno. Por dicha nuestra, Dios a querido salir fiador de nuestra salvación, por lo que jamás podremos bendecirle como se merece, pero no quiere salvarnos sin nosotros y, por consiguiente, debemos unir nuestra acción a la suya con celo tanto mayor cuanto sin El nada podemos.

Nuestra santificación, nuestra salvación misma es, pues, obra de entrambos; para ella se precisan necesariamente la acción de Dios y nuestra cooperación, el acuerdo incesante de la voluntad divina y de la nuestra. El que trabaja con Dios aprovecha a cada instante; quien prescinde de El cae, o se fatiga en estéril agitación. Es pues de importancia suma no obrar sino unidos con Dios, y esto, todos los días y a cada momento, así en nuestras menores acciones como en cualquier circunstancia, porque sin esta íntima colaboración se pierde el trabajo y el tiempo.


¡Cuantas obras, llenas en apariencia, quedarán vacías por solo este motivo! Por no haberlas hecho en unión con Dios, a pesar del trabajo que nos costaron, se desvanecerán ante la luz de la eternidad como sueño que se nos va así que despertamos.

El Santo Abandono (Dom Vital Lehodey)
Abad de la abadía cisterciense de Nuestra Sra. de Gracía


domingo, 6 de noviembre de 2016

MUERTOS, ENTERRADOS Y YA SE HA ACABADO TODO??

Queridos hermanos y hermanas,

El materialismo marxista dice que como que el hombre no soporta su finitud, el límite, entonces se inventa la religión para tranquilizarse, para no sentirse tan desvalido (la religión como opio para el pueblo).

El materialismo liberal dice que no hay nada después de la muerte. Por tanto, se ha de disfrutar el máximo, aquí en la tierra, se han de buscar placeres porque en ellos encontraremos la “felicidad” (el hedonismo sustituto de la religión).

Para nosotros, no es el miedo a la muerte lo que nos hace creer en la resurrección, sino dos cosas:

a) La urgencia de la vida, la vida que hemos vivido reclama, un sentido, una proyección, una transcendencia. Me explico: Imaginad que todas las tareas hechas durante la vida, todo el amor abocado en la tierra, a los padres, hermanos, amigos, a los hijos, a los nietos, todo lo que hemos hecho, todos los proyectos desarrollados, todas las ilusiones, todas las esperanzas, todas las dificultades superadas... Imaginad que todo esto acaba en nada. No hay nada al final del camino. El vacío lo acabará devorando todo. A parte de ser triste, desmotivador y desesperanzador, suena raro. Nuestra vida no apunta hacia el vacío, sino hacia el sentido, la plenitud, la proyección...

b) No es el miedo lo que nos hace creer en la resurrección, sino, y esta es la segunda cosa, Jesucristo. Nosotros creemos en la resurrección, en la vida eterna, por Jesucristo. Porque Él habló reiteradamente de la vida eterna, hoy tenemos un ejemplo, y porque Él resucitó, de la cual cosa hay numerosos signos de razonabilidad, que habitualmente os expongo el primer domingo de Pascua.

Qué manera de contestar tan contundente y clara de Jesús ante la cuestión trampa que le ponen los saduceos. “Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza... No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos”.

Nos tendríamos que repetir esta expresión: “No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos”, y que fuera entrando en nosotros. Encuentro que, demasiadas veces, hablamos de los difuntos como si estuvieran muertos y ya está. Muertos, enterrados, y ya se ha acabado todo. Cristianamente hablando no hay muertos, somos inmortales. ¡¡No morimos!! ¡¡Pasamos a otra vida!!

Quizás, lo que ahora diré es demasiado atrevido: si cuando pensamos en un familiar difunto, no reciente, lo que pesa más es el dolor, es que no hemos acabado de entender que Dios es un Dios de vivos. Hemos de experimentar la alegría por la vida que nuestro familiar posee plenamente.

Vale la pena también destacar la respuesta al salmo: “Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor”. Este despertarnos se refiere a nuestra resurrección, donde nos saciaremos de la presencia de Dios. Aquí en la tierra nunca nos sentimos llenos del todo, en el cielo,  nuestros familiares difuntos han quedado saciados, llenos, de Dios. ¡Sus anhelos más profundos, totalmente saciados! ¡¡Fantástico!!


La imagen habitual con la que se dibuja la esperanza en la vida eterna es una ancla. Imagen que nos viene de San Pablo (He 6,19). Esta ancla nos dice que estamos anclados en la vida eterna y, hacia allí vamos. Y hemos de estar bien cogidos a la cuerda del ancla, a pesar de los momentos de tormenta, para no perder el rumbo de nuestra vida. Pase lo que pase, no olvidar esta esperanza, que ayuda a guiar la nave de  nuestra vida.

Que esta eucaristía nos ayude a estar firmemente anclados en la vida eterna, porque Dios es un Dios de vivos y no de muertos.

Francesc Jordana





sábado, 5 de noviembre de 2016

CAMINO DIRECTO A DIOS


Cuanto más unida está una alma  María, tanto más íntimamente permanece unida a Dios, que habita en ella.
Quien encuentra a María, encuentra en ella a Jesús, y en Jesús a Dios. No hay camino más seguro y rápido para encontrar a Dios que buscarlo en María. Para subir y unirse a El es preciso valerse del mismo medio de que El se valió para descender a nosotros, para hacerse hombre y comunicarnos sus gracias; y ese medio tiene un nombre dulcísimo: María.


Para entrar en los planes de Dios es, pues, necesario tener una devoción entrañable a María. Ella nos conducirá a Jesús y trazará en nuestras almas los rasgos de nuestra configuración con El, que constituyen la esencia misma de nuestra santidad y perfección.

A.Royo Marin, O.P.


viernes, 4 de noviembre de 2016

IR A MISA DIARIAMENTE?? PORQUE??


A continuación, 5 razones que propone el P. Pittam para asistir a Misa diariamente:

1.- Crecer en la fe
El P. Pittam indicó que es cierto que es importante ir a la Eucaristía el domingo, pero la Misa diaria “es un testimonio silencioso de la necesidad de tener una fe que se extiende toda la semana y en toda nuestra vida”.
“Solo con la Misa los fines de semana estamos reforzando la idea de que solo es posible ser católicos de domingo. La dimensión espiritual de todo eso no debe ser subestimada”, advirtió.

2.- Es el corazón de la parroquia y la Iglesia
El P. Pittam señaló que la Misa diaria es “como el latido del corazón de la vida de la parroquia” y los que asisten, aunque sean pocos,“son los que hacen que la Iglesia siga adelante”.
El sacerdote puso como ejemplo su propia parroquia donde los que asisten diariamente a Misa son “las personas que yo puedo llamar si necesito hacer algo”.
“Ellos son los que limpian la iglesia, dirigen el programa de catequesis, organizan los eventos y manejan las finanzas. Ellos también son los que mantienen la iglesia con su aporte económico y su apoyo”, refiere.

3.- Sostiene a la comunidad
La Misa diaria también tiene un rol importante en la comunidad parroquial porque, según el P. Pittam, esta une a los fieles.
Incluso en los momentos de oración antes y después de la Eucaristía como el rezo de las laudes o la adoración al Santísimo Sacramento.


Además, “la Misa diaria los ha sostenido y ayudado a crecer en su fe. La Misa diaria también les ayudó a desarrollar su relación con la comunidad”, expresó.
Aunque vaya la mitad de la feligresía a Misa diaria, para el presbítero “ellos proveerán de un firme fundamento de oración en el cual la vida de la comunidad se construye”.
“Estas celebraciones silenciosas y modestas son un tesoro que nos arriesgamos a perder en el detrimento de toda la vida de la parroquia”, subrayó.

4.- Es un gesto de acogida en momentos difíciles
El P. Pittam indicó que la gente comienza a ir a Misa todos los días cuando atraviesan tiempos de crisis como un dolor o una pérdida de un ser querido. Recordó que una mujer comenzó a ir a Misa diariamente tras la muerte de su padre.
“Ella no era una feligresa durante la semana pero empezó a venir porque sabía que estábamos ahí y que en su momento de necesidad Jesús estaría presente a través del sacramento”, contó.
“Hay algo en la Misa diaria que dice que la Iglesia está disponible para la gente. Por ello tiene consecuencias misioneras”, expresó.

5.- Forma a futuros líderes
El sacerdote señaló que la Misa diaria ha sido parte de la formación de muchos líderes de parroquias y de hacedores.

“¿Qué reemplaza esta oportunidad en las parroquias si ya no hay una celebración diaria o que se comparte en varios centros?”.

Fuente: Aciprensa


jueves, 3 de noviembre de 2016

PARA GUIAR NUESTRAS ACCIONES


Debemos hacer de nuestra fe el principio tácito que guía cada una de nuestras acciones, el centro de nuestra existencia y de todo lo que hacemos cada día. Debe convertirse en algo tan real para nosotros, tan necesario en nuestras vidas como el aíre que respiramos, porque sin ella nuestra vida carece de sentido y nuestra alma puede morir. Debemos esforzarnos sin cesar en fortalecerla y por hacerla operativa en todas nuestras acciones.
Creo que el medio más seguro para lograrlo es la oración. En la oración hablamos con Dios, le pedimos ayuda, buscamos su perdón o prometemos enmendarnos, y le damos gracias por los favores recibidos. Pero no se puede rezar hablándole al vacío; por eso, en el mismo acto de la oración nos recordamos a nosotros mismos la realidad y la presencia de Dios, fortaleciendo así nuestra fe en El.


De ahí que el ofrecimiento de obras de la mañana sea, al menos para mi, una de las mejores practicas de oración, por muy pasado de moda que a algunos les pueda parecer.
Porque con el, al empezar el día, aceptamos de Dios y le ofrecemos todas las oraciones, las obras y los sufrimientos de la jornada, y eso nos vale para volver a recordar su providencia y su reino.


Walter J.Ciszek (Caminando por valles oscuros)


miércoles, 2 de noviembre de 2016

INTENCIONES DE ORACIÓN PARA EL MES DE NOVIEMBRE(PAPA FRANCISCO)



La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de noviembre de 2016 es: “Para que  los países que acogen a gran número de refugiados y desplazados, sean apoyados en su esfuerzo de solidaridad.”
Su intención evangelizadora es: “Para que en las Parroquias, sacerdotes y laicos, colaboren juntos en el servicio a la comunidad sin caer en la tentación del desaliento”.