viernes, 30 de septiembre de 2016

TE SIENTES TRISTE Y DEPRIMIDO?? EL PAPA FRANCISCO TE ACONSEJA



“La desolación espiritual es algo que nos sucede a todos nosotros: puede ser más fuerte, más débil, pero es un estado del alma oscuro, sin esperanza, cauteloso, que hace no tener ganas de vivir, sin ver el final del túnel, con mucha agitación en el corazón y también en los pensamientos”.
Pero también, “la desolación espiritual nos hace sentir como si tuviésemos el alma dura: falla, falla y no se quiere vivir: ‘¡Es mejor morir’!, añadió el Papa.
Esto mismo es lo que le ocurre a Job, “mejor morir que vivir así”. “Tenemos que entender cuándo nuestro espíritu se encuentra en este estado de tristeza grande, con el que casi no se puede respirar: a todos nos pasa esto. Fuerte o no fuerte, pero a todos nos sucede. Hay que entender qué pasa en nuestro corazón”, aconsejó.
Francisco invitó entonces a preguntarse las razones de esta situación. “Qué debemos hacer cuando vivimos estos momentos oscuros, por una tragedia familiar, una enfermedad, o cualquier cosa que nos lleva a estar hacia abajo”. Quizás –continuó– alguno piensa “tomar una pastilla para dormir”  y huir “de los acontecimientos”, o “tomar dos, tres, cuatro copas de alcohol”. Pero esto “no ayuda”, aseguró el Papa.

En cambio, la liturgia del día “nos hace ver qué hacer con esta desolación espiritual, cuando somos tibios, cuando estamos deprimidos, sin esperanza”.
Francisco reveló que la respuesta está en el salmo 87: “Llegue hasta Ti mi oración, Señor”. Por tanto, se necesita orar: “Es una oración de llamar a la puerta, ¡pero con fuerza!”, exclamó.
“Señor, estoy harto de aflicciones. Mi vida está al borde del infierno. Estoy entre aquellos que descienden a la fosa, soy como un hombre que no tiene fuerzas”, dijo el Papa.
“Cuántas veces nos sentimos así, sin fuerzas. Esta es la oración. El mismo Señor nos enseña como orar en estos momentos tan feos. ‘Señor, me has arrojado a la fosa más profunda. Pesa sobre mi tu furor. Llegue hasta Ti mi oración’”.
Francisco dijo de nuevo que “así tenemos que rezar en los momentos más feos, oscuros, de desolación, más duros, que nos endurecen. Esto es orar con autenticidad, es también desahogarse, como ha hecho Job con los hijos. Como un hijo”.
El Pontífice destacó que el personaje de la Biblia vivió también el silencio de los amigos en esta situación. Ante una persona que sufre, “las palabras pueden hacer mal” y por eso lo importante es estar con él, mostrar cariño y “no hacer discursos”.
“Cuando una persona sufre, cuando una persona está en la desolación espiritual se debe hablar lo menos posible y se debe ayudar con el silencio, la cercanía, las caricias, con la oración ante el Padre”.
A continuación, el Santo Padre dijo que 3 cosas se deben hacer:
“Primero, reconocer en nosotros momentos de desolación espiritual, cuando estamos en la oscuridad, sin esperanza, y preguntarnos por qué. Segundo, rezar al Señor como hoy la liturgia con este salmo 87 que nos enseña a orar en el momento de oscuridad”, prosiguió el Papa.
“Y tercero, cuando yo me acerco a una persona que sufre, sea por una enfermedad, por cualquier sufrimiento, pero que está en la desolación, silencio; pero silencio con mucho amor, cercanía, con caricias. Y no hacer discursos que al final no ayudan e incluso hacen mal”.
Francisco concluyó orando a Dios “para que nos de estas tres gracias: la gracia de reconocer la desolación espiritual, la gracia de orar cuando seamos sometidos a este estado, y también la gracia de saber acompañar a las personas que sufren momentos feos de tristeza y de desolación espiritual”. 





jueves, 29 de septiembre de 2016

¿COMO INVOCAR AL ÁNGEL DE LA GUARDA?


Ya sabemos cual es la misión de los ángeles de la guarda: conducirnos al Cielo y a la salvación -eterna. Pero, ¿cómo nos relacionamos concretamente con ellos, en el día a día?

Ante que nada, nuestros ángeles son nuestros amigos. No existen secretos entre nosotros. Ellos saben todo lo que hacemos y -al contrario de los demonios que no ven a Dios cara a cara- saben también lo que pensamos, cuando Dios se lo comunica.

Lo mínimo a hacer con relación a ellos es saludarlos e invocarlos constantemente durante el día, recordando también a los ángeles de otras personas. Al saludar a alguna persona es interesante crear el hábito de saludar también a su santo ángel. Eso, además de ayudar al relacionamiento con ella, nos hace honrar una persona santa, que está al lado de ella y, al mismo tiempo, al lado de Dios.

En las Sagradas Escrituras, el ángel Rafael se ofrece para acompañar al joven Tobías en viaje: "Le Preguntó Tobías: "Conoces el camino que va para a Media? El respondió: "Sin duda. Pues estuve allá algunas veces y tengo experiencia y conozco todos los caminos" 

Los ángeles conocen las cosas mucho mejor que nosotros. Por eso, también podemos pedir consejos a ellos, siempre que pasamos por dificultades y peligros. Su auxilio es importante especialmente delante de las tentaciones, al final, ellos fueron colocados a nuestros lado para librarnos del infierno y llevarnos al Cielo.

De los santos también aprendemos lecciones valiosas para actuar con nuestros ángeles de la guarda.

El papa San Juan XXIII, por ejemplo, cuando tenía que resolver algún problema difícil durante su trabajo en la nunciatura de Paris, apostaba a la "diplomacia de los ángeles": mandaba a su santo ángel a conversar con los ángeles de sus interlocutores, para que ellos ayudasen a solucionar cualquier cuestión.

El padre Pío de Pietralcina insistía bastante con sus dirigidos espirituales, para que enviasen a el sus ángeles de la guarda, delante de cualquier necesidad. Era frecuente que el santo no duerma por la noche atendiendo a los pedidos que sus hijos espirituales le presentaban por medio de sus ángeles.

Santa Teresita del Niño Jesús, en su poesía: "A mi Ángel de la Guarda", escribía:

"Tú que los espacios cruzas
más rápido que el relámpago,
vuela por mí muchas veces
al lado de los que amo.
Seca el llanto de sus ojos
con la pluma de tu ala,
y cántales al oído
cuán bueno es nuestro Jesús.
¡Oh, diles que el sufrimiento
tiene también sus encantos!
Y luego, murmúrales
quedo, muy quedo, mi nombre...." 

Vale recordar también que no sólo las personas poseen ángeles de la guarda, como también instituciones, parróquias, diócesis, ciudades y países. Cuando San Juan María Vianney entró en Ars, impregnado de la consciencia sobrenatural, no dejó de saludar al ángel de aquella parroquia, juntamente con los ángeles de todos los parroquianos. San Francisco de Sales, en carta a un Obispo, recomendó que él invocase al ángel de su diócesis. Y en Portugal, hay una fiesta para el ángel del país, el mismo que apareció a los partorcitos de Fátima.

Importa, por fin, principalmente, imitar a los ángeles de la guarda, buscando ser como ángeles para las otras personas y haciendo de todo para que ellas lleguen al Cielo, donde un día, contemplaremos todos juntos, la faz de Dios.


domingo, 25 de septiembre de 2016

HEM DE DEIXAR ENTRAR LA MISÈRIA DELS ALTRES EN EL NOSTRE COR


Estimats germans i germanes,

En aquest món amb tantes persones necessitades; persones que truquen a les nostres portes, veïns que sabem que no passen per un bon moment, pensionistes que viuen estirant els diners cada mes, immigrants i refugiats que apareixen als nostres mitjans de comunicació (quan passa alguna cosa espectacular); segur que en algun moment, o en diverses èpoques, ens hem preguntat: ¿faig prou? ¿què hauria de fer? ¿com a cristià que em demana Déu que faci?.

Preguntes que neixen de la nostra sensibilitat humana, de la nostra empatia, de la compassió i misericòrdia que Jesús ens reclama en l’evangeli.

En aquesta paràbola no és que el ric faci patir a Llàtzer, o que disfruti amb la seva misèria, és que no el veu, simplement, no vol saber de la seva existència, l’ignora, no hi és. El ric és incapaç de sentir el patiment de l’altre. No hi ha compassió, ni misericòrdia, en el seu cor. El ric fa tot el contrari del que hem definit com a misericòrdia: deixar entrar la misèria de l’altre en el nostre cor, i actuar.

Tots hem de créixer en compassió i misericòrdia.
En aquest sentit hi ha un cas històric molt maco i molt il·luminador, i que a mi em va impressionar molt; és el procés de pacificació de sud-africa, liderat pel bisbe anglicà Desmond Tutu, després de la caiguda apartheid. Es van crear les Comissions per la Veritat i la Reconciliació, i en elles es posava als botxins cara a cara amb les seves víctimes. I les víctimes explicaven el que els hi havien fet, mirant als seus botxins. Després els botxins havien de demanar perdó, i les víctimes els perdonaven.

Què es buscava amb això? que els botxins deixessin entrar en elles el dolor i el sofriment de les víctimes. I que aquest dolor els portes a reconèixer el mal que s’havia fet i demanar perdó.

Aquest procés va evitar, sense cap dubte, una guerra civil entre blancs i negres, i és segurament el procés de reconciliació més extraordinari que s’hagi fet al llarg de la historia de la Humanitat.

També, nosaltres cridats a ser misericordiosos com el Pare, lema de l’any de la misericòrdia, hem de deixar entrar la misèria dels altres en el nostre cor. El problema no és viure bé, el problema es tancar el cor i les entranyes a aquells que viuen malament.
La festa de la vida es converteix, aleshores, en “l’orgia dels vividors” que deia el profeta Amos a la primera lectura.


 Avui farem un silenci més llarg, un silenci que ha d’esdevenir pregaria. En ell mirarem de respondre a les preguntes inicials ¿faig prou? ¿què hauria de fer? ¿com a cristià que em demana Déu que faci?. Deixant entrar el patiment d’algú en concret o d’algun col·lectiu en el nostre cor. ...

Francesc Jordana



sábado, 24 de septiembre de 2016

VIRGEN DE LA MERCÈ, PATRONA DE BARCELONA




Cuenta la leyenda que la noche del 24 de septiembre de 1218, la Virgen se apareció simultáneamente al rey Jaime I, a San Pedro Nolasco y a San Ramón de Penyafort. A los tres les pidió que creasen una orden de monjes dedicados a salvar cristianos encarcelados por los sarracenos. Eran tiempos de guerra religiosa.

Siglos más tarde, en 1687, Barcelona sufrió una plaga de langostas y se puso en manos de la Virgen de la Mercè. Acabada la plaga, el Consejo de la Ciudad la nombró patrona de Barcelona. Pero el Papa no ratificó la decisión hasta dos siglos más tarde, en 1868.




 ORACIÓN


Padre Misericordioso, que enviaste al mundo
a tu Hijo Jesucristo, Redentor nuestro, con
la maternal cooperación de la Virgen María;
concede a cuantos la invocamos con el Título
de La Merced, gozar la libertad de hijos,
que Cristo nuestro Señor nos mereció con
su sacrificio y ofrecerla incansablemente
a todos los hombres. Por Jesucristo
Nuestro Señor.
Amén





viernes, 23 de septiembre de 2016

EL CARISMA CPCR RECLAMA IMPLICACIÓN

Transcribimos parte de una carta escrita por nuestro Padre General  dirigida a los laicos y simpatizantes del carisma CPCR, tras la celebración del Capitulo General celebrado en diciembre del pasado año. Trabajar, colaborar, vivir la fe desde CPCR es colaborar en el establecimiento del Reinado de Cristo y dar a conocer su amor a los hombres mediante nuestro carisma ¿¿TE IMPLICAS??



Comprendemos que ha llegado la hora de la incorporación efectiva y visible de los laicos en la misión común. Queremos contar más y más con su colaboración y competencia, valorando y acogiendo su visión laica del Carisma. Asimismo creemos que podrán ayudarnos en la adaptación de nuestro apostolado en favor del hombre y de la familia, como también en la gestión administrativa y técnica.

Deseamos progresar juntos en el conocimiento del Carisma CPCR. 
Sabemos cómo contaba el P. Vallet con los laicos para el desarrollo de la “Obra   de Ejercicios Parroquiales”. Nosotros sus hijos, queremos asumir esa herencia a fin de que hoy una vinculación más estrecha con ustedes fecunde nuestro apostolado. Ésta nos ofrecerá experiencias que podremos intercambiar desde los distintos lugares donde misionamos. Seremos así estimulados para proseguir una adecuada y eficaz renovación de la misión.




jueves, 22 de septiembre de 2016

IMPORTANCIA DE LA LECTURA ESPIRITUAL


Necesario es que todo cristiano formule el propósito, si aún no lo ha hecho, de dedicarle un tiempo a la lectura espiritual, a la formación personal en las cosas de la fe mediante la lectura. No podemos contentarnos con ser siempre católicos infantes: es preciso que la formación religiosa vaya creciendo a la par que todo lo demás. No podemos descuidar lo eterno, dedicándonos con afán sólo a las cosas de esta vida. Dos consejos para esta lectura espiritual: 1º Que sea constante. Aunque sea poco el tiempo que le podamos dedicar, mucho será lo que podremos aprender, si leemos con perseverancia. 2º Que vaya acompañada por la oración. Pues la lectura puede asemejarse, como hemos dicho, al alimento. Pero para que ese alimento aproveche, ha de ser digerido y asimilado. La oración es justamente la que permite rumiar el conocimiento adquirido por la lectura, y transformarlo en luz para la inteligencia, aspiración para nuestras vidas, y amor de Dios para la voluntad.


martes, 20 de septiembre de 2016

¡¡CREO SEÑOR, PERO AUMENTA MI FE!!


Pocos párrafos describen con tanta precisión el sentimiento de la fe, como hace sentirnos, caminar por este mundo en conflicto, como nos ayuda y, en fin, como nos acerca a Dios. (CPCR).


"Tener fe, fe verdadera que inspira toda acción, esta fe en lo sobrenatural que despoja al mundo de su máscara y muestra a Dios en todas las cosas; la fe que hace desaparecer toda imposibilidad, que hace que las palabras de inquietud, de peligro, de  temor no tengan ya sentido;  la fe que hace caminar por la vida con serenidad, con alegría profunda, con paz, como un niño cogido de la mano de su madre; una fe que coloca al alma en un desapego absoluto de todas las cosas sensibles que son para ella nada, como un juego de niños; la fe que da tal confianza en la oración, como la confianza del niño que pide una cosa justa a su padre; esta fe que nos enseña que <<todo lo que se hace fuera del agrado de Dios es una mentira>>, esta fe que hace verlo todo bajo una luz distinta-: ¡Dios mío, dámela! Dios mío, creo, pero aumenta mi fe. Dios mio, haz que ame y que crea, te lo pido por nuestro Señor Jesucristo. Amén".

Carlos de Foucauld




lunes, 19 de septiembre de 2016

COMO AMARTE...



Como amarte? me preguntaba en oración, 
como dirigir mi amor a un ser abstracto?
como enfocarlo sin una imagen  conocida?
Estamos habituados a proyectar los sentimientos en algo o alguien,con cuerpo, palpable, con forma, 
que vemos y podemos tocar, oír.
Preguntaba, rezaba i Tu....me hablaste
mientras oraba. 

Ama a todo lo que te rodea,
dijiste
ama los paisajes,
a los animales, ama,
a la gente, a todos sin distinción,
no hay razas ni colores,
buenos, malos, 
ama a todos, ama,
al que agrede, al que ayuda, al que hiere y al que sufre,
ama, ama y quiere,
me escuchas...., 
de esta manera a mi me amarás, y yo...
 te amaré.

Pere M.


domingo, 18 de septiembre de 2016

JESÚS ALABA LA CORRUPCIÓN??

Queridos hermanos y hermanas,

Podría parecer que Jesús con sus palabras hace una alabanza de los Bárcenas, Pujol, Griñán y Chaves, de  nuestra política. ¡¡Y no es así!!

Jesús no alaba la corrupción, el desfalco, sino la astucia. Jesús alaba que ante una situación complicada, ha pensado, ha reflexionado, ha sido sagaz, astuto, y ¡ha encontrado una salida! “Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia”.

Y, atención, porque en seguida nos da a todos nosotros un poco de caña diciendo: “Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz”. Jesús lamenta que la astucia de los Bárcenas, Pujol, y compañía sea superior a la nuestra.

Nos ha de escocer, nos ha de desvelar, este reproche de Jesús.

Con sus palabras, Jesús quiere que potenciemos nuestra astucia, que no seamos superados por los hombres del mundo, y la pongamos al servicio del bien, al servicio del Reino.
La misma, o mejor dicho, más imaginación, más energía, más olfato, más astucia, has de invertir en tener cuidado de tu pareja, y de tus hijos (riqueza verdadera), que en hacer que todos piensen bien de ti, o que tu jefe esté muy contento contigo (riqueza engañosa).

Más rigor, más inteligencia, más interés, más dedicación, has de emplear en nutrir tu fe (riqueza verdadera), que en estar a la última del chismorreo de los vecinos o de los famosos (riqueza engañosa).

Más tiempo, más intensidad, más sensibilidad has de emplear en ayudar al hambriento (de pan o de sentido) (riqueza verdadera) que en ocuparte de tu imagen, prestigio, salud (riquezas engañosas).

¡¡Nos falta astucia a la hora de construir el Reino!! Jesús lo sabía, de aquí sus palabras. Cuántas veces malbaratamos los bienes de más valor a cambio de riquezas engañosas, seductoras, pero, engañosas. Nos falta astucia, sagacidad... Pidamos la gracia para tenerla en aquellos ámbitos que constatamos la carencia...

En este evangelio ¿de qué nos está hablando Jesús? Jesús nos está hablando de un tema capital y muy reiterativo en sus exhortaciones: el tema del peligro de las riquezas. Dos ideas breves:

1. No somos amos de las riquezas sino administradores. Nueve veces aparece la palabra “administradores” o derivados de la palabra. Algún día escucharemos de la boca de Jesús estas palabras: “Dame cuentas de tu administración”. ¿Cómo administramos los bienes que Dios nos ha concedido? ¡¡Vale la pena rezarlo!!

2. Expliquemos una frase curiosa: “Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas”. Traducción: Ganaos amigos, los pobres y necesitados, con el dinero de iniquidad, riquezas materiales, para que, cuando os falte, cuando mueras, os reciban en las moradas eternas, los pobres te abran las puertas del cielo. Por tanto, administrar nuestros bienes, sobre todo, a favor de los más necesitados.


Resumiendo: potenciemos la astucia, pongámosla al servicio del Reino. De las riquezas que se nos han dado considerémonos administradores, que tienen en su punto de mira, las personas necesitadas.

Francesc Jordana



sábado, 17 de septiembre de 2016

ORACIÓN A SANTA MARÍA




Santa María, Madre de Dios, consérvame un corazón de niño, puro y cristalino como una fuente. Dame un corazón sencillo que no saboree las tristezas; un corazón grande para entregarse, tierno en la compasión; un corazón fiel y generoso que no olvide ningún bien ni guarde rencor por ningún mal. Fórmame un corazón manso y humilde, amante sin pedir retorno, gozoso al desaparecer en otro corazón ante tu divino Hijo; un corazón grande e indomable que con ninguna ingratitud se cierre, que con ninguna indiferencia se canse; un corazón atormentado por la gloria de Jesucristo, herido de su amor, con herida que sólo se cure en el cielo.

L. de Grandmaison





domingo, 11 de septiembre de 2016

SALE, BUSCA, ENCUENTRA, SE ALEGRA, NO DA NADA POR PERDIDO


Queridos hermanos y hermanas,

¿Qué imagen tenemos de Dios? ¿Qué imagen tienes de Dios? Porque la imagen que tenemos de Dios condiciona más de lo que nos pensamos nuestra vida, nuestra espiritualidad...

Los Fariseos y los Maestros de la Ley, tienen una imagen de Dios que les hace preguntarse: ¿por qué Jesús, que es como un maestro, acoge los pecadores y come con ellos? Si Dios es un juez, si Dios castiga y condena, si Dios no ama los pecadores, ¿qué hace este Jesús con los pecadores?

Las tres parábolas de Jesús van en la línea de presentar otra imagen de Dios. Un Dios que sale a buscar el pecador, un Dios que lo busca, un Dios que lo encuentra, un Dios que se alegra. La imagen que Jesús da de Dios es muy diferente de la que tenían los Fariseos y Maestros de la Ley. La imagen que da Jesús con estas tres parábolas, es la imagen de un Dios que ama de verdad al pecador. Un Dios misericordioso. ¡Dios es misericordia!

Esto nos da una enseñanza: Si creemos en un Dios que sale, que busca, que encuentra, que se alegra, que nunca no da nada por perdido, también nosotros tendríamos que hacer lo mismo. Nos mueve el Espíritu de Dios, por tanto, si Dios “sale, busca, encuentra, se alegra, no da nada por perdido”. También nosotros haremos lo mismo... No por voluntarismo, sino como el dinamismo que provoca Dios en nosotros. No demos nunca a nadie por perdido. Dios no lo hace, no lo hagamos nosotros.

Segunda enseñanza: ¿Qué imagen tenemos de Dios? Es bueno que nos lo preguntemos, que lo recemos. Es bueno que vayamos haciendo evolucionar nuestra imagen de Dios a partir de las enseñanzas de Jesús.

Segunda idea: Hay una expresión en la primera parábola que nunca le había dado importancia. Y esta vez, meditando la palabra, me sorprendió mucho. La expresión es “noventa y nueve justos que no necesitan convertirse”. Y pregunto yo: ¿quién no necesita convertirse? ¿Hay alguien que no necesite convertirse? No. Todos tenemos necesidad. Pienso que con esta expresión, Jesús está siendo un poco irónico, y, al mismo tiempo, nos comunica una idea poderosa.

Hay una oveja perdida, son los cobradores de impuestos y los otros pecadores, que reconocen su pecado. Hay noventa y nueve justos que no necesitan convertirse, son los Fariseos y los Maestros de la Ley, que no se sienten pecadores.

De la parábola del Padre misericordioso se puede sacar el mismo esquema. El Hijo Pródigo, serían los cobradores de impuestos y pecadores. Han pecado, lo han reconocido, vuelven al buen camino. El Hijo mayor, serían los Fariseos y Maestros de la Ley que no han desobedecido nunca ni un solo de los mandamientos de Dios, pero, no han entrado en comunión con Dios. El final de la parábola es muy iluminador: el Hijo Pródigo, el que ha pecado y ha reconocido su pecado, acaba cerca del Padre, en la casa del Padre. En cambio el Hijo mayor, que no ha pecado, está lejos del Padre, y del hermano.

La enseñanza de las dos parábolas es clara: quien no se reconoce pecador, va errado, y muy errado. Todos somos pecadores, todos necesitamos de la conversión. Todos, de diversas maneras, necesitamos volver a la casa del Padre.

Cuando leemos la parábola... ¿dónde nos situamos? Como los  justos que no necesitan convertirse. Como el hijo mayor que cumple todos los mandamientos...


¡¡No seamos de los noventa y nueve justos que no necesitan convertirse!! Porque es mentira. No seamos el hermano mayor que no peca, pero, que no vive con alegría estar en la casa del Padre. Nosotros somos la oveja perdida, somos el Hijo Pródigo... ¡¡gracias a Dios!!

Francesc Jordana



sábado, 10 de septiembre de 2016

ENSEÑANZAS DEL PAPA FRANCISCO ACERCA DE MARÍA



*Un cristiano sin la Virgen está huérfano. También un cristiano sin Iglesia es un huérfano. Un cristiano necesita de estas dos mujeres, dos mujeres madres, dos mujeres vírgenes: La Iglesia y la Madre de Dios.

*La Virgen hace precisamente esto con nosotros, nos ayuda a crecer humanamente y en la fe, a ser fuertes y a no ceder a la tentación de ser hombres y cristianos de una manera superficial, sino a vivir con responsabilidad, a tender cada vez más hacia lo alto.

*Es una mamá ayuda a los hijos a crecer y quiere que crezcan bien, por ello los educa a no ceder a la pereza (que también se deriva de un cierto bienestar) a no conformarse con una vida cómoda que se contenta sólo con tener algunas cosas.

*María nos da la salud, es nuestra salud.

*Es la mamá cuida a los hijos para que crezcan más y más, crezcan fuertes, capaces de asumir responsabilidades, de asumir compromisos en la vida, de tender hacia grandes ideales.

*María es madre y una madre se preocupa sobre todo por la salud de sus hijos…. LaVirgen custodia nuestra salud. ¿Qué quiere decir esto? Pienso sobre todo en tres aspectos: nos ayuda a crecer, a afrontar la vida, a ser libres.

*La Virgen María, por tanto educa a sus hijos en el realismo y en la fortaleza ante los obstáculos, que son inherentes a la vida misma y que ella misma padeció al participar de los sufrimientos de su Hijo.

*Es una madre que lleva al hijo no siempre sobre el camino “seguro”, porque de esta manera no puede crecer. Pero tampoco solamente sobre el riesgo, porque es peligroso. Una madre sabe equilibrar estas cosas. Una vida sin retos no existe y un chico o una chica que no sepa afrontarlos poniéndose en juego ¡no tiene columna vertebral!

*María lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el combate contra las fuerzas del mal.

*María es la madre que con paciencia y ternura nos lleva a Dios, para que desate los nudos de nuestra alma.

*María es la buena mamá, una buena mamá no sólo acompaña a los niños en el crecimiento, sin evitar los problemas, los desafíos de la vida, una buena mamá ayuda también a tomar las decisiones definitivas con libertad.


*Toda la existencia de María es un himno a la vida, un himno de amor a la vida: ha generado a Jesús en la carne y ha acompañado el nacimiento de la Iglesia en el Calvario y en el Cenáculo.



viernes, 9 de septiembre de 2016

SER RELIGIOSA ES.....



Ser religiosa es pertenecer a la misma estirpe de las primitivas vírgenes cristianas. Es haber mirado una vez fijamente a la Luz y ya no ver fuera de ella apenas otra cosa que tinieblas.

Ser religiosa es poseer un alma de precisión, un corazón de alta fidelidad. Es dar testimonio vivo contra tanto creyente que pretende trabajar en joyería espiritual con mentalidad y manos de un burdo herrero.

Ser religiosa es dejar a unos posibles hijos, perderse en el vacío bosque de la nada para casarse con Cristo en el Calvario, ese monte donde sólo se engendran almas. Es renunciar a tener una familia como propia con el único anhelo de que todos te llamen: ¡Madre!; de que todos te griten: ¡Hermana!

Ser religiosa es permanecer en constante radioescucha a la espera de cualquier angustioso "S. 0. S.". Es tener el deber de servir sin el derecho a esperar las gracias.

Ser religiosa es formar parte escogida de la reserva espiritual del mundo, es consagrar la vida a inyectar eficacia divina en obras puramente humanas; es, como dijo el Maestro, escoger sencillamente la mejor parte.

Ser religiosa es todo eso. Y por eso, agradezco a Dios la gracia de, además de ser mujer,

¡¡¡SER RELIGIOSA!!!

P. José Luis Martí, O.C.D. | Fuente: Catholic.net 



jueves, 8 de septiembre de 2016

HOY EMPRENDE SU RUTA



“Hoy emprende su ruta la que es puerta divina de la virginidad. De Ella y por medio de Ella, Dios, que está por encima de todo cuanto existe, se hace presente en el mundo corporalmente”, explicaba San Juan Damasceno.

“Sirviéndose de Ella, Dios descendió sin experimentar ninguna mutación, o mejor dicho, por su benévola condescendencia apareció en la Tierra y convivió con los hombres".

La Fiesta de la Natividad (nacimiento) de la Santísima Virgen surgió en oriente por el siglo V - VI y en occidente fue introducida hacia el siglo VII, donde era celebrada con una procesión – letanía que concluía en la Basílica de Santa María la Mayor.

Todos estos datos históricos corroboran el profundo amor mariano de los primeros cristianos y la importancia de la fiesta que se celebra hoy, en la que la Iglesia conmemora el Nacimiento de la Madre de Dios.
de Aciprensa



miércoles, 7 de septiembre de 2016

EL DOLOR NOS HACE CRECER


El auténtico mal no es tanto el dolor como el miedo al dolor.
Si lo acoges con confianza y con paz, el dolor nos hace crecer, nos educa, nos purifica, nos enseña a amar de modo desinteresado, nos hace humildes, mansos y comprensivos con el prójimo. El miedo al dolor, por el contrario, nos endurece, nos encorseta en actitudes protectoras y defensivas, y a menudo nos conduce  a decisiones irracionales de nefastas consecuencias.
El sufrimiento malo no es el vivido, sino el "representado", ese que se apodera de la imaginación y nos coloca en situaciones falsas. El problema no está en la realidad, que es esencialmente positiva, incluso en su parte dolorosa, sino en nuestra representación de la realidad.

JACQUES PHILIPPE








martes, 6 de septiembre de 2016

TAL VEZ NO HABLO SU IDIOMA, PERO PUEDO SONREIR


«¿Quién comprende lo que Dios quiere?» (Sb 9,13). Este interrogante del libro de la Sabiduría, que hemos escuchado en la primera lectura, nos presenta nuestra vida como un misterio, cuya clave de interpretación no poseemos. Los protagonistas de la historia son siempre dos: por un lado, Dios, y por otro, los hombres. Nuestra tarea es la de escuchar la llamada de Dios y luego aceptar su voluntad. Pero para cumplirla sin vacilación debemos ponernos esta pregunta. ¿Cuál es la voluntad de Dios en mi vida?

La respuesta la encontramos en el mismo texto sapiencial: «Los hombres aprendieron lo que te agrada» (v. 18). Para reconocer la llamada de Dios, debemos preguntarnos y comprender qué es lo que le gusta. En muchas ocasiones, los profetas anunciaron lo que le agrada al Señor. Su mensaje encuentra una síntesis admirable en la expresión: «Misericordia quiero y no sacrificios» (Os 6,6; Mt 9,13). A Dios le agrada toda obra de misericordia, porque en el hermano que ayudamos reconocemos el rostro de Dios que nadie puede ver (cf. Jn 1,18). Cada vez que nos hemos inclinado ante las necesidades de los hermanos, hemos dado de comer y de beber a Jesús; hemos vestido, ayudado y visitado al Hijo de Dios (cf. Mt 25,40).

Estamos llamados a concretar en la realidad lo que invocamos en la oración y profesamos en la fe. No hay alternativa a la caridad: quienes se ponen al servicio de los hermanos, aunque no lo sepan, son quienes aman a Dios (cf. 1 Jn 3,16-18; St 2,14-18). Sin embargo, la vida cristiana no es una simple ayuda que se presta en un momento de necesidad. Si fuera así, sería sin duda un hermoso sentimiento de humana solidaridad que produce un beneficio inmediato, pero sería estéril porque no tiene raíz. Por el contrario, el compromiso que el Señor pide es el de una vocación a la caridad con la que cada discípulo de Cristo lo sirve con su propia vida, para crecer cada día en el amor.

Hemos escuchado en el Evangelio que «mucha gente acompañaba a Jesús» (Lc 14,25). Hoy aquella «gente» está representada por el amplio mundo del voluntariado, presente aquí con ocasión del Jubileo de la Misericordia. Vosotros sois esa gente que sigue al Maestro y que hace visible su amor concreto hacia cada persona. Os repito las palabras del apóstol Pablo: «He experimentado gran gozo y consuelo por tu amor, ya que, gracias a ti, los corazones de los creyentes han encontrado alivio» (Flm 1,7). Cuántos corazones confortan los voluntarios. Cuántas manos sostienen; cuántas lágrimas secan; cuánto amor derramo en el servicio escondido, humilde y desinteresado. Este loable servicio da voz a la fe y expresa la misericordia del Padre que está cerca de quien pasa necesidad.

El seguimiento de Jesús es un compromiso serio y al mismo tiempo gozoso; requiere radicalidad y esfuerzo para reconocer al divino Maestro en los más pobres y ponerse a su servicio. Por esto, los voluntarios que sirven a los últimos y a los necesitados por amor a Jesús no esperan ningún agradecimiento ni gratificación, sino que renuncian a todo esto porque han descubierto el verdadero amor. Igual que el Señor ha venido a mi encuentro y se ha inclinado sobre mí en el momento de necesidad, así también yo salgo al encuentro de él y me inclino sobre quienes han perdido la fe o viven como si Dios no existiera, sobre los jóvenes sin valores e ideales, sobre las familias en crisis, sobre los enfermos y los encarcelados, sobre los refugiados e inmigrantes, sobre los débiles e indefensos en el cuerpo y en el espíritu, sobre los menores abandonados a sí mismos, como también sobre los ancianos dejados solos. Dondequiera que haya una mano extendida que pide ayuda para ponerse en pie, allí debe estar nuestra presencia y la presencia de la Iglesia que sostiene y da esperanza.

Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que «el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre». Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la «sal» que daba sabor a cada obra suya, y la «luz» que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y sufrimiento.

Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres. Hoy entrego esta emblemática figura de mujer y de consagrada a todo el mundo del voluntariado: que ella sea vuestro modelo de santidad. Esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión. Madre Teresa amaba decir: «Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír». Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren. Abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura.

Homilía  del Papa Francisco en la ceremonia de canonización de la Madre Teresa de Calcuta.




domingo, 4 de septiembre de 2016

JESÚS HABLA CLARO ¿NOS ESTAMOS QUEDANDO CORTOS?



Queridos hermanos y hermanas,

Al escuchar las palabras de Jesús nos podemos sentir un poco abrumados, qué manera tan dura de expresarse, quizás sí...

Pero, ¿sabéis qué es realmente duro? Lo que es realmente duro, son los millares de refugiados que huyen del miedo, del hambre, de la guerra; lo que es realmente duro, son las mujeres que mueren cada año, por maltrato, los niños que son abusados sexualmente, los jóvenes que se dan cuenta, demasiado tarde, que la droga no es un juego; lo que es realmente duro, es no lo que Jesús dice en el evangelio, sino lo que los hombres hacemos, demasiado a menudo, con el mundo y con la vida humana. Lo que es demasiado duro, es lo que hacemos, al no vivir las enseñanzas de Jesús. Esto sí que es demasiado duro.

La vehemencia de las palabras de Jesús, en definitiva, nos habla de nuestra necesidad radical de ser salvados, de seguirlo a Él para salvarnos.

Y para no dejar dudas de que no es demasiado duro, aclaramos lo que dice Jesús: “Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre…” La intención de Jesús es clara, no se trata de no amar el padre y la madre, que era uno de los preceptos más santos del judaísmo, sino de amar "aún más" Jesús. «Amar más», esta es la clave de la llamada que nos hace Jesús: amar más.  

Cómo pueden ser demasiado duras unas palabras, cuando al final lo que nos piden es amar más: amando encontramos nuestra realización personal, nuestra plenitud como personas, nuestra felicidad.

¿Es demasiado duro? Pienso que no. En temas donde nos jugamos nuestra felicidad, prefiero que hablen claro. Y el tema no es si es demasiado duro o no. El tema es si vale la pena seguirlo  o no vale la pena seguirlo. Que enlaza con la segunda idea...

Es un evangelio curioso. ¿Quieres seguirme? Pues, primero, siéntate y calcula. Sí, sí calcula. No te emociones demasiado, párate y haz recuento con realismo, mira tus medios para alcanzar el objetivo, no sea que hagas corto. Curiosas parábolas éstas... “¿Quién de vosotros,…no se sienta primero a calcular los gastos,…?”. Y en la segunda “¿No se sienta primero a deliberar…?”. El riesgo en las dos parábolas es el mismo: hacer corto.
Y todo esto lo dice referido a su seguimiento... “Si alguno viene a mí…”. ¿Qué nos está diciendo Jesús? Nos está diciendo “si me quieres seguir piensa, delibera primero, qué medios tendrás que poner para poder vivir este seguimiento, piénsalo bien, no sea que quedes corto”. ¿Nos estamos quedando cortos?

Hay una pregunta que es como la “prueba del algodón”, para saber si nos estamos quedando cortos o no nos estamos quedando cortos. La pregunta es: ¿con los medios que he puesto hasta ahora he conseguido amar a Jesús por encima “del padre, la madre, más que a la esposa y los hijos, más que la propia vida”? Si dices “sí”, no estás quedando corto. Si dices “no”, es preciso replantear cosas... Seguramente todos hemos de replantear un poco las cosas, ¿no?.

Y ahora que empieza el curso, es un buen momento, para sentase y deliberar. ¿Puedo amar a alguien a quien no conozco? ¿Conozco a Jesús? ¿Amo a Jesús? ¿Quiero seguir a Jesús? ¿Lo quiero seguir como Él desea ser seguido? Entonces, ¿qué medios tendré que poner? Quizás, me haría falta rezar un poco más. Defender más el compromiso que tengo de oración. Quizás, tendría que estar más en contacto con el evangelio. Quizás, tendría que hacer más lectura espiritual, o ir a misa entre semana. Quizás, tendría que hablar con alguien de las dudas que tengo. Quizás, este curso tendría que ir de Ejercicios Espirituales. Pidamos luz al Señor...

Francesc Jordana








sábado, 3 de septiembre de 2016

LA VIRGEN Y EL MELOCOTONERO



Deseando hacer proselitismo, un pastor protestante se acercó a un campesino que estaba plantando un melocotonero. Tras saludarle, le preguntó si había oído el sermón de su párroco el domingo anterior en la misa dominical. El labrador dijo que sí y que le gustó mucho porque había sido una exhortación a venerar a la Virgen María, Madre nuestra. Entonces el pastor respondió con palabras de menosprecio sobre el culto a la Virgen.

El labrador, sereno, le interrumpió:
¿Le gustan a usted los melocotones?
Sí... claro que sí... ¿pero a qué viene eso ahora?
Lo comprenderá en seguida. Quien quiere los melocotones tiene que querer también al melocotonero; quien ama el fruto tiene que estimar también la planta. E igualmente, quien de verdad ama al Hijo no puede despreciar a la Madre; es decir, quien ama bien al Señor, por fuerza tiene que amar y venerar a la Virgen.

El pastor no supo qué responder al sencillo pero acertado y piadoso argumento.