martes, 30 de agosto de 2016

TESTIMONIOS EE.EE, TANDA DEL MES DE AGOSTO (HOMBRES)


Un ejercitante se dio más cuenta en estos Ejercicios de la necesidad de invocar a menudo al Espíritu Santo: “El espíritu Santo ha estado muy presente estos días y es así cada día, cuando estamos en oración. ¡Qué nos guie cada día, mostrándonos lo que tenemos que hacer y lo que no”.


A un ejercitante le vino muy bien la manera de entrar en los Evangelios: “Vine despistado por los asuntos de mi trabajo y me ayudó mucho en entrar en los Ejercicios la manera de contextualizar el Evangelio y los textos del antiguo testamento, recalcando las circunstancias de las escenas. Me ha ido muy bien.

Estamos en el Éxodo, atravesando a veces desiertos y el maná son los amigos que nos ayudan: esto pasa en tu vida misma.
El fracaso de Jesús era programado y esto me ayuda a dar pasos: todo está programado por Dios. No permite un fracaso que no te lleve a un bien.
Aquí vivimos en profundidad la Eucaristía. Tendríamos que estremecernos al momento de la Consagración: ¡es el gran milagro!
Me ayudó que se trate el tema de las distracciones. Y también las cintas de la vida de San Agustín”.


A otro ejercitante le impactó la Presencia de Dios siempre, en todo lugar: “Me doy cuenta de la importancia de vivir toda la vida como unos Ejercicios Espirituales permanentes: viviendo en la Presencia de Dios de manera consciente, como una oración continua. Santa Catalina de Siena se había hecho así una célula interior, para vivir esta Presencia de Dios.”


 Otro Ejercitante vivió los Ejercicios en la acción de gracias: “Mis primeros Ejercicios fueron pagados por la empresa en que trabajaba. Fue en Sarriá. Luego pasé 21 años sin hacer Ejercicios y luego vine a Caldes. Doy gracias al Señor”.

Otro ejercitante obtuvo su meta: desconectarse y hacer limpieza del disco duro: “Quería ir a Montserrat, en una celda que tienen los monjes: me han operado hace 2 meses y quería desconectar. Pero me hablaron de los Ejercicios. Me he desconectado y limpiado de tantas cosas que van en contra del Evangelio.

Me han impresionado las Eucaristías. Es verdad lo que decía esta chica no católica: “Si vosotros, los católicos, estuvierais conscientes de comer el Cuerpo de Cristo, tendríais que salir volando”. ¡Es verdad y a mí me deja tan frío!.

¿Cómo vivo mi cristiandad? Tengo que ser más responsable de mi vida cristiana. Cómo dice San Pablo: “Si no tengo caridad, de qué me sirve…” Intento dar testimonio siempre que soy cristiano y cuando los vecinos me preguntan adónde voy, estoy contento de contestar: “Voy a Misa”. 


El Padre Hernán Pereda que dirigió los ejercicios, (conjuntamente con nuestra Madre Superiora Hna. M.Verónica), junto a los participantes y la Hna. María Rafaél en la foto.


lunes, 29 de agosto de 2016

PEDIMOS UNA ORACIÓN POR ESTOS FUTUROS SACERDOTES



Esta semana, en nuestra casa de Caldes de Montbui, tenemos la alegría y el gozo de contar con un grupo de seminaristas de etapa pastoral, pertenecientes a Terrassa, Sant Feliu de Llobregat, Girona, Tarragona, Tortosa y Solsona.

Predica Monseñor Joan Piris, Obispo Emérito de Lleida.

Rogamos una oración por ellos, para que el Espíritu Santo les acompañe en su profundización en la fe y en el amor  y perseveren en su camino, por el bien del mundo y de todas las almas.
Amen.


domingo, 28 de agosto de 2016

CURIOSA TENDENCIA LA NUESTRA


Queridos hermanos y hermanas,

Jesús nos propone dos parábolas. No nos podemos quedar en la materialidad de lo que propone: qué hacer cuando te invitan a una boda, dónde te has de poner, no va por aquí el tema... o a quién invitar cuando has de hacer una gran comida, tampoco va por aquí el tema... sino que hemos de ir a lo que Jesús nos está planteando en el fondo con cada una de las parábolas. No nos quedemos con la materialidad del ejemplo, sino con la enseñanza que hay en el fondo y que expone el mismo Jesús.

De la primera parábola, a partir del ejemplo del banquete, Jesús extrae la enseñanza que quiere comunicar: no te enaltezcas, sino humíllate.

Jesús sabe que nos gusta ponernos en el primer lugar. Él conoce nuestra tendencia a sobrevalorarnos; nos pensamos que somos los más listos, nos pensamos que somos los más buenos, nos pensamos que somos los que mejor lo hacemos todo, nos pensamos que somos los más entregados, nos pensamos que somos los más caritativos, nos pensamos que somos los que tenemos más razón, nos pensamos que somos los más... (añade lo que quieras...).
¡¡Es curiosa esta tendencia!! Es absolutamente irreal. ¡No puede ser! ¡Es evidente! ¡Todo esto nace del ego!

Ante esto, Jesús nos dice: “no te enaltezcas”. Esta tendencia interna que todos tenemos, Jesús nos dice que la hemos de controlar, que no nos hace bien. Y que hemos de mirar en convertirla en tendencia contraria, “vete a sentarte en el último puesto”. El último puesto no en un sentido material, sino el último puesto en un sentido de percepciones interiores.

¡No soy el más listo! ¡No eres el más listo!
¡No soy el más bueno!...
¡No soy el más entregado!...
¡No soy el más caritativo!...
¡No soy el más...!

Esto es “humillarse”. “Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.

Cuando hacemos este ejercicio, pasan tres cosas muy importantes: crecemos en realismo, matamos el ego, caminamos en la verdad. En definitiva, somos humildes y crece nuestro espacio para avanzar. Si soy el más bueno, el más caritativo, el más... ya no puedo avanzar. Si ocupo “el último puesto”, me queda mucho para avanzar.

Hagamos en nuestra oración este ejercicio: “No soy el más bueno, no soy el más caritativo, no soy el más listo,... ayúdame a avanzar Señor...” ¡¡Veremos cuanto  bien nos hace!!

En la segunda parábola tampoco no nos podemos quedar en la materialidad de a quién se ha de invitar cuando hagas una gran comida. Lo que Jesús está planteando en el fondo, como Él mismo dice, es, no hagas cosas buscando recompensa en los hombres, busca la recompensa de Dios “Dios te lo recompensará”. No hagas cosas a aquellos que te lo recompensarán, haz cosas a aquellos que no te lo recompensarán; a los amigos de Jesús; los pobres, inválidos, cojos, y ciegos.

¡¡Jesús nos está haciendo una llamada fuerte a vivir la gratuidad!!
¡¡Es una llamada fuerte a ser generoso hacia los que no lo podrán ser contigo!!
¡Es una llamada fuerte a creer en un Dios que recompensa! ¡¡Es una llamada fuerte a hacer opción por los más pobres!!

¿Cómo vamos de gratuidad? ¡De gratuidad de la buena, de la que no nos queda para nosotros ningún beneficio! ¿Un poco mal? ¡¡Pues, ya tenemos alguna cosa más a trabajar esta semana!!

Francesc Jordana







sábado, 27 de agosto de 2016

EN TRES SEGUNDOS CAMBIÓ MI VIDA (MEDJUGORJE)


“El día era claro y caluroso. De pronto, sin saber cómo ni por qué, sentí una intensa necesidad de dirigir mis ojos hacia ese luminoso cielo primaveral. No capté nada fuera de lo normal, o de carácter sobrenatural, como muchos peregrinos admiten haber visto en Medjugorje. Pero sí sentí una extraordinaria experiencia de amor. En mi corazón lo que me ocurrió duró 10 minutos, pero en la realidad, cuando comprobé el tiempo transcurrido real por mi reloj, solo tres segundos se habían sucedido. Créanme si les digo que esos tres segundos cambiaron mi vida para siempre… En tan poco tiempo, me invadió todo el cuerpo y el alma un inmenso e indescriptible amor. Parecía a mis ojos como un rocío que se me posaba en el pelo, la cabeza, los brazos, en todo el cuerpo… Algo indescriptiblemente bello se derramó sobre mí”.

María Vallejo-Nájera (a propósito de su primer viaje a Medjugorje)



viernes, 26 de agosto de 2016

LAICOS, LA VERDADERA VID


Ya Pío XII decía: «Los fieles, y más precisamente los laicos, se encuentran en la línea más avanzada de la vida de la Iglesia; por ellos la Iglesia es el principio vital de la sociedad humana. Por tanto ellos, ellos especialmente, deben tener conciencia, cada vez más clara, no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser la Iglesia; es decir, la comunidad de los fieles sobre la tierra bajo la guía del Jefe común, el Papa, y de los Obispos en comunión con él. Ellos son la Iglesia (...)».
Según la imagen bíblica de la viña, los fieles laicos —al igual que todos los miembros de la Iglesia— son sarmientos radicados en Cristo, la verdadera vid, convertidos por Él en una realidad viva y vivificante.
Es la inserción en Cristo por medio de la fe y de los sacramentos de la iniciación cristiana, la raíz primera que origina la nueva condición del cristiano en el misterio de la Iglesia, la que constituye su más profunda «fisonomía», la que está en la base de todas las vocaciones y del dinamismo de la vida cristiana de los fieles laicos. En Cristo Jesús, muerto y resucitado, el bautizado llega a ser una «nueva creación» (Ga 6, 15; 2 Co 5, 17), una creación purificada del pecado y vivificada por la gracia.
De este modo, sólo captando la misteriosa riqueza que Dios dona al cristiano en el santo Bautismo es posible delinear la «figura» del fiel laico.

CHRISTIFIDELES LAICI ( extracto)
JUAN PABLO II



martes, 23 de agosto de 2016

ALEJAD DE VOSOTROS ESA PUERIL TIMIDEZ


Alejad, de vosotros esa pueril timidez, esos caprichos extravagantes, esa melancolía que atrofia; honrad la religión con vuestra vida. Dad fe, mejor con vuestros actos que con vuestras predicaciones.
Haced comprensible a las almas tímidas y acongojadas que Dios no las ha llamado para dura servidumbre, sino para santa libertad; que esta libertad es el atributo de su Espíritu que habita en ellas, pero cuya acción se estorba por el apocamiento; que esta libertad es la fuente de nuestra dicha en esta vida, y esta fuente crece al paso que prosperamos en la virtud, a la manera que subiendo una montaña se respira un aire cada vez más puro y todo el sistema nervioso funciona con más libertad. 

Paul W. von Keppler






lunes, 22 de agosto de 2016

LA MÁS BELLA PROFESIÓN DE FE



Nadie en el mundo podrá prohibirme jamás que crea en Dios, que ponga en Él toda mi confianza, que le ame a Él y al prójimo con todo mi corazón. La fe, la esperanza y la caridad son plenamente libres, porque si están sólidamente enraizadas en nosotros, poseen la facultad de alimentarse incluso de lo que se opone a ellas. Si mediante la persecución quieren impedirme que ame, siempre me queda la posibilidad de perdonar a mis enemigos y de transformar la opresión en un amor más grande. Si quieren ahogar mi fe quitándome la vida, mi muerte se convertirá en la más bella profesión de fe que se pueda concebir. El amor, solo el, es capaz de vencer el mal con el bien, de obtener un bien del mal.

 Jacques Philippe  (La libertad interior)


domingo, 21 de agosto de 2016

"ESFORZAOS" , "CORRED".

Queridos hermanos y hermanas,

¿Nos encontraremos todos nosotros en el cielo? ¿Llegaremos todos, casi todos, muchos, pocos, o muy pocos? Estas preguntas hacen referencia a la cantidad... ¿cuántos se salvan?, ¿cuántos nos salvaremos?


Hoy a Jesús le preguntan por los “cuántos”: “Señor, ¿serán pocos los que se salven?”. Y Él se escapa de esta pregunta y va a aquello que a Él le interesa de verdad y responde el “cómo”, ¿cómo salvarse? Y dice Jesús: “Corred, esforzaos en entrar por la puerta estrecha”.

Por tanto, le preguntan por una cantidad, le hacen una pregunta que nace de la curiosidad, y Él responde presentando el camino para salvarse, presentando la sabiduría para vivir la vida y llegar a la vida eterna.

Las palabras de Jesús tienen fuerza, vehemencia y contenido: “Corred, esforzaos en entrar por la puerta estrecha”. Lo vuelvo a decir: hoy Jesús a cada uno de nosotros, nos dice: “no te preocupes si se salvan muchos o pocos, tú mira de esforzarte, de entrar por la puerta estrecha”.

“Esforzaos”, “correr”. Es un verbo que denota dinamismo; hacer cosas. Es un verbo que denota inmediatez, ahora, y no más tarde. Es un verbo que denota fuerza; no te dice camina, sino ¡esfuérzate! Es un verbo que implica avanzar, moverse, ponerse uno en movimiento.

Y nosotros, ¿qué hacemos? Porque el verbo “esforzaos”, “correr”, dice muchas cosas. ¿Corremos detrás de Jesús? ¿Lo seguimos de cerca? ¿Es un seguimiento dinámico, inmediato, que nos lleva a hacer cosas, a movernos, a esforzarnos, a avanzar como  personas?

La imagen de la “puerta estrecha” va en la misma sintonía de lo que hemos dicho. La puerta estrecha nos habla de esfuerzo, de exigencia, de abnegación.

Llevemos esta exhortación de Jesús a la oración, que nos lleve a mirar dentro de nosotros. Y pidámosle que nos enseñe a “correr” “a descubrir qué quiere decir la puerta estrecha en nuestra vida”. ¡Y no olvidemos nunca, que en las enseñanzas de Jesús hay la vida verdadera!

Contrasta este verbo, “esforzaos”, con el peligro que indicaba el Papa en la Vigilia de oración de la Jornada Mundial de la Juventud: “quedarse en el sofá”. Identificar la felicidad con un sofá, donde descanso, donde tengo seguridades, donde me distraigo. ¿Estamos más cerca del sofá o del esfuerzo?

Segunda idea: Nosotros los que venimos a misa, ¿nos sentimos con unos ciertos privilegios de cara a entrar en el cielo? Por encima de los que no ponen un pie en la iglesia.

¡¡Venir a misa cada domingo es muy bueno!! Nunca lo pondremos en duda, pero, también, tiene algunos peligros. Uno es que nos creamos que venir a misa nos da un pase para entrar en el cielo. ¡No es así! Aquí no repartimos entradas para entrar en el cielo. Esto se hace mucho en las sectas, especialmente las sectas evangélicas, Sudamérica está llena. Vienen a decir: “si vienes con nosotros, a nuestros actos de culto, te aseguras la salvación”.

Vigilemos porque la advertencia que Jesús hace a todos, camino de Jerusalén, también nos la hace a nosotros: “Señor, ábrenos”; y Él os replicará: “No sé quiénes sois”. Entonces comenzaréis a decir: Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero Él os replicará: “No sé quiénes sois”. Alejaos de mí, malvados”.

Haber comido y bebido con Jesús es un falso mérito. Haberlo tenido cerca en tu plaza, es un falso mérito. Dice el Papa Benedicto XVI, comentando este texto: “Por tanto, no bastará declararse "amigos" de Cristo, jactándose de falsos méritos: “Hemos comido y bebido contigo y tú has enseñado en nuestras plazas". La verdadera amistad con Jesús se manifiesta en el modo de vivir: se expresa con la bondad del corazón,
con la humildad,
con la mansedumbre y la misericordia,
con el amor por la justicia y la verdad,
con el compromiso sincero y honrado en favor de la paz y la reconciliación.
Podríamos decir que este es el "carnet de identidad" que nos distingue como sus "amigos" auténticos; es el "pasaporte" que nos permitirá entrar en la vida eterna.”
Amén.

Francesc Jordana







sábado, 20 de agosto de 2016

QUE DELICIAS TAN DELICADAS, QUE DELEITES TAN PUROS....


Cuando en la Iglesia saludamos a María como causa de nuestra alegría y como consuelo de los afligidos, no exageramos; expresamos sencillamente lo que es muy cierto e indudable. Su pureza inmaculada y su dignidad de Madre de Dios encierran por sí solas un tesoro de alegrías, del orden más elevado. De estas entrañas insondables brota límpido como el cristal, y en exclamaciones de alborozo sube al cielo el surtidor del Magníficat.
El que María sea también la Madre dolorosa, en nada altera ni disminuye el caudal de alegrías; al contrario, esto la dispone mejor para ser consuelo del triste y el regocijo de la humanidad doliente.


¡Qué delicias tan delicadas, qué deleites tan puros, que alegrías tan dulces engendra el trato filial con esta Madre en la vida del cristiano!
De ello no puede tener idea quien desconozca y menosprecie este trato.

Paul W. von Keppler





jueves, 18 de agosto de 2016

ORACIÓN DE OFRECIMIENTO MATINAL ( Santa Teresa de Lisieux)

La mejor manera de empezar el día, es ofrecérselo a Dios, esforzarnos en todas nuestras acciones y tareas  con el ánimo y voluntad de glorificar al Señor, de entregar todo nuestro trabajo, nuestro amor,  nuestras penas y alegrías, de esta manera estaremos preparados para enfrentar cualquier cosa que se nos presente.

Transcribimos una oración de Santa Teresa ofreciendo su jornada.



“Dios mío, te ofrezco todas las acciones que hoy realice por las intenciones del Sagrado Corazón y para su gloria. Quiero santificar los latidos de mi corazón, mis pensamientos y mis obras más sencillas uniéndolo todo a Sus méritos infinitos, y reparar mis faltas arrojándolas al horno ardiente de Su amor misericordioso.
Dios mío, te pido para mí y para todos mis seres queridos la gracia de cumplir con toda perfección Tu voluntad y aceptar por Tu amor las alegrías y lo sufrimientos de esta vida pasajera, para que un día podamos reunirnos en el cielo por toda la eternidad. Amén”.


martes, 16 de agosto de 2016

REGOCIJÉMONOS




Cuanto mayor es la calma del espíritu, más fácil es servir a Dios.

Cristo se goza en nosotros, regocijémonos también nosotros en El.

Guardémonos de la tristeza y de la amargura del corazón, que son sugestiones del diablo, y celebremos en nuestras almas una fiesta perenne por Jesucristo y por todos los hombres.




lunes, 15 de agosto de 2016

ELLA NOS INDICA LA META


Hoy la Iglesia celebra una de las fiestas más importantes dedicadas a la Beata Virgen María: la fiesta de su Asunción. Al finalizar su vida terrena, la Madre de Cristo ascendió en alma y cuerpo al Cielo, en la gloria de la vida eterna, en plena comunión con Dios.                   

La página del Evangelio de hoy (Lc 1, 39-56) nos presenta a María que, justo después de haber concebido a Jesús por obra del Espíritu Santo, va a visitar a la anciana pariente Isabel, también ella esperando un niño de forma milagrosa. En este encuentro lleno de Espíritu Santo, María expresa su alegría con el cántico del Magnificat, porque ha tomado plena conciencia del significado de las grandes cosas que se están realizando en su vida: por medio de Ella se cumple la espera de su pueblo.                    

Pero el Evangelio nos muestra también cuál es el motivo más verdadero de la grandeza de María y de su felicidad: el motivo es la fe. De hecho, Isabel la saludó con estas palabras: “Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor” (Lc 1,45). La fe es el corazón de toda la historia de María; Ella es la creyente, la gran creyente, sabe --y lo dice-- que en la historia pesa la violencia de los prepotentes, el orgullo de los ricos, la arrogancia de los soberbios. Aún así, María cree y proclama que Dios no deja solos a sus hijos, humildes y pobres, sino que les socorre con cuidado misericordioso, derrocando a los poderosos de sus tronos, dispersando a los orgullosos en las parcelas de sus corazones. Y esta es la fe de nuestra madre, esta es la fe de María. 

El cántico de la Virgen nos deja también intuir el sentido cumplido de la historia de María: si la misericordia del Señor es el motor de la historia, entonces no podía “conocer la corrupción del sepulcro aquella que ha generado al Señor de la vida” (Prefacio). Todo esto no tiene que ver solo con María. Las “cosas grandes” hechas en Ella por el Omnipotente nos tocan profundamente, nos hablan de nuestro viaje en la vida, nos recuerdan la meta que nos espera: la casa del Padre. Nuestra vida, vista a la luz de María asunta al Cielo, no es un deambular sin sentido, sino que es una peregrinación que, aún con todas sus incertezas y sufrimientos, tiene una meta segura: la casa de nuestro Padre, que nos espera con amor. Es bonito pensar esto, que tenemos un Padre que nos espera con amor. Y que nuestra Madre María también está arriba, nos espera con amor.

Mientras transcurre la vida, Dios hace resplandecer “para su pueblo, peregrino sobre la tierra, un signo de consolación y de esperanza segura”. Ese signo tiene un rostro y un nombre: el rostro luminoso de la Madre del Señor, el nombre bendecido de María, la llena de gracia, beata porque ha creído en la palabra del Señor. La gran creyente. Como miembros de la Iglesia, somos destinados a compartir la gloria de nuestra Madre, porque que, gracias a Dios, también nosotros creemos en el sacrificio de Cristo en la cruz y, mediante el Bautismo, entramos en este misterio de salvación.

Hoy todos juntos le rezamos, porque, mientras que se desata nuestro camino en esta tierra, Ella vuelva a nosotros sus ojos misericordiosos, nos despeja el camino, , y nos muestra después de este exilio a Jesús, el fruto bendito de su vientre. Oh clemente, oh pía, oh dulce Virgen María.

Papa Francisco, 15 de agosto 2015


domingo, 14 de agosto de 2016

SEAMOS VALIENTES, AUDACES!!

Queridos hermanos y hermanas,

En medio de estos días calurosos, festivos, de relax, hoy las lecturas nos hablan de una dimensión muy importante de la vida cristiana, pero, que no acaba de encajar con este ambiente en el que estamos. Las lecturas nos hablan de la vida cristiana como combate, como lucha, como acción.


 En la primera lectura, al profeta Jeremías por cumplir con su deber de profetizar lo que el Señor le hacía saber, lo tiran a una cisterna llena de barro. ¿Cuántas veces, vosotros por hacer lo que se ha de hacer, lo que Jesús nos ha enseñado,  habéis recibido represalias? ¿Y qué? ¿Dejaremos de hacer lo que en conciencia hemos de hacer? No. ¿Dejaremos de hacer lo que Jesús nos enseña en el evangelio? ¡No! ¿Nos detendrán las represalias? No. ¿Dejó Jeremías de profetizar lo que tenía que profetizar? No.


¿De qué nos habla todo esto? De la dimensión de combate, de lucha de la vida cristiana. ¡Seamos valientes! ¡Audaces!

San Pablo abunda también en el tema: “…fijos los ojos en … Jesús … “ Qué gran frase... Miremos a Jesús. En las dificultades, miremos a Jesús. En las dudas miremos a Jesús. Cuando no sepamos qué hacer, miremos a Jesús.



Continuemos “…fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia…”. Así como Jesús aceptó el suplicio de la cruz, aceptemos nosotros las represalias para hacer lo que se ha de hacer, ¡lo que Jesús nos enseñó! ¡¡No tengamos vergüenza, no tengamos miedo!! Dimensión de combate, de lucha, a pesar de las dificultades.
El papa Francisco en la misa de la Jornada Mundial de la Juventud, decía: “hay un tercer obstáculo que Zaqueo tuvo que enfrentar, ya no en su interior sino a su alrededor. Es la multitud que murmura, que primero lo bloqueó y luego lo criticó:… sed más fuertes que el mal amando a todos, incluso a los enemigos. Puede que se rían de vosotros, porque creéis en la fuerza mansa y humilde de la misericordia. No tengáis miedo, pensad en cambio en las palabras de estos días: «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia» (Mt 5,7). Puede que os juzguen como unos soñadores, porque creéis en una nueva humanidad…. No os desaniméis: con vuestra sonrisa y vuestros brazos abiertos predicáis la esperanza y sois una bendición para la única familia humana.”
((Otras frases que decía después: “… podéis hacer surgir una humanidad diferente, sin esperar a que os digan «qué buenos sois», sino buscando el bien por sí mismo, felices de conservar el corazón limpio y de luchar pacíficamente por la honestidad y la justicia. No os detengáis en la superficie de las cosas y desconfiad de las liturgias mundanas de la apariencia, del maquillaje del alma para aparentar mejores.”))
Seguir a Jesús conlleva lucha, combate, acción. Aspecto que queda bien reflejado en el evangelio. Donde Jesús habla de prender fuego, de crear división... ¿qué pasa, no?


Es necesario explicar un poco, esto del fuego que si no parece que Jesús sea un pirómano. El fuego es símbolo de Dios. Moisés vio una llama en la zarza como  primera manifestación de Dios, la columna de fuego y nube que acompaña al pueblo de Israel al desierto, era también una manifestación de Dios, y en el Nuevo Testamento, la venida del Espíritu Santo, se hace en formas de lenguas de fuego. El fuego es símbolo de Dios.
Cuando Jesús nos dice “He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!”. Manifiesta una experiencia muy íntima de su intensísimo deseo de que la vida de Dios llegue a todos y cuanto antes. Jesús quiere que todos participen de la vida que Él ha venido a traer. Y Él sufre cuando ve que esta vida es rechazada o aceptada parcialmente.

Este deseo de Jesús nos ha de llevar a la acción. ¡Ser fuego! ¡¡Trabajar para que todo queme!! Un ejemplo: Dentro de un mes empiezan las inscripciones a la catequesis. Empezad a trabajar para que los niños y niñas que os rodean, de tercero y cuarto de primaria, se apunten a la catequesis de iniciación a la vida cristiana.

Para acabar, es preciso hablar de esta división que nos ha venido a traer. Sólo Dios puede hablar como lo hace hoy Jesús. Jesús sabe que en Él se encuentra la plenitud del ser humano, todo hombre que se acerca a Cristo y se abre a su acción, llega a su plenitud como  persona, pero, Jesús también sabe que no todos acogerán su proyecto de vida, y esto, generará divisiones entre los que lo han acogido y los que no. Por esto, dice que ha venido a traer la división... es inevitable... Que no nos escandalice la división por causa de Jesús. ¡¡Ya Él la anunció!!


¡¡Así que calurosos, festivos, pero, también combativos y activos!!

Francesc Jordana



viernes, 12 de agosto de 2016

LA PEQUEÑA FAMILIA DEL BUS Nº 10 (TESTIMONIO DE UNA JOVEN JMJ CRACOVIA 2016)


 Justo cuando pensaba que la JMJ no iba a ser posible para mi, Dios me sorprendió una vez más regalándome la oportunidad de vivir por primera vez una experiencia como esta. Han sido 14 días llenos de Dios, Iglesia, sorpresas, emociones, lecciones y aventuras.


Salimos de Barcelona el 21 de julio. Pasados los tres primeros días (en los que hicimos paradas en Milán, Salzburgo y Ostrava), llegamos a Czestochowa, donde nos reunimos con todos los jóvenes de las diócesis de Catalunya, aproximadamente unos 800. Estando en Czestochowa visitamos los campos de concentración de Auschwitz, Wadowice (el pueblo natal de San Juan Pablo II) y finalmente la Virgen de Czestochowa en Jasna Gora.


Después de Czestochowa, nos dirigimos a Bochina, un pueblo cercano a Cracovia cuyas familias decidieron abrir las puertas de sus casas de par en par para acogernos durante toda la JMJ.  Estando allí tuvimos la oportunidad de ir a un concierto/adoración de Life Teen en el que había unas 20.000 personas, visitar Cracovia, ir al Via Crucis con el Papa y los dos últimos días reunirnos con aproximadamente 2 millones y medio de personas en el Campus Misericordiae para adorar a Jesús y celebrar la Misa con el Papa. 


Los últimos días fueron ya de regreso a Barcelona, donde paramos en Perchtolsdorf y Venecia.



Viajar desde Barcelona hasta Polonia en autobús implica muchas horas de ruta y sinceramente pensaba que me acabaría aburriendo un poco, pero...¡nada de eso! Había tiempo para todo menos para aburrirse: para hablar con gente a la que no ves desde hace mucho tiempo, para conocer a la gente que no conocías, para contar chistes, para compartir experiencias, para tocar la guitarra y cantar, para mirar el paisaje y hacer fotos, para buscar Wifi, para rezar, para encontrar “la pose perfecta” para dormir, para mirar películas y leer libros… y para lo más importante: para convertirnos en la pequeña familia del bus nº10.


Esta familia que inicialmente era pequeña, pero que iba aumentando en número a medida que nos acercábamos a nuestro destino y que finalmente terminó siendo una multitud de 2’5 millones de personas, y el que al principio se podría haber sentido solo o el único de su pueblo, se daba cuenta de que en realidad formaba parte de algo mucho más grande y que no estaba para nada solo,  y este algo que nos unía a todos de manera tan fuerte no entiende a lengua o nacionalidad, y que impulsaba a personas que no te conocen absolutamente de nada a darte lo mejor que tienen para ofrecerte y a más que acogerte, adoptarte como a un hijo más de su familia con una enorme ilusión y sonrisa en la cara.  Un algo que no es algo, sino alguien, y nos ha regalado una gran familia, llamada Iglesia.


                                                                       Coperatrices Caldes




martes, 9 de agosto de 2016

TODO ESTÁ EN NOSOTROS

Un anciano que pasaba los días sentado en un banco de la plaza que estaba a la entrada del pueblo, era muy querido por sus vecinos y siempre contestaba con mucha sabiduría a cualquier pregunta que le hicieran.


Un día, un joven se le acercó y le preguntó:
–Hola, señor, acabo de llegar a este pueblo, ¿Me puede decir, cómo es la gente de este lugar?
 –Hola hijo, ¿De dónde vienes? Preguntó el anciano.
 –De un pueblo muy lejano.
–Dime, ¿Cómo es la gente allí?
–Son egoístas, envidiosos, malvados, estafadores… por eso me fui de aquel lugar en busca de mejores vecinos.
–Lamento decírtelo, querido amigo, pero los habitantes de aquí son iguales a los de tu ciudad.

El joven, lo saludó y siguió viaje.

Al siguiente día pasó otro joven, que acercándose al anciano, le hizo la misma pregunta:
–Acabo de llegar a este lugar, ¿Me podría decir cómo son los habitantes de esta ciudad?
 –¿Cómo es la gente de la ciudad de dónde vienes?
 –Ellos son buenos, generosos, hospitalarios, honestos, trabajadores… tenía tantos amigos, que me ha costado mucho separarme de ellos.
 –Los habitantes de esta localidad también son así. Respondió el anciano.
–Gracias por su ayuda, me quedaré a vivir con ustedes.
  
Un hombre que también pasaba muchas horas en la misma plaza, no pudo evitar escuchar las dos conversaciones y cuando el segundo joven se fue, se acercó al anciano y le preguntó:
–¿Cómo puedes dar dos respuestas completamente diferentes si los dos jóvenes te hicieron la misma pregunta?


–En realidad todo está en nosotros mismos. Quien no ha encontrado nada bueno en su pasado, tampoco lo encontrará aquí. En cambio, aquellas personas que tenían amigos en su ciudad de origen, también los encontrarán aquí, porque las personas reciben aquello que ellas mismas están dispuestas a dar a los demás.




lunes, 8 de agosto de 2016

PLACERES MUNDANOS, FALTA DE ALEGRIA



La gente de hoy en día poseen y se procuran muchos placeres, pero están faltos de alegría.
Sus goces no son valores reales, sino espuma, oropel.
Por eso jamás nos satisfacen los goces mundanos, pero si hastían; no hartan, no llenan, pero enfadan, cansan y aburren.
Con los placeres del mundo ocurre como con los demás bienes: poseídos molestan, amados manchan, y perdidos atormentan.



Dice una máxima de San Ignacio de Loyola: <<Si se juntase la miel de todas las flores del mundo, no tendría tanta dulzura como el vinagre y la hiel de nuestro Salvador.>>



domingo, 7 de agosto de 2016

SENTI QUE DIOS ME AMABA, NO PODÍA DEJAR DE LLORAR

Queridos hermanos y hermanas,

San Pablo nos dice en la segunda lectura;
.   Por la fe Abrahán obedeció la llamada de Dios, sin saber donde iba.
.    Por la fe Abrahán vivió como un forastero.
.    Por la fe Sara estéril fundó un linaje.
.   Por la fe Abrahán puesto a prueba, ofreció su hijo único Isaac.



Por la fe, veinticuatro jóvenes de nuestra parroquia hemos participado de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia. Ha sido un peregrinaje de catorce días. Es la fe, o el deseo de tener más fe, que nos ha llevado allí.

No es nada fácil el tema de la fe para los jóvenes de hoy. En la puesta en común final, que hicimos en el autocar, algunos jóvenes hablaban de cómo habían iniciado la peregrinación: “Venía escéptico en el tema de la fe”. “He tenido un mal año, muy alejada de la fe”. “Venía con muchas dudas de fe, no pensaba que el encuentro me ayudara...”. “Creía en Dios, pero, me faltaban más cosas...” “Hace dos años por problemas me alejé de Dios”. “Me había alejado mucho de Dios”...

¡¡Expresiones que nos recuerdan que hemos de rezar mucho por los jóvenes!!

Por suerte, esto que decían era la manera cómo habían empezado la peregrinación. Gracias a las misas, a las catequesis, a los cantos, a las confesiones, a las palabras del Papa, a las conversaciones entre ellos, todos experimentaron un cambio. Dios tocó muchos corazones, en bastantes casos hasta llorar intensamente, al recibir la gracia de Dios, en nuestro autocar fue, especialmente, en el momento de las confesiones.


 Algunas cosas que dijeron los jóvenes de nuestro autocar: “Sentí que Dios me amaba, no podía dejar de llorar. Dios me amaba y estaba allí”. Es un testimonio que oímos varias veces... muchos pudieron experimentar que Dios les amaba, experimentaron un Dios cercano, que nunca nos deja… “El día de las confesiones, estuve cuarenta y cinco minutos en silencio, arrodillado. Me emocioné muchísimo, resolví muchas dudas. Y en la vigilia del sábado noche, los  resolví todos”. “Hablar con gente que cree, ayuda mucho... Nunca había llorado por cosas así, aquel día sí”. “Muchas veces me he sentido sola en el tema de la fe, allí vi que no estaba sola”. “No pensaba que la peregrinación me ayudara, pero, me ha ayudado mucho. Las conversaciones me han hecho mucho bien. El día de las confesiones, sentí una sacudida dentro de mí,  exploté, lo dejé ir todo. Vuelvo muy renovada a casa”. Podríamos seguir...

Hoy en el evangelio, Jesús nos habla de un tesoro: “haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo” “Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón”, que nos recuerda la parábola del hombre que encuentra un tesoro y vende todo lo que tiene y compra el campo. ¡Jesús es el tesoro de nuestra vida! El Papa Francisco en la vigilia del sábado noche, nos advertía de algunos peligros/actitudes que nos pueden impedir encontrar, disfrutar y comunicar nuestro tesoro:

El primer peligro: “El miedo que solo conduce a un sitio. ¿A dónde lleva el miedo? Al encierro… y su hermana gemela: la parálisis, sentirnos paralizados. Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes, en definitiva para vivir, es de los peores males que se nos puede meter en la vida, especialmente en la juventud. La parálisis nos va haciendo perder el encanto de disfrutar del encuentro, de la amistad; el encanto de soñar juntos, de caminar con otros. Nos aleja de los otros, nos impide dar la mano,…, todos encerrados en… cabinas de cristal”.
(lo que dice a los jóvenes se aplica fácilmente a todos)

El segundo peligro: “Pero en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa y muchas veces difícil de identificar; y que nos cuesta mucho descubrir. Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. Un sofá que nos garantiza horas de tranquilidad para trasladarnos al mundo de los videojuegos y pasar horas frente a la computadora. Un sofá contra todo tipo de dolores y temores. Un sofá que nos haga quedarnos cerrados en casa, sin fatigarnos ni preocuparnos. La «sofá-felicidad», es probablemente la parálisis silenciosa que más nos puede perjudicar, que más puede arruinar a la juventud. Y, Padre, ¿por qué sucede esto? Porque poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos quedando dormidos, nos vamos quedando embobados y atontados. El otro día hablaba de los jóvenes que se jubilan a los veinte años.”
Exhortación final: “Pero la verdad es otra: queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Es muy triste pasar por la vida sin dejar una huella…. Ahí está precisamente una gran parálisis, cuando comenzamos a pensar que felicidad es sinónimo de comodidad.”

“Amigos, Jesús es el Señor del riesgo, es el Señor del siempre «más allá». Jesús no es el Señor del confort, de la seguridad y de la comodidad. Para seguir a Jesús, hay que tener una cuota de valentía, hay que animarse a cambiar el sofá por un par de zapatos que te ayuden a caminar por caminos nunca soñados y menos pensados, por caminos que abran nuevos horizontes, capaces de contagiar alegría, esa alegría que nace del amor de Dios.”

“Dios espera algo de ti. ¿Lo habéis entendido? Dios quiere algo de ti, Dios te espera a ti. Dios viene a romper nuestras clausuras, viene a abrir las puertas de nuestras vidas, de nuestras visiones, de nuestras miradas. Dios viene a abrir todo aquello que te encierra. Te está invitando a soñar, te quiere hacer ver que el mundo contigo puede ser distinto. Eso sí, si tú no pones lo mejor de ti, el mundo no será distinto. Es un reto.”
Una joven al escuchar todo esto decía: “Tengo ganas de comerme el mundo”. ¡¡Que este sea nuestro deseo!!

Francesc Jordana