lunes, 31 de agosto de 2015

¿Dónde está mi corazón?

Si el corazón no cambia, no somos buenos cristianos. 
La frontera entre el bien y el mal no pasa fuera de nosotros sino más bien dentro de nosotros, podemos preguntarnos: ¿dónde está mi corazón? Jesús decía: 'tu tesoro está donde está tu corazón'. ¿Cúal es mi tesoro? ¿Es Jesús y su doctrina? Entonces el corazón es bueno. O el tesoro ¿es otra cosa? Por lo tanto, es el corazón el que debe ser purificado y debe convertirse".

"Sin un corazón purificado, no se pueden tener manos verdaderamente limpias y labios que pronuncian palabras sinceras de amor - todo tiene un doblez, una doble vida-, labios que pronuncian palabras de misericordia, de perdón. Esto lo puede hacer solamente el corazón sincero y purificado",
Papa Francisco

domingo, 30 de agosto de 2015

Las diferentes controversias de Jesús con los Fariseos y los maestros de la ley por su manera de vivir la religiosidad, nos han de llevar, a nosotros, a preguntarnos y ¿cómo Jesús valoraría mi práctica religiosa? Si Jesús hablara conmigo ¿qué me reprocharía de mi práctica religiosa o qué me alabaría?

Es bueno formularnos esta pregunta porque el texto de hoy no quede en el pasado... ¿qué me diría Jesús sobre mis prácticas religiosas?

Los fariseos y maestros de la ley, que marcaban mucho el talante espiritual en el tiempo de Jesús, vivían una religiosidad muy centrada en un cumplimiento externo de muchos preceptos y prácticas religiosas. Provocaban una vivencia rigorista y legalista de la religión. Se tenían que hacer un montón de cosas, actos de piedad y prácticas religiosas, pero, estos actos no les ponían en contacto con Dios.

Jesús choca frontalmente con ellos, reacciona ante un culto y unas prescripciones que no tocan el corazón de las personas.

Por esto, dice Jesús, citando al profeta Isaías: “Porque este pueblo… con sus labios me honra,...
Pero ha alejado su corazón de mí...
Y su temor de mí ha sido enseñado por mandamiento de hombres”...

Jesús ¿me lo podría decir a mí? ¿Nos pasa, quizás, a nosotros que en misa decimos palabras (honorarlo con los labios), pero nuestro corazón está lejos de lo que dice (ya no pensamos en lo que estamos diciendo)? ¿Cómo rezo el gloria, el credo, el padrenuestro? ¿Hay el corazón detrás de las palabras? ¡Eh! Que si nos despistamos un día no pasa nada... el problema lo tenemos cuando, habitualmente, sólo honoramos a Dios con los labios, con nuestra presencia de ocho a ocho cuarenta y cinco (doce treinta a una quince), pero nuestro corazón está lejos...

¿Dónde está nuestro corazón? ¿Está alegre y contento con el Señor? Lo que hoy ponemos sobre la mesa, es muy importante.

El Papa Francisco, en una homilía de diario, habla de “cristianos paganos, cristianos mundanos”: “Son "cristianos mundanos, cristianos de nombre, que hacen dos o tres cosas de cristiano, pero nada más. ¡Cristianos paganos!". "El nombre cristiano, pero la vida pagana". También nosotros tenemos que estar atentos a no resbalarnos sobre el camino de los cristianos paganos, cristianos en apariencia.” Indica lo que les pasa: “ …se acostumbran a la mediocridad,… el corazón se enfría, se convierte en tibio. Y a los tibios el Señor les dice una palabra fuerte: 'Porque eres tibio, estoy por vomitarte de mi boca "¡Es muy fuerte! son enemigos de la Cruz de Cristo. Tienen el nombre, pero no siguen las exigencias de la vida cristiana".

Ignasi Ricart en la Hoja Dominical escribe: “En nuestra relación con Dios, estamos tentados de aferrarnos a las falsas seguridades, a una religiosidad externa, a una liturgia estética, pero vacía, sin corazón”.

Más de una vez, ya he dicho lo que ahora diré: “pienso que todos llevamos un pequeño fariseo dentro de nosotros”... Todos, yo el primero, tenemos una tendencia a reducir la religión a unas prácticas, a hacer unas cosas. Y si no ponemos unción, devoción, conciencia de lo que hacemos, si no ponemos fe y esperanza, entonces, la práctica religiosa que hacemos no nos ayuda a entrar en un contacto real y transformante con Dios. Nos quedamos en el acto externo.
¡Porque tan importante como hacer las cosas es cómo las hacemos!

Un verificador de la corrección de nuestras prácticas cristianas: ¡¡la caridad!! La caridad me hace salir de mí, ¡vamos bien! Hay deseo de amar más, ¡vamos bien! Hay nuevas maneras de vivir la caridad, ¡vamos bien! La caridad verifica, autentifica, nuestra relación con Dios, porque es un signo de que Dios está en nosotros, de que la práctica religiosa hace que Dios entre y habite en nosotros.

Por esto, Santiago en su carta, llega a decir: “La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones”.

Estos días, todos estamos consternados por el infierno que viven tantos y tantos inmigrantes. La Caridad, Dios que habita en nosotros, nos ha de mover... Hace unos días después de una misa de diario, una persona decía: “hemos de hacer alguna cosa”... Es verdad, “hemos de hacer alguna cosa”... La caridad es nuestra bandera, nuestro estandarte… ¿qué haremos? …
Francesc Jordana

sábado, 29 de agosto de 2015

la oración de la familia

La queja más frecuente de los cristianos tiene que ver precisamente con el tiempo: “Debería rezar más…; quisiera hacerlo, pero a menudo me falta tiempo”. Escuchamos esto continuamente. El disgusto es sincero, ciertamente, porque el corazón humano busca siempre la oración, incluso sin saberlo; y no tiene paz si no la encuentra. Pero para que se encuentre, es necesario cultivar en el corazón un amor “cálido” por Dios, un amor afectivo.

Podemos hacernos una pregunta muy simple. Está bien creer en Dios con todo el corazón, está bien esperar que nos ayude en las dificultades, está bien sentir el deber de agradecerle. Todo bien. Pero, ¿lo queremos algo también al Señor? ¿El pensamiento de Dios nos conmueve, nos asombra, nos enternece?

Pensemos a la formulación del gran mandamiento, que sostiene a todos los demás: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu”. La fórmula usa el lenguaje intenso del amor, derramándolo sobre Dios. Entonces, el espíritu de oración vive principalmente aquí. Y si vive aquí, vive todo el tiempo y no se va nunca. ¿Podemos pensar en Dios como la caricia que nos mantiene con vida, antes de la cual no hay nada? ¿Una caricia de la cual nada, ni siguiera la muerte, nos puede separar? ¿O lo pensamos solo como el gran Ser, el Todopoderoso que ha creado todas las cosas, el Juez que controla cada acción? Todo es verdad, naturalmente.
Pero solo cuando Dios es el afecto de todos nuestros afectos, el significado de estas palabras se hace pleno. Entonces nos sentimos felices, y también un poco confundidos, porque Él piensa en nosotros ¡y sobretodo nos ama! ¿No es impresionante esto? ¿No es impresionante que Dios nos acaricie con amor de padre? Es muy hermoso, muy hermoso. Podía simplemente darse a conocer como el Ser supremo, dar sus mandamientos y esperar los resultados. En cambio Dios ha hecho y hace infinitamente más que eso. Nos acompaña en el camino de la vida, nos protege, nos ama.
Si el afecto por Dios no enciende el fuego, el espíritu de la oración no calienta el tiempo. Podemos también multiplicar nuestras palabras, “como hacen los paganos”, decía Jesús; o también mostrar nuestros ritos, “como hacen los fariseos”. Un corazón habitado por el amor a Dios convierte en oración incluso un pensamiento sin palabras, o una invocación delante de una imagen sagrada, o un beso enviado hacia la iglesia. 

Es hermoso cuando las madres enseñan a los hijos pequeños a mandar un beso a Jesús o a la Virgen. ¡Cuánta ternura hay en eso! En aquel momento el corazón de los niños se transforma en lugar de oración. Y es un don del Espíritu Santo. ¡No olvidemos nunca pedir este don para cada uno de nosotros! El Espíritu de Dios tiene su modo especial de decir en nuestros corazones “Abbà”, “Padre”, nos enseña a decir padre precisamente como lo decía Jesús, un modo que no podremos nunca encontrar solos. Este don del Espíritu es en familia donde se aprende a pedirlo y a apreciarlo. Si lo aprendes con la misma espontaneidad con la que aprendes a decir “papá” y “mamá”, lo has aprendido para siempre. Cuando esto sucede, el tiempo de la entera vida familiar viene envuelto en el vientre del amor de Dios, y busca espontáneamente el tiempo de la oración.

El tiempo de la familia, lo sabemos bien, es un tiempo complicado y concurrido, ocupado y preocupado. Siempre es poco, no basta nunca. Siempre hay tantas cosas que hacer. Quien tiene una familia aprende pronto a resolver una ecuación que ni siquiera los grandes matemáticos saben resolver: ¡dentro de las veinticuatro horas consigue que haya el doble! Es así ¿eh? ¡Existen mamás y papás que podrían ganar el Nobel por esto! ¿eh? ¡De 24 horas hacen 48! No sé cómo lo hacen, pero se mueven y hacen. Hay tanto trabajo en la familia.

El espíritu de la oración restituye el tiempo a Dios, sale de la obsesión de una vida a la que le falta siempre el tiempo, reencuentra la paz de las cosas necesarias y descubre la alegría de los dones inesperados. Unas buenas guías para esto son las dos hermanas Marta y María, de quienes habla el Evangelio que hemos escuchado; ellas aprendieron de Dios la armonía de los ritmos familiares: la belleza de la fiesta, la serenidad del trabajo, el espíritu de oración. La visita de Jesús, a quien querían mucho, era su fiesta. Un día, sin embargo, Marta aprendió que el trabajo de la hospitalidad, si bien es importante, no lo es todo, sino que escuchar al Señor, como hacía María, era la cosa verdaderamente esencial, la “parte mejor” del tiempo. 

Que la oración brote de la escucha de Jesús, de la lectura del Evangelio, no olviden... cada día leer un pasaje del Evangelio. La oración brote de la confianza con la Palabra de Dios. ¿Hay esta confianza en nuestra familia? ¿Tenemos en casa el Evangelio? ¿Lo abrimos alguna vez para leerlo juntos? ¿Lo meditamos rezando el Rosario? El Evangelio leído y meditado en familia es como un pan bueno que nutre el corazón de todos. Y por la mañana y por la noche, y cuando nos sentamos en la mesa, aprendamos a decir juntos una oración, con mucha sencillez: es Jesús el que viene entre nosotros, como iba en la familia de Marta, María y Lázaro.

Una cosa que tengo en el corazón, que he visto en las ciudades... ¡Hay niños que no han aprendido a hacer la señal de la cruz! Tú, mamá, papá, enseña a tu niño a rezar, a hacer la señal de la cruz. Esta es una tarea hermosa de las mamás y de los papás.

En la oración de la familia, en sus momentos fuertes y en sus pasos difíciles, somos confiados los unos a los otros, para que cada uno de nosotros en la familia sea custodiado por el amor de Dios. Gracias.
Papa Francisco, Audiencia 26 de agosto 2015

viernes, 28 de agosto de 2015

Lo mejor, de lo mejor

Enamorarse de Dios es lo más romántico,
Buscarlo es la mayor aventura, 
Encontrarlo es el mayor logro humano.
San Agustín de Hipona

jueves, 27 de agosto de 2015

Diferentes hambres

"Sabéis que he estado tres días en peregrinación hacia  Ávila y cuatro días en Ávila mismo. De Terrassa éramos unos doscientos jóvenes, ¡¡han  sido unos días increíbles!! A la vuelta de la peregrinación en el autocar hicimos una puesta en común de ¡¡dos horas!! Expongo el testimonio de algunos de los chavales de mi autocar que denotan diferentes hambres que sienten:

Decía Erik: “Acabo de encontrar a Dios, por segunda vez. Estoy más feliz que nunca. No dudaré más de que Dios existe”. Esto es hambre de Dios, hambre de plenitud, de felicidad.

Decía Enric: “En este mundo falta gente como vosotros”. Denota un hambre de que hay muchas cosas en este mundo que han de cambiar y que con nosotros pueden cambiar. 

Eduard: “La Vigilia de Plegaria fue una vigilia muy grande. Allá estaba Dios. Allá estaba la persona que te ha creado, que te ama, que está enamorado de ti. Era muy divino y poco humano.” Esto es hambre de hacer experiencia de Dios.

Clara: “Confieso que Dios me ha quitado todo el sufrimiento que llevaba”. Hambre de sanación. Dios que sana.

Andrea: “Me he llevado mucho de este viaje, me voy enriquecida, porque he descubierto que para vivir no necesito mucho. He descubierto la modestia.” Esto es el hambre de otro estilo de vivir... diferente del que nos propone el mundo. Acababa Andrea diciendo: “Qué bonito tantos jóvenes planteándose cosas realmente importantes”. Esto es la sed de sentido.

Edith: “La frase de Santa Teresa (que la oímos un montón de veces): “Vuestra soy, para vos naci, qué mandáis hacer de mí”, me ha impresionado mucho. Sed de que Dios hable... 

Vero: “¡Mirando vuestras caras es seguro que Dios existe!”. Yo en el facebook al colgar algunas fotos también puse: “Sus caras son un poema que manifiestan la belleza de la fe.”


Podría seguir... y sacar muchas conclusiones. Sólo  sacaré una: el corazón del hombre, el corazón de las personas que nos rodean, está lleno de anhelos profundos, de grandes deseos, pero, ellos muchas veces no lo saben. "
Mossén Francesc Jordana, Homelía del 16 de agosto

miércoles, 26 de agosto de 2015

El descanso del guerrero


Compartimos hoy el testimonio de una gran amiga que ha realizado los últimos Ejercicios en nuestra Casa
Como este verano no se ha convocado misiones, debido a  que los padres CPCR, están con su Capítulo General, ésta ha sido una buena ocasión, para retirarme a reforzar mi vida espiritual.
Y qué mejor manera de empezar mis vacaciones ¡
Sinceramente, tengo que decir, que además me ha servido para descansar física y psicológicamente. Es como “el descanso del guerrero”, en el que uno deja de lado todos “sus marrones” sobre su mesa,  y se dedica a disfrutar de la compañía de Dios, de una forma más intensa.
Yo me imaginaba que iba a echar de menos las meditaciones del P. Pedro Cura, pues él, relataba los capítulos de la Pasión de Cristo, como pocos. Y daba gusto escuchar, con que sentimiento, contaba  la vida de los Santos, y recitaba sus citas.
Pero está claro, que no hay dos E. Espirituales iguales.
Este año, los ha predicado el P. Hernán Pereda, y me han encantado ¡
Yo destacaría tres puntos que me han ayudado tanto, como sorprendido:
1)- El paralelismo que hizo el padre, entre El  Antiguo y El Nuevo Testamento.
2)- La descripción de los momentos de Consolación y Desolación, por los que todos pasamos, y que son normales y necesarios.
3)- El tomar conciencia de La Grandeza de la Eucaristía.

1) El padre Hernán, nos habló de que, de la misma manera que les ocurrió a los patriarcas de la Antigüedad: a Abraham, a Moisés , a Elías y finalmente a Jesús, nosotros también hemos de pasar por nuestro desierto particular, por nuestro Éxodo. El desierto, implica retirarse a pensar. El Éxodo no es un camino geográfico , sino antropológico, de Conversión. Que no es otro que el de la Cruz.
Pero después del desierto, nos espera la gran fiesta de La Pascua, si hemos sabido caminar como peregrinos. Peregrinos significa, ir ligeros de carga, pues  “Venimos de Dios y vamos hacia Dios”. Y para ello,  hay que “librar la Gran Batalla “ como decía S. Ignacio de Loyola. Hay que despojarse de los falsos Ídolos, para alcanzar la verdadera libertad.

2) Después,  nos habló de que en la vida espiritual, hay altibajos. Estados ondulantes, como les llamaba S. Ignacio.
 Esos momentos, que nosotros conocemos como optimismo y pesimismo. San Bernardo, ya hablaba de Consolación y Desolación .
Y en ello se basan las reglas de discernimiento de espíritu, según de San Ignacio.
Lo que yo no me había planteado nunca, es que fuese el Espíritu Maligno,  el que provocase estos estados de tristeza,  en los que van de bien en mejor, queriendo darles falsas razones para desanimarlos. En cambio, para los que van de mal en peor, ocurre lo contrario, y es el Buen Espíritu el que puede provocarles desolaciones, para hacerlos reaccionar, que se conviertan y cambien de vida.


Estas pueden ayudarnos a conocer mejor nuestro interior, y así conseguir una mayor madurez y estabilidad.
Entonces, cuando tienes que hacer un discernimiento, solo debes fiarte de los momentos de Consolación, donde la inspiración viene de Dios. Y no desanimarte en los momentos de tristeza, pues eso es lo que el demonio quiere.
Conclusión:
En los períodos de alegría, fuerza y entusiasmo, Dios nos muestra cuánto nos quiere , y es así como crecemos.
Y en los períodos de desgana y debilidad, tenemos la oportunidad de demostrarle, cuanto le queremos. Y es así como nos robustecemos.
No hay como saber esto, para  “conocerse a uno mismo”. Si conocemos nuestro interior, conseguiremos la madurez y ello nos dará estabilidad.

3) Por último, un día, el padre quiso ponernos de relieve la grandeza de la Eucaristía,  narrándonos, entre otros episodios,  la predicación de Jesús en la sinagoga, cuando anunció: “Yo soy el Pan de Vida, el que Me come, tendrá vida eterna”, y que provocó un gran escándalo entre sus seguidores, pues pocos lo entendieron.  
Después el padre, celebró una Eucaristía muy familiar, poniendo los bancos en círculo, para que lo viviésemos como los primeros cristianos.
Fue una celebración muy entrañable ¡
 Creo que todos, nos emocionamos un poco. Pero no se puede explicar, se tiene que vivir.

4)No quiero dejar de añadir, un cuarto punto, que me ha ayudado tanto como las predicaciones:
Es el ejemplo de las hermanas, con su trabajo callado, volcándose para que nuestra estancia en la casa, fuese lo más confortable posible, hasta el más mínimo detalle. Pendientes de cualquier necesidad, ya sea de logística, de régimen alimenticio o desplazamientos.

Os animo a todos, en la medida de lo posible, a no dejar de acudir  cada año, a hacer Ejercicios Espirituales, pues lo beneficios son cuantiosos.

Un abrazo en Cristo ,


Mª Ángeles Borrell

martes, 25 de agosto de 2015

"En tiempos recios, amigos fuertes de Dios"

El día 2 de agosto nos unimos a los casi 150 jóvenes que partían en la II Peregrinación de jóvenes del Obispado de Terrassa. La meta: Avila, y el Encuentro Europeo de Jóvenes que allí tenía lugar bajo el lema "En tiempos recios, amigos fuertes de Dios". Y unas etapas previstas para conocer más a Teresa de Jesús y sobretodo a Jesús de Teresa.
Ese domingo de partida, tuvimos una parada muy especial en el Monasterio de la Aguilera, donde fuimos recibidos con tanto cariño y alegría por las Hermanas de Iesu Comunio, con quienes festejamos el cumpleaños de nuestro obispo, Monseñor José Angel, que nos acompañaría en todas las etapas. ¡Qué pastelitos de cielo, Madre mía! No es que sea el mejor recuerdo, pero tiene su valor.

Con ellas celebramos la Eucaristía presidida por Monseñor, y he de confesar que quedé seducida por el canto gregoriano femenino mejor logrado que yo había escuchado hasta ahora (subrayo lo de femenino). Tanto más cuanto los cantos que se conocen de esta comunidad son de otro estilo más actual.
De allí, fuimos conducidos a Peñaranda de Bracamonte donde nos alojamos durante tres días en un Polideportivo, que no se caracterizaba precisamente por el fresquito que los jóvenes pasaron luego en Avila...
Renovación promesas Bautismo en torno a la pila bautismal de San Juan de la Cruz

 Cada día por la mañana rezábamos Laudes y teníamos una dinámica y sabrosa catequesis, seguida de un intercambio en pequeños grupos. Lo hacíamos siempre en lugares especiales: en las Carmelitas de Peñaranda el primer día, en Fontiveros cuna de san Juan de la Cruz el segundo y en Gotarrenduna, lugar de la infancia de Teresa el tercero.

Por las tardes tras la celebración de la Misa, empezábamos nuestras marchas de unos 15 kms más o menos cada día, entre los paisajes dorados de Castilla. Nuestro Obispo abría cada día la marcha.
El primer día al anochecer llegamos a Alba de Tormes e hicimos una peregrinación con lamparitas hasta el lugar donde se venera el cuerpo de Santa Teresa. Allí pudimos encomendarnos muy especialmente a ella.
El tercer día de marcha se nos unieron ya para la Eucaristía el cuarto autobús de la diócesis procedente de Terrassa-Granollers. Éramos 190. Allí nos hicimos la foto de grupo de todos los participantes de la diócesis entorno a nuestros pastores, que encabeza esta publicación 
La llegada a Avila al caer la tarde fue muy especial. Las fotos en el lugar de encuentro de los 4 postes no paraban, sobre todo de cara a las murallas medievales.
Representación teatral en el convento de San José de Avila
El jueves, viernes y sábado participamos a las catequesis que nos asignaban y a los diversos talleres que se desarrollaban a lo largo y ancho de la hermosa ciudad, alternando con visitas turísticas en lo que daba el tiempo. Cada día estaba marcado por un itinerario teresiano que nos ayudaba a conocer más el camino espiritual de Santa Teresa.
Con Monseñor Francisco Cerro que dio la primera catequesis a la que asistimos, y nuestro amigo Nico
El clima era de gozo, alegría, fe profunda
En momentos difíciles, como en la primera espera casi interminable de la comida, siempre había grupos que sabían poner chispa y convertían el drama en espectáculo genial.
Cada noche había en el recinto donde nos congregaban y se repartía la comida, espectáculos con grupos, cantantes, humoristas muy variados. Uno de los días hubo un hermoso espectáculo con proyección audiovisual sobre las murallas
La primera noche en Ávila tuvimos un encuentro de todas las diócesis catalanas junto al Monasterio de la Encarnación. Allí se presentaron las diversas delegaciones y algunos testimonios de los jóvenes que habían venido caminando
Compartimos el viernes otro momento entrañable en el Parque de san Antonio. Un acto penitencial que no dejó indiferente a ninguno, muy bien preparado y que tocó mucho los corazones de la mayoría de los jóvenes que se acercaron al sacramento de la Misericordia.


La Vigilia del sábado fue una pasada con la música, testimonios, adoración y homelía extra de Mons. Xavier Novell que si no la habéis escuchado o leído, vale la pena descubrirla http://www.eej2015.com/es/2015/08/09/homilia-de-mons-xavier-novell-en-la-vigilia-del-8-de-agosto-eej2015/


Varios voluntarios con las cofradías de Avila hicieron posible que en el escenario tuviéramos la imagen de santa Teresa y el Cristo del Humilladero tan queridos de los abulenses.
Y concluímos el domingo día 9 con la Eucaristía, presidida por Mons. Ricardo Blazquez y concelebrada por unos treinta obispos y más de 50 sacerdotes. Allí se nos leyó un mensaje que el Papa Francisco había enviado  a los jóvenes allí presentes: «no os conforméis con una vida mediocre y sin aspiraciones y  esforzaros, en cambio, para crecer en una profunda vida de amistad con Cristo».
Concluimos con las palabras de un joven
"Una semana increíble, construyendo vida diocesana, haciendo nuevos amigos, con 1000 anécdotas, conociendo más a Santa Teresa y a Jesús. 
¡Damos gracias a Dios por estos días llenos de bendiciones!" 










lunes, 24 de agosto de 2015

Testimonios de Ejercicios

Como anunciábamos hace unos días, en este mes de agosto, del 10 al 14,  hemos tenido una hermosa tanda de Ejercicios acompañada por el P. Hernán Pereda y la Hna. Mª Lourdes. 
Compartimos algunos de los testimonios de la clausura:
- Estos días me han servido mucho para crecer en la fe, y encaminarme en el seguimiento del Señor
- No hay dos tandas de Ejercicios iguales. Este año he visto las cosas más claras. He visto que no soy libre para seguir al Señor, que tengo cosas que me lastran
- Hace bastantes años que no hacía Ejercicios y ha sido una experiencia buenísima. Es una manera de ventilar los rinconcitos para poner cada cosa en su lugar.
- Uno de los frutos de estos Ejercicios es recordar la jaculatoria que tanto decía mi madre: Jesús, José, y María.
- Hemos aprendido mucho de las Sagradas Escrituras, Ayuda mucho el saber más sobre esto, sobre los orígenes de la Eucaristía, para la importancia y solemnidad de este acto. En una lectura que he hecho de San Agustín me ha tocado mucho la frase: "No serás tú quien me transforme en ti, sino Tú que te transformarás en Mi"
- Es la primera vez que hago esta experiencia y ha sido fantástico, un gran regalo.
- Vine enferma, muy floja. Se ha producido en mí una gran transformación hasta en la salud del alma. La presentación vivencial de la Misa me ayudará sin duda a vivir las demás Eucaristías. Me ha impresionado la Hora Santa en Getsemaní, también el acercamiento a la Sagrada Familia en Nazaret. Hemos vivido una atmósfera de complicidad, afectividad, simpatía que se ha creado.  Una verdadera vida de fraternidad, que no era un simulacro.
- Hemos asistido a auténticas clases de Teología. Fue algo hermoso. No necesitábamos hablar para comunicarnos. Salgo con mucha felicidad, tranquilidad, pues estamos en las manos de Dios.
- Sólo el Señor nos puede curar de ciertas cosas. Cada año somos diferentes, y cada año el Señor nos sana, de manera diferente. Cada vez me fío menos de mí misma y más de Dios
- Siendo la misma experiencia del año pasado, no es la misma. Voy conociendo más profundamente al Señor. La Historia sagrada no se ha concluido: aún somos los protagonistas. He sentido una alegría especial de saberme hijo amado de Dios para seguir  por sus caminos. He admirado mucho la coherencia que existe en la Biblia.

sábado, 22 de agosto de 2015

María Reina


Pío XII, en su encíclica sobre la realeza de María, exponía que el pueblo cristiano, desde los primeros siglos de la Iglesia, ha elevado suplicantes oraciones e himnos de loa y de piedad a la “Reina del Cielo”, tanto en sus tiempos de felicidad y alegría como en los de angustia y peligro; y que nunca falló la esperanza en la Madre del Rey divino, Jesucristo, ni languideció la fe que nos enseña que la Virgen María, Madre de Dios, reina en todo el mundo con maternal corazón, y está coronada con la gloria de la realeza en la bienaventuranza celestial.

Con razón –añadía el Papa–, el pueblo cristiano ha creído siempre que aquella de quien nació el Hijo del Altísimo, Príncipe de la Paz, Rey de reyes y Señor de los señores, recibió de Dios singularísimos privilegios de gracia; y considerando luego las íntimas relaciones que unen a la madre con el hijo, ha reconocido en la Madre de Dios una regia preeminencia sobre todos los seres.

En la tradición cristiana, ya los antiguos escritores, fundados en las palabras del arcángel san Gabriel, que predijo el reinado eterno del Hijo de María, y en las de Isabel, que se inclinó reverente ante ella llamándola Madre de mi Señor, llamaban a María Madre del Rey y Madre del Señor, queriendo significar que de la realeza del Hijo se derivaba la de su Madre.


La sagrada liturgia, fiel espejo de la enseñanza comunicada por los Padres y creída por el pueblo cristiano, ha cantado en el correr de los siglos y canta de continuo, así en Oriente como en Occidente, las glorias de la celestial Reina: Salve Regina, Regina caeli laetare, Ave Regina caelorum, etc.

También el arte, al inspirarse en los principios de la fe cristiana, y como fiel intérprete de la espontánea y auténtica devoción del pueblo, ya desde el Concilio de Éfeso, ha representado a María como Reina y Emperatriz coronada.

Desde el punto de vista teológico, el argumento principal en que se funda la dignidad regia de María es su divina maternidad: el ser madre de Jesucristo, el único que en sentido estricto, propio y absoluto, es Rey del Universo por naturaleza.

A esto que hay que añadir que la Virgen también es proclamada Reina en razón de la parte singular que por voluntad de Dios tuvo, asociada a su Hijo, en la obra de nuestra eterna salvación.

La Iglesia no ha cesado de avivar la devoción a María, madre de Dios y madre de nuestra, y de fomentar la confianza en su maternal intercesión.
La fiesta de María Reina, ahora trasladada al 22 de agosto, la instituyó en 1954 Pío XII, quien, después de fijarla para el 31 de mayo, escribía en su ya citada encíclica:

"Procuren todos acercarse ahora con mayor confianza que antes, todos cuantos recurren al trono de la gracia y de la misericordia de nuestra Reina y Madre, para pedir socorro en la adversidad, luz en las tinieblas, consuelo en el dolor y en el llanto, y, lo que más interesa, procuren liberarse de la esclavitud del pecado...

Sean frecuentados sus templos por las multitudes de los fieles, para en ellos celebrar sus fiestas; en las manos de todos esté la corona del Rosario para reunir juntos, en iglesias, en casas, en hospitales, en cárceles, tanto los grupos pequeños como las grandes asociaciones de fieles, a fin de celebrar sus glorias.

En sumo honor sea el nombre de María... Empéñense todos en imitar, con vigilante y diligente cuidado, en sus propias costumbres y en su propia alma, las grandes virtudes de la Reina del Cielo y Madre nuestra amantísima.

Consecuencia de ello será que los cristianos, al venerar e imitar a tan gran Reina y Madre, se sientan finalmente hermanos, y, huyendo de los odios y de los desenfrenados deseos de riquezas, promuevan el amor social, respeten los derechos de los pobres y amen la paz".

Oración:
Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre 
y como Reina a la Madre de tu Unigénito, 
concédenos que, protegidos por su intercesión, 
alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

jueves, 20 de agosto de 2015

Con olor a oveja

Tenemos mucho atraso del mes en compartiros lo que vamos viviendo: tanda de Ejercicios, peregrinación diocesana con los jóvenes a Avila...
Vamos hoy con un testimonio que nos envía el P. Cueto sobre uno de nuestros Padres franceses, que ha pasado la mayor parte de su sacerdocio como misionero en el Brasil
"El día 15 de agosto, fallecía, en la casa Nazareth, Chabeuil (Francia), el P Jacques Schvartz , Cooperador Parroquial de Cristo Rey, tras una larga enfermedad degenerativa. 
Nacido en Antony (alrededores de París), Francia en 1942, ingresó en la Congregación en 1962 y fue ordenado sacerdote en 1974. Tras diez años de apostolado en la misma comunidad en la que el Señor ha venido a llevarle consigo, se trasladó a un pueblecito de Brasil, Rio do Pires (Baía), en sustitución de un amigo sacerdote que le conocía bien y sabía el atractivo verdaderamente  irresistible a ser apóstol de los más pobres que le dominaba. 
Allí ha ejercido su sacerdocio como párroco durante 29 años, llevando adelante además 40 comunidades eclesiales de base verdaderamente católicas, muy distantes de la población central y muy distantes unas de otras, dotándolas de capilla propia y formando a los seglares responsables de las mismas.
La vida del P. Jacques ha sido la de un pobre voluntario por Jesucristo, evangelizador y amigo de los pobres. Su casa estaba siempre abierta; en cualquier momento se podía entrar en ella en búsqueda de ayuda tanto espiritual como material. 
En su entierro se ha podido decir de él que ha anticipado en su parroquia el ideal del Papa Francisco de ir a las periferias existenciales y que olía realmente a oveja. Conocía a sus ovejas y éstas le conocían muy bien a él y le amaban a pesar de que era no sólo amable, sonriente y humorista, sino también exigente. 
Le consideraban su santo pastor y se oponían con todas sus fuerzas a que se le diese otro destino en la diócesis. Cuando la enfermedad que le ha llevado a la tumba comenzó a manifestarse, su Obispo pensó en aliviarle, dándole un cargo más llevadero, pero el pueblo se opuso presentándose en masa ante él para decirle que si les quitaba el P. Jacques, no aceptarían otro, y obligándole con ello a desistir.
Su dinamismo apostólico se apoyaba en una vida interior intensa; de todo lo que tenía que vivir se nutría su oración y a ella recurría siempre a la hora de tener que tomar una decisión. Es más, su aspiración más constante fue la de orar siempre, como ha testimoniado su director espiritual.
Sus últimos días han manifestado su humildad, su paciencia y docilidad, a pesar de la repugnancia que algunos de los tratamientos médicos e higiénicos le producían. Hubiese deseado no tener necesidad e incluso posibilidad de ellos. No eran los de los pobres.
En una representación del Misterio Pascual
Su partida ha dejado en la comunidad y en sus familiares y amigos más alegría y consuelo espiritual que dolor. Que descanse en la paz del Señor y, en la Comunión de los santos, nos obtenga la gracia de seguir sus pisadas, cada cual dentro de la condición y vocación propia.