martes, 30 de diciembre de 2014

ejercicio de reflexión y oración con el Papa en Navidad

   No concibo una Navidad en la que, a pesar del trasiego, no dedique unos minutos a escuchar y leer el Evangelio y las reflexiones sobre el Misterio de Dios hecho hombre. Este acontecimiento, que paradójicamente queda oscurecido por otras «luces» navideñas, es comentado y actualizado por el Papa, hoy Francisco y antes sus antecesores, en la Misa de Nochebuena y en la bendición Urbi et Orbe del día de Navidad.
Así que para facilitar este ejercicio de reflexión y oración, extraigo las frases del papa Francisco que más me han llamado la atención en esta Navidad 2014:
  • La presencia del Señor en medio de su pueblo libera del peso de la derrota y de la tristeza de la esclavitud, e instaura el gozo y la alegría.
  • En esto consiste el anuncio de la noche de Navidad.[…].Dios no conoce los arrebatos de ira y la impaciencia; Dios está siempre ahí, como el padre de la parábola del hijo pródigo, esperando atisbar a lo lejos el retorno del hijo perdido; y todos los días, pacientemente.
  • La «señal» [que esperaban los pastores] es precisamente la humildad de Dios, la humildad de Dios llevada hasta el extremo; es el amor con el que, aquella noche, asumió nuestra fragilidad, nuestros sufrimientos, nuestras angustias, nuestros anhelos y nuestras limitaciones. El mensaje que todos esperaban, que buscaban en lo más profundo de su alma, no era otro que la ternura de Dios.
  •  ¿Cómo acogemos la ternura de Dios? ¿Me dejo alcanzar por él, me dejo abrazar por él, o le impido que se acerque? «Pero si yo busco al Señor» –podríamos responder–. Sin embargo, lo más importante no es buscarlo, sino dejar que sea él quien me busque, quien me encuentre y me acaricie con cariño.
  • [La luz grande] la vio la gente sencilla, dispuesta a acoger el don de Dios. En cambio, no la vieron los arrogantes, los soberbios, los que establecen las leyes según sus propios criterios personales, los que adoptan actitudes de cerrazón.
En la bendición Urbi et Orbe, el Papa encomendó a Dios las situaciones difíciles que y los conflictos que se extienden por el mapamundi: Irak, Siria, el Medio Oriente, Ucrania, Nigeria, Libia, Sudán del Sur, la República Centroafricana y varias regiones de la República Democrática del Congo. Y además proclamó:

Pido a todos los que tienen responsabilidades políticas a que se comprometan, mediante el diálogo, a superar contrastes y construir una convivencia fraterna duradera.

Francisco se mostró especialmente serio al pedir la salvación de los niños víctimas de la violencia, objeto de tráfico ilícito y trata de personas, o forzados a convertirse en soldados; niños, tantos niños que sufren abusos. Sin olvidar a los que son víctimas de enfermedades y a los niños hoy maltratados y muertos, sea los que lo padecen antes de ver la luz, privados del amor generoso de sus padres y sepultados en el egoísmo de una cultura que no ama la vida.
Y una frase desgarradora de condena: todavía hoy, su silencio impotente grita bajo la espada de tantos Herodes. Sobre su sangre campea hoy la sombra de los actuales Herodes. Hay verdaderamente muchas lágrimas en esta Navidad junto con las lágrimas del Niño Jesús.

Y el Papa terminó su mensaje del día de Navidad con una última petición:
Que este poder divino, con su mansedumbre, extirpe la dureza de corazón de muchos hombres y mujeres sumidos en lo mundano y la indiferencia, en la globalización de la indiferencia. Que su fuerza redentora transforme las armas en arados, la destrucción en creatividad, el odio en amor y ternura.
Teresa García-Noblejas
Profesionales por la ética

domingo, 28 de diciembre de 2014

Alegría del Evangelio de la familia


   La verdad del Evangelio sobre el amor humano y la bondad y belleza de toda vida humana se convierte en fuente de alegría permanente. El mismo «Cristo necesita familias para recordar al mundo la dignidad del amor humano y la belleza de la vida familiar».

  Así, la misión de los padres es insustituible y, como no cabe opción a delegar la transmisión de la vida ni de la fe, tampoco cabe la posibilidad de que la verdad del bien que es la familia para un hijo se les pueda comunicar de otra forma que no sea viviendo en un hogar como comunión de amor; de ahí la enorme responsabilidad de los padres, en primer lugar, de procurar que eso sea así y, en segundo lugar, de las instituciones públicas de favorecer las condiciones mínimas para poder llevar a cabo esa tarea dotando de la tutela, ayuda y protección necesarias para la estabilidad y seguridad de las familias.

   Esa alegría de la vida en familia forma parte de la naturaleza del ser humano, debido a su inherente vocación al amor y a la felicidad. Con respecto a la transmisión de la fe es esencial que ésta sea una fe viva, testimonial y alegre, traspasada por la esperanza y la caridad.
   Sin esos elementos, la persona en general, y el niño en particular, difícilmente podrá experimentar y hacer suyo que el mensaje que le comunican en su hogar y en la vivencia de la parroquia encierra una verdad auténtica; a lo sumo, podrá repetir frases vacías, comportamientos miméticos que acepta sin comprender y sin hacerlos vida; y no le llevará a vivir con alegría, sobre todo cuando otros mensajes, en distinto sentido, lleguen a sus oídos, a sus corazones, que terminarán por anular la experiencia de la causa profunda y vital de dicha alegría.Nadie en la comunidad eclesial puede desentenderse de esta misión.
   Todos hemos recibido una vocación al amor. Todos estamos llamados a ser testigos de un amor nuevo, de una gran alegría, que será el fermento de una cultura renovada, que pasa por la defensa del amor y de la vida como bienes básicos y comunes a la Humanidad. En esta fiesta de la Sagrada Familia, pidamos la gracia de experimentar la alegría del Evangelio de la familia y ser testigos de esta alegría en los hogares, en la Iglesia y en el conjunto de la sociedad.

 Del Mensaje de los Obispos españoles para la Jornada de la Sagrada Familia

sábado, 27 de diciembre de 2014

Oh Jesús que vives en María

"Oh Jesús, que vives en María, 
ven y vive en tus servidores
con tu espíritu de santidad,
la plenitud de tu poder,
la realidad de tus virtudes,
la perfección de tus caminos,
la comunión de tus misterios
y domina todo poder enemigo
en la virtud de tu Espíritu
y para gloria de tu Padre.
Amén.". 
( J.J. Olier)

jueves, 25 de diciembre de 2014

DECALOGO DE NAVIDAD


1. Dios se ha hecho hombre y ha nacido para ti


2. El escenario, la cueva pobre de Belén


3. La ternura, el corazón de María


4. La fuerza, la sencillez y humildad de José


5. El Misterio, los ángeles que nos indican el origen divino del cristiano


6. Los pastores, los destinatarios humildes de la noche


7. Todo lo humano es digno de ser vivido porque todo lo ha querido vivir Jesús


8. Su amor incondicional hace que renazca la esperanza


9. El amor a los necesitados es el mensaje de la Noche Santa


10. Acoger al Niño Dios es sembrar de Paz nuestra tierra.


 + Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

martes, 23 de diciembre de 2014

Caminemos hacia la Noche Santa con María,

Faltan ya pocos días para la celebración de la Navidad del Señor y queremos vivirlos siguiendo las huellas de María y haciendo nuestros en la medida de lo posible los sentimientos que ella experimentó en la trémula espera del nacimiento de Jesús.

El evangelista Lucas narra que la Virgen santa y su esposo José se dirigieron de Galilea a Judea para ir a Belén, la ciudad de David, obedeciendo un decreto del emperador romano que ordenaba un censo general del Imperio.

Pero, ¿quién podía reparar en ellos? Pertenecían a la innumerable legión de pobres, a quienes la vida a duras penas regala un rincón para vivir, y que no dejan rastro en las crónicas. De hecho no encontraron acomodo en ningún sitio, a pesar de que llevaban el “secreto” del mundo.

Podemos intuir cuáles eran los sentimientos de María, totalmente abandonada en las manos del Señor. Ella es la mujer creyente: en la profundidad de su obediencia interior madura la plenitud de los tiempos (cf Ga 4, 4).
Por estar enraizada en la fe, la Madre del Verbo hecho hombre encarna la gran esperanza del mundo. En ella confluye tanto la espera mesiánica de Israel como el anhelo de salvación de la humanidad entera. En su espíritu resuena el grito de dolor de los que, en toda época de la historia, se sienten abrumados por las dificultades de la vida: los hambrientos y los necesitados, los enfermos y las víctimas del odio y la guerra, los que no tienen hogar ni trabajo y los que viven solos y marginados, los que se sienten aplastados por la violencia y la injusticia o rechazados por la desconfianza y la indiferencia, los desanimados y los defraudados.

Para los hombres de toda raza y cultura, sedientos de amor, de fraternidad y de paz, María se prepara a dar a luz el fruto divino de su vientre. Por más oscuro que pueda parecer el horizonte, hay un alba que despunta. La humanidad, como recuerda san Pablo, gime y “sufre dolores de parto” (Rm 8, 22): en el nacimiento del Hijo de Dios todo renace, todo está llamado a vida nueva.

Queridos hermanos y hermanas preparémonos para la Navidad con la fe y la esperanza de María. Dejemos que el mismo amor que vibra en su adhesión al plan divino toque nuestro corazón. La Navidad es tiempo de renovación y fraternidad: miremos a nuestro alrededor, miremos a lo lejos. El hombre que sufre, dondequiera que se encuentre, nos atañe. Allí se encuentra el belén al que debemos dirigirnos, con solidaridad activa, para encontrar de verdad al Redentor que nace en el mundo. Caminemos, por consiguiente, hacia la Noche Santa con María, la Madre del Amor. Con ella esperemos el cumplimiento del misterio de la salvación».
Juan Pablo II, 20-12-1992
 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Un domingo tan especial

Una jornada de gracia en torno a los sacramentos y a la preparación a la Navidad.
Alegría, gozo, serenidad en el rostro de todos. Espíritu de familia.
¡Qué más decir!!! Las imagenes hablan por sí solas, aunque lo mejor de lo mejor no cabe ni en las imágenes
 





















sábado, 20 de diciembre de 2014

La Virgen en la vida de un homosexual

Hace poco hemos festejado la Inmaculada Concepción. María tiene un papel fundamental en la vida de todo cristiano, pero especialmente en la de un homosexual.

Tanto para quien no acepta su propia homosexualidad, como para quien está orgulloso de ella, es posible, si no necesario, un recorrido de aceptación de sí mismo, un redescubrimiento de la propia identidad y el aprendizaje de un modo equilibrado de relacionarse tanto con los hombres como con las mujeres.

A menudo, en los itinerarios de apoyo a personas homosexuales egodistónicas, que viven con sufrimiento sus pulsiones homosexuales y que quisieran descubrir su propia identidad masculina y heterosexual, se les plantea como objetivo primario el de sanar su relación con las personas del mismo sexo: los varones deberían por tanto tener como psicoterapeuta a un hombre, un grupo de amigos hombres, una figura de referencia paterna, jugar al fútbol, lanzarse a actividades masculinas. A veces estas propuestas parecen, a quien afronta este camino de conocimiento de sí mismo, difícil como escalar el Everest.

Si bien es verdad que a menudo en la persona con pulsiones homosexuales hay heridas que afectan a la relación con los hombres, es también verdad que en esta relación ha habido una figura femenina, a veces ansiosa y sofocante, otras veces castrante, a menudo extremamente crítica hacia la figura paterna. En todo caso, una protagonista absoluta (no por casualidad los iconos gay son siempre prima donnas): la madre.

Por eso, María es fundamental. María es la madre de la humanidad, la sierva del Señor, la mujer humilde por excelencia. Su misión es llevarnos al Padre. Ella viene a curar la relación primaria, sobre la base de las cuales se modelarán todas las demás relaciones (incluso con uno mismo): la relación con la madre.
Nosotros homosexuales los primeros concentramos nuestro deseo y nuestra atención en los hombres pensando que de ellos podremos recibir el afecto que nos ha faltado. Durante años deseé un padre espiritual y busqué un psicoterapeuta hombre pensando que me ayudarían, pero al principio cuando los encontré no estaba contento: con los varones no estaba acostumbrado a expresarme, y en la relación era sumiso y desconfiado, esto no creaba empatía, sino más bien antipatía.

Sucesivamente, en mi recorrido de crecimiento, fueron fundamentales en cambio las figuras maternas. Gradualmente estas mujeres me enseñaron a tener confianza en los hombres por los que me sentía herido, me enseñaron a escucharlos, y por tanto a conocerlos, fueron el punto de referencia para crear nuevas amistades masculinas, y al tratarme como hombre me hicieron  redescubrir quién era yo.

También las hermanas son figuras muy importantes. Me identifiqué siempre mucho con mi  hermana y me sentía atraído por los hombres de los que ella se enamoraba. La relación con mi hermana cambió cuando ella se casó, cuando nos confiamos y descubrimos que habíamos sufrido por las mismas dinámicas familiares, redescubriendo juntos nuestro pasado, a la luz del recorrido terapéutico que estábamos haciendo ambos. Uno junto al otro, sin sentirnos en competición por un solo plato de pasta. También María es madre y hermana, no sólo da a luz una vida nueva, sino  que está a nuestro lado, como una hermana en la que confiar.

Os cuento otra cosa. Los hombres homosexuales tienen a menudo una fijación con los pectorales. Recuerdo que yo también, en mis primeras experiencias sexuales, lo que buscaba en seguida era el pecho de un hombre. Un terapeuta me dijo: “El gesto de buscar el pecho es típico del recién nacido hacia la madre. Usted parece buscar en un hombre lo que el niño busca en la madre".
¿No es que lo que me faltó fue ante todo una madre? Como los recién nacidos cuando tienen hambre, no encontrando el seno de la mamá, se agarran a lo primero que encuentran cerca de la boca, ¿quizás estaba yo buscando a mi madre y no a mi padre? Mi madre quiso inconscientemente defenderme de mi padre, muy duro y gruñón, cuando era ella la que tenía miedo. Me hizo su aliado contra mi papá, haciéndonos ser enemigos. Así me privó no sólo de mi papá, sino también de una mamá, porque no fui tratado como hijo: mi afecto era la apuesta en su batalla privada.

Allí donde los inevitables límites humanos de nuestros padres, inconscientemente, no nos dieron lo que necesitábamos, María viene en nuestra ayuda. Mi historia está llena de episodios en los que la Virgen se ha hecho presente de modo especial, aunque yo nunca he tenido una gran sensibilidad mariana. Me venía más espontáneo buscar a Jesús, y sin embargo, en los momentos cruciales de mi vida estaba presente Ella. Jesús obviamente no se niega, pero repetidamente me da a su madre, una mujer. Justo en la Cruz y en el máximo de su sufrimiento es donde Él hace al apóstol que más quiere este inmenso regalo, casi para recordarnos que en nuestras cruces, podemos apoyarnos en María.

En esta Navidad 2014, que el don más bello para nosotros sea renacer entre los brazos de María y nutrirnos de su seno, para crecer en edad, sabiduría y gracia, como hijos de un solo Padre.
 Artículo publicado en el Quotidiano La Croce y traducido por Aleteia

viernes, 19 de diciembre de 2014

En una familia

La cercanía de la Navidad enciende sobre este misterio de la familia una gran luz. La encarnación de Hijo de Dios abre un nuevo inicio en la historia universal del hombre y de la mujer. Y este nuevo inicio acaece en el seno de una familia, en Nazaret. Jesús nació en una familia. Él podía venir espectacularmente, o como un guerrero, un emperador… No, no. Viene como un hijo de familia, en una familia. Esto es importante: mirar en el pesebre esta escena tan bella.

Dios ha elegido nacer en una familia humana, que ha formado Él mismo. La ha formado en un apartado pueblo de la periferia del Imperio Romano. No en Roma, que era la ciudad capital del Imperio, no en una gran ciudad, sino en una periferia casi invisible, o mejor dicho, más bien de mala fama. Lo recuerdan también los Evangelios, casi como un modo de decir: “De Nazaret, ¿puede salir alguna vez algo bueno?” (Jn, 1,46). Quizás, en muchas partes del mundo, nosotros mismos hablamos todavía así, cuando escuchamos el nombre de algún lugar periférico de una grande ciudad.

Pues bien, precisamente de allí, de aquella periferia del gran Imperio, ¡inició la historia más santa y más buena, la de Jesús entre los hombres! Y allí estaba esta familia.

Jesús permaneció en esa periferia por más de treinta años. El evangelista Lucas resume este periodo así: “…vivía sujeto a ellos", es decir a María y José. Y uno podría decir: ¿pero este Dios que viene a salvarnos ha perdido treinta años allí, en aquella periferia de mala fama? ¡Ha perdido treinta años! Y Él ha querido esto.

El camino de Jesús estaba en esa familia. "La madre conservaba todas estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia, delante de Dios y de los hombres”. (2, 51-52). No se habla de milagros o curaciones, de predicaciones – no hizo ninguna en aquel tiempo – no se habla de predicaciones, de muchedumbres que se aglomeran; en Nazaret todo parece suceder “normalmente”, según las costumbres de una pía y trabajadora familia israelí: se trabajaba, la mamá cocinaba, hacía todas las cosas de la casa, planchaba las camisas… todas cosas de mamá. El papá, carpintero, trabajaba, enseñaba al hijo a trabajar.

Treinta años: “¡Pero qué desperdicio, padre!". Los caminos de Dios son misteriosos. ¡Lo que era importante allí era la familia! ¡Y eso no era un desperdicio, eh! Eran grandes santos: María, la mujer más santa, inmaculada, y José, el hombre más justo. La familia.

Seguramente nos enterneceríamos ante el relato de cómo Jesús adolescente afrontaba los encuentros de la comunidad religiosa y los deberes de la vida social; conociendo cómo, cuando era un joven obrero, trabajaba con José; y luego su modo de participar en la escucha de las Escrituras, en la oración de los salmos y en tantas otras costumbres de la vida cotidiana. Los Evangelios, en su sobriedad, no refieren nada acerca de la adolescencia de Jesús y dejan esta tarea a nuestra afectuosa meditación.

El arte, la literatura, la música han recorrido esta vía de la imaginación. Ciertamente, ¡no es difícil imaginar todo lo que las mamás podrían aprender de los cuidados de María por el hijo! ¡Y cuánto los papás podrían ganar del ejemplo de José, hombre justo, que dedicó su vida a sostener y a defender al niño y a la esposa – su familia – en los momentos difíciles!

¡Y no digamos cuánto los jóvenes podrían ser alentados por Jesús adolescente a comprender la necesidad y la belleza de cultivar su vocación más profunda y de soñar en grande! Y Jesús ha cultivado en aquellos treinta años su vocación, por la cual el Padre lo ha enviado, ¿no? El Padre Dios. Jesús jamás en aquel tiempo se desalentó, sino que creció en coraje para seguir adelante con su misión.

Cada familia cristiana – como hicieron María y José - puede en primer lugar acoger a Jesús, escucharlo, hablar con Él, custodiarlo, protegerlo, crecer con Él; y así mejorar el mundo. Hagamos espacio en nuestro corazón y en nuestras jornadas al Señor.
Así hicieron también María y José, y no fue fácil: ¡cuántas dificultades tuvieron que superar! No era una familia fingida, no era una familia irreal. La familia de Nazaret nos compromete a redescubrir la vocación y la misión de la familia, de toda familia.

Y como sucede en aquellos treinta años en Nazaret, así puede suceder también para nosotros: hacer que se transforme en normal el amor y no el odio; hacer que sea normal la ayuda mutua, y no la indiferencia o la enemistad.

Entonces, no es casualidad, que Nazaret signifique “Aquella que custodia”, como María, que -dice el Evangelio- “… conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.” (cfr Lc 2, 19-51).

Desde entonces, cada vez que hay una familia que custodia este misterio, aunque esté en la periferia del mundo, el misterio del Hijo de Dios, el misterio de Jesús que viene a salvarnos, está obrando. Y viene para salvar al mundo.

Y esta es la gran misión de la familia: hacer lugar a Jesús que viene, recibir a Jesús en la familia, en la persona de los hijos, del marido, de la esposa, de los abuelos, porque Jesús está allí. Recibirlo allí, para que crezca espiritualmente en esa familia. Que el Señor nos de esta gracia en estos últimos días antes de Navidad. Gracias».
Papa Francisco

jueves, 18 de diciembre de 2014

Una Comunidad de Vecinos mirada desde el Cielo



La revista “Ciudad Nueva”, de la “Obra de María” publicó estos dos testimonios en su número de Febrero 2014
Al término de su servicio como vocal, la comunidad de vecinos pidió a mi marido que continuara su gestión en nuestro portal, dada la actuación positiva que había realizado en el cargo y la buena relación con el presidente. A raíz de esta invitación, en casa nos planteamos cómo mejorar la relación con nuestros vecinos. Con algunos es más fácil, somos más afines; con otros, sin embargo, nos cuesta más: los hay que no pagan la comunidad, y  otros generan a veces cierto malestar entre todos.
Las Navidades pasadas nos ofrecieron la oportunidad de mejorar la convivencia con todos. Se nos ocurrió hacer un bollo típico, que en mi tierra llamamos “pan dulce”, heredado del “panettone” italiano, y regalárselo a cada una de las familias del portal (¡unas 20!).
Mi casa rebosaba de olor a frutos secos, agua de azahar, vainilla, canela, pan recién horneado, papeles de colores para envolver los bollos y muchas horas de dedicación en la cocina. No había duda que allí se preparaba una fiesta.
 Cuando fui a llevárselo a una de mis vecinas morosas, me quité de la cabeza todos los prejuicios que tenía para acercarme a ella, como me lo pedía la Navidad: me presenté sólo con una actitud de acogida. Mi vecina se emocionó y me dio un abrazo. Justo llegaba de la calle con frío y pensaba tomarse un chocolate caliente... ¡Con mi bollo era lo más!
Para ver a la del 5º fui con mi nieta, que es compañerita de su hija de 5 años. Gran alegría y algarabía de sus niños. Está separada y tiene a cargo tres hijos... Tras esta visita, ahora baja a mi casa a ver si está mi nieta y puede llevársela a jugar. Le he propuesto al administrador que le haga un plan de pagos de las cuotas atrasadas.
Con la del 4° nunca habíamos cruzado más que unos “buenos días” o “qué frío o qué calor”, según la estación. Recuperada de la sorpresa de mi visita, me hizo pasar a su casa. No sabía qué ofrecerme y llamaba a su hijo para que me saludara. También está sola desde que su marido se fue...
Esos días, mi marido llevaba siempre en el coche un bollo, que yo lo iba renovando, por si se encontraba con algún vecino al que no hubiéramos visitado.
Nuestro vecino musulmán llegó a su casa diciéndole a su mujer que no sabía muy bien cómo se llamaba el bollo, pero que estaba seguro de que era una tradición navideña.
Con otros vecinos con los que ya había una buena relación, ésta se ha consolidado y nos hemos puesto de acuerdo para mejorar, en cuanto esté a nuestro alcance, la convivencia con los demás vecinos.
La idea de tener ese detalle navideño resultó en una tarea preciosa, que generaba sorpresa primero, agradecimiento después, y que ha sido el inicio de algo más que ser vecinos desconocidos.
                          Betty M

martes, 16 de diciembre de 2014

¿CÓMO SERÁ TU NAVIDAD?


¿QUÉ ES LA NAVIDAD? ¿CÓMO SERÁ LA TUYA?
-¿Es la alegría que sentimos por la FE EN UN NIÑO o, más bien lo dejamos de lado?
-¿Son días de compañia o, tal vez, jornadas melancólicas porque no hemos puesto en el centro a Dios?
-¿Es inquietud que nos conmueve o hastío por movernos por lo superficial?
-¿Son jornadas con deseos divinos o solamente lo que dura la burbuja de un champán?
-¿Son momentos con el color del cielo o solamente con el "consume" "bebe" "sube" "baja" y "disfruta"?
-¿Es un mirar hacia el cielo o, por el contrario, un perdernos en lo pagano y burgués de estos días?
-¿Es creer y recordar que Dios se hizo pequeño o, por el contrario, es un alzheimer del contenido más sagrado de la Navidad?
-¿Es crear ambiente divino, entrañable y de misterio, o más de lo mismo a costa de lo esencial?
-¿Es ponerse en direccion a Belén o detenerse en lo artificial y exclusivamente comercial?
-¿Es despertar la conciencia de que, con Jesús, podemos ser mejores o -por el contrario- un subidón sin más trascendencia que unos días vividos sin ton ni son?
¿QUIERES UNA NAVIDAD CRISTIANA O PAGANA?
¡Ese es el dilema! 
¡Opta por lo primero y te sentirás más feliz que un pastor en plena montaña tocando el cielo! J.Leoz

domingo, 14 de diciembre de 2014

“La alegría es el amor disfrutado”

 
 “Hermanos: Estad siempre alegres”... porque sólo contentos podemos acoger al acontecimiento más alegre de toda la historia de la Humanidad; el nacimiento del Hijo de Dios.
  Hoy día en que celebramos el domingo “gaudete” la liturgia (las lecturas y los textos litúrgicos de este día) nos llaman a estar alegres. ¡Alegres porque el Amor está cerca! ¡Alegres porque el acontecimiento que nos muestra el amor de Dios, que nos reafirma incontestablemente, sin dudas, el amor de Dios está cerca!
  La alegría y el amor van cogidos de la mano. La alegría nos viene de encontrar el amor de Dios que viene a nosotros en Jesucristo. Nos encontraremos con el amor, ¡cómo no estar alegres! Santo Tomas tiene una frase genial: “La alegría es el amor disfrutado”. Las palabras “alegría” y “amor” juntas, en una misma frase, e implicándose mutuamente. Cuando disfrutas amando, dándote, entonces, tienes la verdadera alegría.
  Podemos decorar mucho las calles, y las tiendas, pero la  verdadera alegría escasea. Porque la verdadera alegría nace del fondo del alma y está vinculada al amor.
  Cuando renunciamos a ser “para nosotros mismos” y nos construimos cada día “ser para los demás” nuestra vida se llena de sentido, de paz y de alegría. Jesús es un “ser para los demás”, y la encarnación lo muestra mejor que ningún otro acontecimiento de su vida.
Contemplar este abajamiento, siendo Dios se hace hombre, y lo hace por amor, nos ha de llevar a nosotros a “ser para los demás”. A olvidarnos de nosotros e ir al encuentro de los demás, especialmente de los más necesitados.
  Qué acierto que la liturgia nos vincule la alegría y el amor. El amor que viene a nosotros para hacernos capaces de amar verdaderamente.
  En la Navidad hay mucha alegría. ¿De dónde viene? Viene del Amor que allá descubrimos y  de la esperanza que se nos abre de poder amar con la fuerza de Dios. Que nuestra alegría navideña no sea superficial, epidérmica, sino de contemplar el Amor que nos quiere llenar de amor.
  ¿Y cómo podríamos concretarlo en nuestra vida? ¿Cómo puedo hacer crecer esta vinculación entre la alegría y amar?
  El sacerdote y escritor José Luis Martín Descalzo  escribió un libro muy bueno: “Razones para la alegría”. Y el subtítulo del libro era: “Cristianos, ¿Qué habéis hecho del gozo que os dieron hace dos mil años?
  ¿Qué hemos hecho de aquel gozo? ¿Qué hemos hecho de aquella puerta que Dios abría ahora hace dos mil catorce años? ¿Hemos abierto la puerta para encontrarnos con Dios, para encontrarnos con el amor?
  Pasemos al evangelio, donde contemplamos a Juan Bautista, donde aparecen dos conceptos esenciales: identidad y misión. A Juan Bautista le preguntan “¿Tú quién eres?”, “¿qué dices de ti mismo? Él contestó:- Yo soy la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor”.
  ¡Qué respuesta!, ¡qué saber quién es y quién no es! ¡Qué gran autoconocimiento! ¿Qué responderíamos nosotros a la pregunta: ¿Tú quién eres? Cristianamente hablando,  ¿qué responderíamos? Quizás, diríamos “un católico de toda la vida”, “alguien que siempre ha venido a misa”, “una buena persona”, “un pecador, necesitado de conversión”, “un seguidor de Jesús, un discípulo suyo”, “uno que ha vivido un encuentro con el Cristo”.
  No hay sólo una respuesta correcta. Cada uno tiene la suya, pero no todas son igual de “correctas”. En la oración busquemos nuestra respuesta más correcta.
Yo me definiría diciendo “alguien que descubrió un tesoro, vendió el campo, y ahora es tremendamente feliz”. En la oración respondamos la pregunta: “¿Tú quién eres?”
  Y después le preguntan a Juan Bautista por su misión: ¿”Entonces por qué bautizas”? Él explica lo que hace, bautizar, pero acaba haciendo referencia a Jesús, a su grandeza “al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia”.
  Cristianamente hablando Qué responderíamos nosotros a la pregunta: ¿y qué haces tú en en la Iglesia? ¿Cuál es  tu misión? Pregunta importante, porque plantea el sentido de misión que ha de tener todo cristiano. La misión no es ir a misa. La misa es el alimento para la misión. ¿Cuál es tu misión
en la Iglesia?
  Jesús viene, nosotros le hemos de allanar el camino amando verdaderamente y profundizando en nuestra oración ¿quién soy? Y ¿cuál es mi misión?
Mossén Francesc Jordana

sábado, 13 de diciembre de 2014

A María en este Adviento

Enséñame, María, en este Adviento a anhelar,
 a velar, a guardar, a mirar hacia dentro sin despistarme
Porque me despisto. 
Ayúdame a caminar, como tú. 
Tú llevas a Dios sin decirlo. 
Eso me conmueve.
 Ojalá me pareciese un poco a ti.
 
Llevas a Dios en tu paz, en tu ternura,
 en tu misericordia, en la luz de tus ojos, 
en eso que tienes tú de estar preocupada por los detalles más humanos, 
de acoger con tu mirada limpia, 
de descentrarte por el otro.
 
Tu sí de Nazaret... 
¡Cuántos síes salieron de tus labios, de tu alma! 
Ahora, tú y José no veis más que el hoy, como yo, pero confiáis. 
Ya vendrá otro paso y Dios os marcará 
ese trozo de camino con sus huellas y os dará luz.
 
Ayúdame a ser así, a dar mi sí para el paso de hoy
y confiar en que para el de mañana Tú vas a estar conmigo, Señor
Sí al hoy. 
Sí a este paso”. 

En este Adviento queremos aprender de nuevo a caminar. Sin prisas. En silencio. Desconectados un poco. Conectados profundamente con Dios. Un paso primero, después el otro. Así el camino se hará más llano. Veremos más lejos. Confiaremos con más fuerza. Así, como los niños. Que saben que alguien los espera para iluminar su camino cada día.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Enséñanos a ir contracorriente

«Oh María, Madre nuestra,
En este tiempo que nos conduce a la fiesta de la Navidad de Jesús,
enséñanos a ir contracorriente:
a desvestirnos, abajarnos, donarnos, escuchar, hacer silencio,
a descentrarnos de nosotros mismos, para dejar espacio a la belleza de Dios,
fuente de la verdadera alegría.
¡Oh Madre nuestra Inmaculada, reza por nosotros!"
Papa Francisco, 8 de diciembre 2014

Los tesoros de mi vida


Sus últimas tres películas han facturado 2.250 millones de euros en todo el mundo y las series de televisión que produce para la cadena HBO ocupan los primeros puestos del ranking de audiencia en EEUU.
A sus 43 años, Mark Walhberg, teniendo a Dios como su roca firme, ha dado un giro total a su vida.
Tras liderar una pandilla, ser adicto a la cocaína y el PCP entre los 13 y los 14 años hasta caer en prisión, hoy es un declarado y ferviente católico, padre de cuatro hijos y persona comprometida con diversas causas sociales a través de sus organizaciones filantrópicas. Mientras finaliza el rodaje de la próxima entrega de Ted y se prepara para producir una nueva serie para la HBO, titulada Ballers, el actor estrena la cuarta entrega de Transformers: La era de la extinción , donde demuestra su poderío para luchar contra las fuerzas del mal.
"Ser católico es lo más importante de mi vida". Lo ha proclamado en decenas de entrevistas Mark Wahlberg, actor atípico al secular y laicista mundo de Hollywood.
"Lo primero que hago cuando comienzo mi día es rezar, ponerme de rodillas y dar gracias a Dios. Luego cuando salgo de casa mi primera parada es en la iglesia… Los niños están locos conmigo. Me dicen: «Papá! Se tarda demasiado tiempo» y les digo: «¡Estaremos sólo 10 minutos, y esto es algo que realmente necesito hacer!» Porque si puedo empezar mi día diciendo mis oraciones y enfocarme desde el alma, entonces sé que estoy haciendo lo correcto. Esos 10 minutos me ayudan en todos los sentidos durante todo el día".
Pequeña Biografía
Si alguien ha aprendido el beneficio de una vida espiritual, ese es Mark. Un joven problema que vivía cerca de Boston, el más joven de los nueve hijos de un padre que trabajaba como chófer y una madre empleada bancaria. En su adolescencia fue delincuente y adicto a las drogas, especialmente cocaína, abandonó la secundaria por su pandilla y se la pasaba en problemas con la policía viviendo bajo la constante amenaza de la cárcel. Cuestión que se hizo realidad a sus 16 años. Su adicción a la droga PCP le forzó a robar una farmacia, donde golpeó a un hombre hasta dejarlo inconsciente, a otro ciego de un ojo y atacó además a un guardia de seguridad. Como consecuencia fue acusado de intento de asesinato y condenado a prisión en la cárcel Boston Deer Island.
“El comienzo del resto de mi vida”
Aquello que era para muchos una pesadilla, fue “el comienzo del resto de mi vida”, dice agradecido el propio Mark. "No hay nada más aterrador que tener 16 años de edad y oír que la puerta de la cárcel se cierra detrás tuyo, sabiendo que no vas a salir. ¿Qué he traído conmigo? Un montón de cosas malas que me pasaron cuando era joven, y un montón de cosas malas que yo hice también. Era demasiado rebelde y autónomo para la escuela, cometí errores y estaba pagando por ellos. Había perdido el vínculo con mi religión. Mis padres, aunque no tan devotos, sí eran católicos, pero una vez que me largué a la calle eso dejó de ser importante para mí. ¡Ah, pero claro, cuando estás en problemas, empiezas a rezar!: «¡Oh, Dios mío, sácame de aquí, y te juro que nunca lo volveré a hacer!» Bueno, lo cumplí al salir de la cárcel y me aseguré de que nunca regresaría allí. La tasa de reincidencia de las personas que regresan está por los cielos, pero no conmigo. Yo quería ser de otra estadística. Yo quería vivir mi vida centrado".
El sacerdote, oración y expiación
Recuerda que lo primero que hizo nada más salir de la cárcel fue visitar a su párroco en Boston, el padre Flavin, quien sigue siendo un buen amigo. Con la ayuda del sacerdote abandonó su pandilla, comenzó a expiar por sus acciones pasadas dedicándose así a poner en orden su casa espiritual. Y por primera vez su vida tenía sentido.
Una vez que me centré en mi fe, cosas maravillosas empezaron a suceder para mí. Y no me refiero a lo profesional, no es de lo que se trata… Es algo mucho más grande que eso. Quería servir a Dios y ser un buen ser humano, expiar por los errores que cometí y el dolor que provoqué a las personas. Por eso es lo que oro".
Pero también el éxito profesional y material son parte de su vida. Una apariencia ruda y el amor a primera vista que surgió con el lente de la publicidad lo hicieron visible como modelo de ropa interior. Luego, con trabajo constante derivó hacia la actuación. Comenzó entibiando la pantalla grande en Boogie Nights, antes de pasar a películas de acción como Tres reyes, La tormenta perfecta y The Italian Job. La aclamación mundial y una nominación al Premio de la Academia llegó con Infiltrados (The Departed), dirigido por Martin Scorsese. Luego ha seguido acumulando éxitos y millones. Nada de mal, para un chico que ni siquiera pudo salir de la escuela secundaria.
Pero eso no es de lo que se trata, insiste Mark. Ser un buen actor o un buen productor: no me ayudará a dormir por la noche o a llegar al cielo. Lo más importante desde mi punto vista es ser un buen padre, un buen marido y un buen hijo de Dios; un hombre que ayuda a su prójimo y apoya a sus niños para ser también buenos hijos de Dios".
Pildoras de fe

martes, 9 de diciembre de 2014

Curso Alpha Sabadell

El viernes pasdo 5 de diciembre tuvimos una clausura del Curso Alpha en Sabadell excepcional. 
Con la extraordinaria ponencia del Xavi Casajoana y un homenaje a todos aquellos que han colaborado desde la coordinación, equipo de oración, cocina, servicio, canguros hasta los invitados y sus líderes y ayudantes. Superfelices de la alegría de Cristo que sana, salva, purifica y alegra el corazón en la entrañable familia de los hijos de Dios, la Iglesia. 
Sorpresa de última hora: aparición del Párroco P. Miguel Angel ORC.
Esto no se puede quedar así y ya hemos quedado para preparar juntos la Navidad el día 21 y seguir haciendo planes...
Os compartimos uno de los testimonios de un matrimonio que empezó asistiendo y los enganchamos como ayudantes y colaboradores.

"Hemos participado en el curso Alpha sin pretenderlo, como por casualidad. Raúl se había comprometido a dar una charla sobre el Espíritu Santo en una de las sesiones. El primer viernes del curso fuimos Raul y yo con una amiga mía para rezar y dar apoyo, sentía que podía ser bueno para mi amiga.

Nos envolvió el entusiasmo de la Hermana Lourdes, la generosidad y amor de las cocineras, la disponibilidad de los que luego supe que eran líderes de mesa.... Y me fascinó la charla del primer viernes....con música incluida. La verdad es que todas las charlas han tenido mucho interés y todas nos han aportado algo bueno.

Como conocemos un poco al Señor y sabemos como actúa......pensamos que era un lugar ideal para estar. Así que nos apuntamos al curso....y no hemos dejado de asistir a ninguna de las reuniones. Bueno Raúl dejo una por un bien mayor, se retiro espiritualmente para llenarse de Dios!!!

Hemos visto la entrega y la generosidad de los líderes de las mesas, su disponibilidad durante todo este tiempo. Aunque no puedo dar detalles de todos los líderes de mesa, si que me gustaría mucho decir que me ha llamado mucho la atención, lo bien que dirigía KiKo la mesa, y lo digo de corazón, y la discreción amable siempre de Loli, con esa cara de serenidad y respeto...
Hemos disfrutado conociendo a gente buena, unidos en Jesús y María, siempre presente en aquel garaje de José Miguel y Montse. Ha sido precioso escuchar a personas por las que sentimos gran aprecio, hablar sobre Dios.
Es maravilloso compartir la fe con personas que acaban de descubrir a Dios o que siguen enamoradas y vibran!!! Y que sienten la necesidad de transmitir esa esperanza, esa fe en Dios....de evangelizar!!

Y también es maravilloso descubrir como Dios actúa, no sólo sobre los que no tienen fe, sino también sobre los que ya estamos en el camino. Porque creo que es cierto que "la fe crece cuando la comunicamos".

Se ha creado un vínculo bonito con muchas de las personas del curso. Y nos hemos sentido parte del grupo, parte de esa pequeña comunidad de Alpha en Sabadell.
Y damos las gracias a Dios y a todas las personas que lo han hecho posible. En estos tiempos que corren, difíciles para nosotros, este abrazo de Dios por medio de nuestros hermanos en la fe, ha sido una gran estímulo y un "subidón".
Y ha sido una experiencia muy satisfactoria conocer a tanta gente que no estaba interesada en Dios, alguna de ellas con heridas muy grandes, con gran dolor.....sentirse acogidos, abrazados por gente de la Iglesia...., con ganas de seguir en el camino......
Sabemos que muchos de los frutos están por llegar. El camino acaba de comenzar...

Sí entro en los apartados de la generosidad de los anfitriones, el nivel de las cocineras, la delicadeza de los servidores de mesa......, la intercesión de las personas que rezaban en la Iglesia....sería larguísimo..... Pero sería real!!!
Amparo y Raul