sábado, 30 de noviembre de 2013

Jesucristo es el centro de nuestra fe

  Con este primer día de diciembre comenzamos este año el camino del Adviento. El tiempo de Adviento tiene una doble finalidad: es el tiempo de preparación para la Navidad, solemnidad que conmemora el primer advenimiento o venida del Hijo de Dios a la humanidad; y, a la vez, es el tiempo en que la atención de nuestro espíritu se dirige hacia la espera del segundo advenimiento de Cristo al final de los tiempos.
  Cristo ya ha venido hace 2000 años; Cristo viene cada día, sobre todo mediante su acción en los sacramentos, en especial en la Eucaristía; y Cristo vendrá al final de los tiempos. Esta es la triple afirmación que resume el espíritu de este tiempo, con el que comenzamos también un nuevo año litúrgico.
  Recuerdo que en mis primeros años de seminario mayor leí una obra del teólogo italo-alemán Romano Guardini, -“La esencia del cristianismo”, que me caló muy hondo y cuya idea central acostumbro a repetir con frecuencia: “El cristianismo no es, en última instancia, ni una doctrina de la verdad ni una interpretación de la vida. Es eso también, pero nada de eso constituye su esencia nuclear. Su esencia está constituida por Jesús de Nazaret, por su existencia, su obra y su destino concreto; es decir, por una personalidad histórica”.
  Cristo es, pues, el centro de nuestra fe. La esencia del cristianismo es la persona de Cristo y toda la vida cristiana arranca de un encuentro con Él. El papa Benedicto XVI lo expresó bellamente al comienzo de su primera encíclica: “No se empieza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Deus charitas est, 1).
  Jesucristo, único mediador, es la fuente y el objeto de nuestro conocimiento y amor. Él ha de ser el objeto primero de nuestro estudio y contemplación, de nuestro conocimiento y de nuestro amor. La relación personal con Él es lo que nos define como cristianos adultos, no sólo por edad, sino –Dios lo quiera- por madurez. Y todo ello comenzando por la contemplación de su realidad humana, de su cuerpo real, tan presente en la Navidad, y pasando por la contemplación de lo que los Evangelios nos explican de Él: su conocimiento y sus enseñanzas, su voluntad, su amor, su sensibilidad.
 Y continuando después esta contemplación también por su persona divina, como el Hijo de Dios que es. Se trata de contemplar la figura del Hijo, que es apertura a la comunicación del Padre en el Espíritu. Todo el año litúrgico tiene su centro en Cristo, Dios y hombre verdadero, que todo lo recibe del Padre y que nos envía el Espíritu Santo para que podamos vivir como hijos del Padre, para que podamos vivir nuestra filiación divina y desarrollar nuestra vocación de ser hijos adoptivos de Dios, abiertos al Padre, al Hijo y al Espíritu.
  Este es mi deseo para todos al comenzar un nuevo año cristiano. Dentro de él, el 15 de junio de 2014, celebraremos, Dios mediante, el décimo aniversario de nuestra diócesis. 
  Os invito, pues, a vivir un año de acción de gracias y de compromiso cristiano, en el que Cristo esté en el centro de todo lo que podamos vivir y hacer. Os deseo a todos un Adviento fructuoso.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

viernes, 29 de noviembre de 2013

Ejercicios Espirituales

   Se nos pasa el tiempo y no queremos dejar de compartiros el testimonio de nuestro ejercitante de la semana pasada. Entre varios candidatos a este encuentro con el Señor vino él solo, sin saber muy bien lo que le esperaba, invitado por una amiga que le había asegurado que era lo que necesitaba. En la clausura nos compartió algo de lo que refelejo a continuación:
   Vine sin saber que iba a ser yo sólo, pero hoy no me arrepiento.
   El Padre me tomó de la mano y ha sido muy hermosa la experiencia.
   Tras un primer día de gozo por este regalo que el Señor me hacía vino un día algo más duro. El Padre me dijo que como en una olla en la que sólo se percibe lo que hay en la superficie, así también nuestro corazón sólo vemos los pecados que hay por encima: hay que meter el cucharón hasta el fondo. Y esto me ha hecho mucho bien, ayudándome a poner las cosas en su sitio.
  Me ha hecho mucho bien el silencio. Ha sido una experiencia maravillosa. Me ha ayudado mucho leer los pasajes de la Biblia y aplicarlos a mi vida.

  Estos Ejercicios han dado un sentido a mi vida, a mi existir.
  He hecho la experiencia de que Jesucristo Vive

  Su esposa vino a la clausura y nos dijo que había mucha gente que no ha parado de enviarle mensajes diciéndole que estaban rezando por su marido y por esta experiencia que realizaba.
  Damos gracias  a Dios por haber conocido a esta familia querida con los que esperamos seguir compartiendo hermosos encuentros y tareas.

jueves, 28 de noviembre de 2013

"Oraciones de tú a tú"


Ignasi Miranda, periodista catalán, presentó anoche su trilogía "Oraciones de tú a tú", en Madrid, en la sede de AIN.
"Oraciones de tú a tú" es un compendio de oraciones elaboradas por el autor inspiradas en las lecturas de los Domingos y festivos del año y para los ciclos A, B y C.
Presentaron la obra, José Luis Restán, periodista y escritor, y Javier Menéndez Ros, director de AIN España.
Los tres libros han sido traducidos al castellano. Es una trilogía que recoge oraciones elaboradas por el mismo Ignasi, sencillas, sinceras, inspiradas en las lecturas del domingo y festivos de los ciclos A, B, y C.
Podéis ver una de ellas en el  Vídeo pregària en castellà
Desde que fueron publicadas por la primera vez en el año 2008, los libros de Ignasi están entre los libros religiosos más vendidos de la Editorial Claret.
Son un buen regalo en esta Navidad. Las oraciones son adecuadas para las personas practicantes y también para las alejadas de la fe, comprensibles, y también profundas, facilitando el diálogo con el Señor. 
Montse Rosset

miércoles, 27 de noviembre de 2013

“La Alegría del Evangelio”


 Un documento que muestra el programa del Papa Francisco para los católicos del siglo XXI. 
 Él mismo dice que es el programa de su pontificado. Francisco desafía a los católicos y les pide que propongan el Evangelio con la bondad de Jesús. El Papa pide una conversión sin miedo y predica con el ejemplo porque anticipa una “conversión del papado que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización”.      
 Son dos de las claves de su exhortación apostólica “La Alegría del Evangelio” que califica como un “documento con consecuencias importantes”.
 1- ACCIÓN
  La revolución de Francisco no consiste en cambiar la doctrina cristiana sino cambiar el modo de mostrar el Cristianismo. Dice que hablar de Dios no consiste en “imponer obligaciones sino en compartir una alegría”.

 2- CERCA DE TODAS LAS PERSONAS
  El Papa muestra la humanidad de la Fe católica, que sobre todo “ofrece misericordia al pecador”. Por eso, invita a “buscar la felicidad de los demás como la busca un padre bueno” y a relacionarse con todos de “persona a persona”. 
 3- NO MIRAR PARA OTRO LADO
  Francisco pide a los cristianos que “cooperen para resolver” los problemas de la sociedad y que no miren a otro lado. Cita entre otros, la “economía de la exclusión y de la desigualdad”, los “intereses de mercado convertidos en regla absoluta”, y nuevas esclavitudes como la prostitución, el trabajo infantil o la mendicidad. 

 4- MUJER
  Francisco quiere “ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia”, pero no a través del sacerdocio, que “es un servicio y no puede ser identificado con el poder”. También dice que no cambiará la doctrina del aborto, pero invita a preguntarse si se ha ayudado a las mujeres embarazadas que se encontraron solas y sin el apoyo necesario.

  El texto es largo y fresco. El Papa aborda muchos temas sin miedo porque “Jesucristo rompe los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo”.
Rome reports

lunes, 25 de noviembre de 2013

"La Nueva Evangelización"

 "Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho" 
Canto del Credo con las velas encendidas
   El título de Cristo Rey del Universo, viene a decir lo afirmado por él mismo "Tú lo dices: yo soy Rey. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad; todo el que es de la verdad escucha mi voz." (Jn 18), esto y la lectura evangélica correpondiente a hoy de Lucas 23 nos lleva a ver un Rey que no siendo de este mundo se abaja a ser humano y este ser es tratado de tal manera que es imposible ver en él al Rey del Universo, pero si somos capaces de vernos a nosotros como ese ladrón que se vió miserable y crucificado junto al Rey entonces sí, Jesús es el Rey del Universo. Bendito ladrón y santo confirmado por el mismo Cristo.
  Hoy gracias a las hermanas Cooperatrices Parroquiales de Cristo Rey que se han ocupado maravillosamente de todos los detalles y la entrega del P. Enrique Martín cpcr y del P. Antonino OFM dedicados con gran amor y alegría a su ministerio, más de ciento treinta personas (sin contar a más de treinta niños) hemos asistido a esta gozosa fiesta y a la clausura del Año de la Fe. Los asistentes éramos de todas las edades, desde el bebé en carrito y chupete hasta la abuela con su bastón, no hay problema la comunión entre todos ha sido estupenda.
Pau Tarruell en la recepción poniendo ambiente
  Pero bueno, de esto pienso como sacar fruto: fijándome en  el Papa Francisco, mensaje directo y breve, esto ha sido una observación de Mossén Bruno en "Los ingredientes de la Nueva Evangelización" Decir aquí las ideas emanadas de la conferencia sería desvirtuarla ya que esta se basa en lo visual, la imagen que es lo que hoy entra a las personas. 

Evidentemente detrás de los mensajes digamos telégraficos del Papa hay una vida de oración y antes de lanzarnos a evangelizar hemos de hablar con el Maestro, o sea orar, esto no cambia, hemos de transmitir lo que llevamos dentro. Gracias Mossén Bruno.
  Acabada la conferencia un pelín de respiro y comienza el acto litúrgico más importante del dia. A mi me pasa más de una vez, cuando participo en una eucaristía miro el reloj de reojo, hoy no, creo que los demás asistentes tampoco y se ha notado la comunión en torno a nuestro Rey.
  Al empezar la Santa Misa el P. Enrique Martín, cpcr advirtió que un padre franciscano esta confesando en una sala anexa y él mismo acabada la comida seguiría confesando.
  Por la tarde a continuación de la comida y sobremesa que nos animó el testimonio de Pau Tarruell hemos disfrutado del testimonio de distintas personas jóvenes de hoy, insertadas en diferentes formas de apostolado. Esto nos lleva a descubrir a los "mayores" la riqueza inacabable que Cristo da a su Iglesia para "hacerse todo a todos" (1 Cort 9,22) sin reservas.
Jordi y Marc de Terrassa nos hablan de LifeTeen
  La hora me apremia pero no me despido sin haceros partícipes de algo más, cuando en una parroquia vea a jóvenes me fijaré más en ellos. 
Gracias por sus testimonios que tanto bien nos hizo a todos.
  Cerramos el Año de la Fe pero seguiremos pidiendo:
  "Oh Jesús benignísimo, compadécete de los unos y de los otros y atráelos a todos a tu Corazón Santísimo."
  Gracias Señor por el día de hoy. 
  Y Gracias a todos los que lo han hecho posible y han colaborado tan discretamente
José Antonio García

domingo, 24 de noviembre de 2013

Fiesta de Cristo Rey

 Culmina el año litúrgico con esta Solemnidad donde contemplamos a Jesús crucificado Rey del universo. Es una paradoja que el título de Rey del universo vaya unido a la cruz, a la pasión, a una muerte humillante. Una paradoja que ilumina que los caminos de Dios no son los caminos de los hombres. Y por tanto, hemos de contemplarlo mucho a Jesús crucificado.
  Una paradoja que nos ilumina el misterio de Dios, nos ayuda a conocer mejor a Dios. En Jesús crucificado la divinidad queda desfigurada, desposeída de tota gloria visible, pero la divinidad está presente y real. Decía el Papa Benedicto: “En Jesús crucificado se realiza la máxima revelación posible de Dios en este mundo, porque Dios es amor, y la muerte de Jesús en la cruz es el acto de amor más grande de toda la historia.”. La imagen más reveladora de quien y cómo es Dios es Cristo crucificado. 
  Creemos que Jesús es rey porqué precisamente ha llegado hasta este punto, nos ha amado hasta el extremo. Este es nuestro Rey, y nosotros sus súbditos,  sus seguidores, nos sentimos interpelados por su manera de reinar. Su camino de amor, ha de ser nuestro camino, su camino de humillación, ha de ser  nuestro camino, su camino de servicio, ha de ser  nuestro camino.
  Hoy me centraré en dos puntos: uno es la expresión “sálvate a ti mismo” y el otro el diálogo con el buen ladrón.
  Tres veces le dicen a Jesús: “sálvate a ti mismo”. Y a mí esta expresión me hace pensar en el hombre de hoy. Pienso que el rasgo definitorio del hombre occidental es que cree tener la capacidad de salvarse a sí mismo: El hombre emancipado por fin de la tiranía de la religión, toma conciencia de su dignidad y se hace dueño y señor de su destino. Ahora ya no espera ninguna salvación que le venga de fuera o de más arriba; el hombre adulto se salva a sí mismo.
Todo esto viene de Marx, Freud o Feuerbach, cuando yo los leía detectaba un optimismo antropológico, una plena confianza en la razón humana,  una conciencia de omnipotencia,..., y yo pensaba “qué ingenuidad”. La fallida de este planteamiento se hace evidente con las dos guerras mundiales que dejan más de sesenta millones de muertos. Y continúa ahora con un mundo cada vez más duro, más inhumano, más materialista, donde el bien del hombre no se tiene presente y esto va hiriendo al hombre (por eso el Papa habla de la iglesia como un hospital de campaña, para atender al hombre herido por la sociedad). Inconcebible que alguien que ha mirado el infierno que hemos creado los hombres con nuestro pecado pueda hablar de plena confianza en la razón humana... Inconcebible que alguien que se conozca así mismo un poco pueda creer en un optimismo antropológico.
  Pero el mensaje continúa, aún hoy se nos dice “Sálvate a ti mismo”: “Sálvate a ti mismo con el último libro de autoayuda, sálvate contratando un coach, sálvate con una nueva terapia naturista, sálvate con unos nuevos masajes, sálvate con el yoga o el Pilates, sálvate con el consumo, consume y serás feliz.” O para los jóvenes: “Sálvate teniendo muchos amigos al Facebook, siendo muy popular”.
  ¡¡Sentimos cada día tantos gritos que van en esta dirección!! “sálvate tu mismo” “sálvate tu mismo”... Y nosotros con nuestra vida, con nuestras palabras lo hemos de decir bien fuerte: ¡sólo el amor salva!, ¡sólo Cristo salva! Solemnidad de Cristo Rey o Solemnidad del Amor Rey del universo, es lo mismo.
  Sólo la fe sabe reconocer en el Jesús crucificado la revelación plena de Dios.  Humanamente, la imagen repugna, causa escándalo, pero por la fe, allá vemos el amor, allá vemos la culminación de un proyecto de vida, de un proyecto de amor. A Cristo nos hemos de configurar, parecernos a Él.
  Hoy se acaba el año de la fe, pidamos al Señor que nos dé más fe, para ver en el Mesías crucificado nuestro programa de vida, nuestra verdadera salvación. 
  Del diálogo impresionante entre Jesús y el buen ladrón destacar dos ideas breves: 
  . ¡Cuánta misericordia! Jesús a les puertas de la muerte, herido de muerte, con grandes dolores, aún tiene fuerzas para acoger, perdonar y mostrar misericordia. Nos hace mucho bien contemplar un Dios siempre dispuesto a acoger, a perdonar, a tirar de nosotros hacia la vida eterna. Es la experiencia básica de todo, experimentar que Dios me ama.
  . El buen ladrón se encomienda a su realeza de Jesús “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”. Y lo hace no obstante que la divinidad de Jesús no es visible. El buen ladrón nos da una gran lección, cuántas veces, cuando las cosas no nos van bien, nos separamos de Dios. Pues, él en medio de sus tormentos, se abraza a Jesús y lo reconoce como Rey.
  Bien mirado, es más lógica la reacción del otro ladrón, pero la fe, la fe, la fe del buen ladrón le lleva a acercarse a Jesús.
   Que esta fiesta nos ayude a crecer en la fe. 

                                                                                      Mossén Francesc Jordana

sábado, 23 de noviembre de 2013

Consagración del género humano al Sagrado Corazón de Cristo Rey

    Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, 
míranos humildemente postrados delante de tu altar: 
tuyos somos y tuyos queremos ser. 
Y a fin de vivir más estrechamente unidos contigo, 
todos y cada uno espontáneamente 
nos consagramos en este día a tu Sacratísimo Corazón.
    Muchos, por desgracia, jamás Te han conocido; 
muchos, despreciando tus mandamientos, 
Te han desechado. 
Oh Jesús benignísimo, 
compadécete de los unos y de los otros 
y atráelos a todos a tu Corazón Santísimo.
    Oh Señor, sé Rey, no sólo de los hijos fieles 
que jamás se han alejado de Ti, 
sino también de los pródigos que Te han abandonado; 
haz que vuelvan pronto a la casa paterna, 
porque no perezcan de hambre y de miseria.
    Sé Rey de aquéllos que, 
por seducción del error o por espíritu de discordia, 
viven separados de Ti: 
devuélvelos al puerto de la verdad y la unidad de la fe, 
para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo pastor.
        Concede, oh Señor, integridad y libertad a tu Iglesia. 
Otorga a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; 
haz que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: 
«Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salvación. 
A El se entonen cánticos de honor y de gloria, por los siglos de los siglos.» 
(Pío XI)

Con María en la peregrinación de la fe

María «avanzó en la peregrinación de la fe». Por eso ella nos precede en esta peregrinación, nos acompaña, nos sostiene.
¿En qué sentido la fe de María ha sido un camino? En el sentido de que toda su vida fue un seguir a su Hijo: él –Jesús– es la vía, él es el camino. 
Progresar en la fe, avanzar en esta peregrinación espiritual que es la fe, no es sino seguir a Jesús; escucharlo, y dejarse guiar por sus palabras; ver cómo se comporta él y poner nuestros pies en sus huellas, tener sus mismos sentimientos y actitudes. 
Y, ¿cuáles son los sentimientos y actitudes de Jesús?: Humildad, misericordia, cercanía, pero también un firme rechazo de la hipocresía, de la doblez, de la idolatría. La vía de Jesús es la del amor fiel hasta el final, hasta el sacrificio de la vida; es la vía de la cruz. 
Por eso, el camino de la fe pasa a través de la cruz, y María lo entendió desde el principio, cuando Herodes quiso matar a Jesús recién nacido. 
Pero después, esta cruz se hizo más pesada, cuando Jesús fue rechazado: María siempre estaba con Jesús, seguía a Jesús mezclada con el pueblo, y oía sus chácharas, la odiosidad de aquellos que no querían a Jesús. 
Y esta cruz, ella la ha llevado. La fe de María afrontó entonces la incomprensión y el desprecio. Cuando llegó la «hora» de Jesús, esto es, la hora de la pasión, la fe de María fue entonces la lamparilla encendida en la noche, esa lamparilla en plena noche. María veló durante la noche del sábado santo.
 Su llama, pequeña pero clara, estuvo encendida hasta el alba de la Resurrección; y cuando le llegó la noticia de que el sepulcro estaba vacío, su corazón quedó henchido de la alegría de la fe, la fe cristiana en la muerte y resurrección de Jesucristo. Porque la fe siempre nos lleva a la alegría, y ella es la Madre de la alegría. Que ella nos enseñe a caminar por este camino de la alegría y a vivir esta alegría. 
Este es el punto culminante –esta alegría, este encuentro entre Jesús y María–, pero imaginemos cómo fue... Este encuentro es el punto culminante del camino de la fe de María y de toda la Iglesia.
 ¿Cómo es nuestra fe? ¿La tenemos encendida, como María, también en los momentos difíciles, los momentos de oscuridad? ¿He sentido la alegría de la fe?
Esta tarde, Madre, te damos gracias por tu fe de mujer fuerte y humilde; y renovamos nuestra entrega a ti, Madre de nuestra fe. Amén.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Tú estabas allí

La noche me envolvía con su oscuridad

y su envoltorio de tristeza.

No podía más,

pero tu Corazón se abrió

y amaneció en todas mis zonas oscuras

y sin vida.

Porque Tú estabas allí.

Amén.

martes, 19 de noviembre de 2013

“Esposas, estad sujetas a vuestros maridos”

La controvertida frase de san Pablo a los Efesios, “Esposas, estad sujetas a vuestros maridos”, fue la inspiración de un best-seller italiano en el 2011: Casada y sumisa: práctica extrema para mujeres sin miedo  (Vallecchi).
Costanza Miriano, su autora, está convencida de que muchos conflictos matrimoniales podrían resolverse si la mujer entiende su verdadero talento como esposa y madre: la sumisión del servicio. Los ejemplares de su libro pasan de mano en mano entre muchas italianas.
La editorial Nuevo Inicio (www.nuevoinicio.es), presidida por el Arzobispo de Granada, Javier Martinez, ha editado el libro en España con el título: ´Cásate y sé sumisa´ de la autora italiana Costanza Miriano. 
La editorial Nuevo Inicio es una iniciativa del arzobispo de Granada y «de unos fieles cristianos de la misión de la Iglesia», como «parte de su responsabilidad en relación con la dignidad cultural de la fe», según detalla en su página web.
«Cásate y sé sumisa», la novedad de la editorial, inaugura una colección sobre la vida experimentada a través de los ojos de la mujer y desde la fe cristiana, según detalla el Arzobispado de Granada.
Otro de los libros que Nuevo Inicio ha publicado de la autora italiana es el titulado: Cásate y da la vida por ella, que aborda el tema hablando del papel de los maridos. Este segundo libro de Costanza Miriano, sutilmente polémico, intenta de nuevo ser una ayuda para la salud del hombre y la mujer que viven juntos.
Le corresponde a la mujer llevar al hombre al encuentro de su virilidad, de su paternidad y del ejercicio de la autoridad. Este papel del hombre, digámoslo así, anda un poco extraviado. Por eso, nos topamos demasiadas veces con varones que viven desorientados en su propia casa, que están poco preparados para manejar las situaciones más delicadas y salvaguardar el equilibrio de la familia .
A los defectos de los hombres corresponden a menudo defectos de las mujeres: se alimentan recíprocamente. Y esta perversa complicidad se puede romper con una pizca de sabiduría y de experiencia y con mucha ironía. Apoyada en su profundas convicciones católicas, revisitadas con un espíritu muy de hoy y expuestas con un estilo brillante, la autora nos enseña a redescubrir el significado — y la valentía — del hombre y la mujer que viven juntos.
Entrevista en la RAI
En la Revista Misión (www.revistamision.com), Isabel Molina entrevistó así a Costanza Miriano:
- ¿Qué inspiró su libro?
- Fue una casualidad. Pasaba muchas horas en el teléfono, intentando convencer a una amiga de que se casara. Cuando le conté la historia de mi amiga a un colega, le expliqué que las expectativas de mi amiga sobre el matrimonio eran irreales; en muchos aspectos, era el novio quien tenía la razón. Veía que ellos podían ser felices juntos, pero no se decidían a comenzar esa felicidad por culpa de las ideas erradas que hoy tenemos sobre el amor y el matrimonio. Le dije también que la mujer tiene que ser capaz de mediar, de unir, en vez de dividir. A él le llamaron la atención mis ideas y me puso en contacto con la editorial.
- ¿Por qué cuesta hoy ese rol de unir?
- La mujer ha luchado tanto por la emancipación que, de paso, ha perdido un poco su identidad profunda, ese ‘genio femenino’, como lo llamaba Wojtyla en la encíclica Mulieris dignitatem.
- Hablar de ser ‘sumisas’ es muy osado. ¿Por qué eligió esta palabra?
- Yo no la elegí. Lo tomé de la carta de san Pablo a los Efesios. Parece una palabra ofensiva para nosotras, las mujeres de hoy, que no queremos renunciar a la lógica del poder. Sin embargo, la sumisión indica otra lógica: la del servicio recíproco, que es el servicio al que está llamada la mujer.
- Entonces, ¿el hombre domina?
El hombre está llamado a servir de una manera diferente: debe estar “listo a morir por su esposa, como Cristo murió por la Iglesia”. Su papel no es más fácil que el nuestro.
- ¿Qué significa ser sumisas?
- San Pablo nos recuerda que a las mujeres nos gusta controlarlo todo, decir la última palabra, manipular por detrás. Ser sumisas significa, literalmente, estar por debajo para ser el apoyo de todos los miembros de la familia, para acompañar a los más débiles. Es una cualidad propiamente femenina, a pesar de lo que diga la revolución feminista.
- ¿Puede ser feliz una mujer sumisa?
- Es nuestro verdadero talento. Podemos trabajar y tener mucho más éxito, pero lo que mejor sabemos hacer, y lo que responde a los deseos más profundos de nuestro corazón, es esa capacidad de servir y unir a las personas. El amor de la mujer es más altruista y lleva al hombre a “salir” de sí, mientras que la mujer recibe (la relación física es una representación de lo espiritual). Los hombres y las mujeres necesitan recuperar esos talentos específicos pues se complementan entre sí.
- ¿Cómo es una buena esposa?
- Una buena esposa sabe acoger con dulzura y paciencia. Mira a su marido desde un punto de vista positivo y acepta como bueno lo que viene de él. Pospone la confrontación: controla sus emociones y espera. Y nunca, jamás, contradice al padre delante de los hijos.
- ¿Se puede aprender a ser así?
- Tenemos un modelo: la Señora de la Medalla Milagrosa, con las manos y los brazos abiertos para recibir lo que le llega. Y debajo de sus pies, la serpiente –que es nuestra lengua– siempre dispuesta a criticar, a ver lo malo, a hacer hincapié en lo que falta.
- ¿Qué le aconsejaría a una joven para tener un matrimonio más pleno?
- Muchas jóvenes están decepcionadas porque hoy tenemos muchas exigencias del matrimonio. Anteriormente, el matrimonio era un medio para encontrar una casa; ahora queremos ser felices. Esto es razonable, pero debemos aceptar nuestras limitaciones y las del otro. El amor no es un sentimiento, es una decisión. Nos adherimos libremente, con toda nuestra voluntad, a elegir a una persona de por vida. Habrá momentos aburridos, pero tenemos que entrenar los ojos para descubrir la belleza inimaginable de la vida cotidiana. Quien salta de una historia a otra y no tiene el coraje de subir las cuestas, no puede ni soñar lo que es posible. 
Constanza con el Papa Francisco
- ¿Cuál es el principal reto que presenta el matrimonio en la actualidad?
- Dios ha desaparecido del horizonte y sin Dios, es imposible pensar en algo que sea para siempre. Anteriormente primaban las tradiciones y la gente se mantenía firme. Hoy, la idea de ser infiel, de seguir nuestros instintos, es el aire que respiramos. Hay como una conspiración en contra de la familia y solo la Iglesia da la batalla cultural por nosotros.
- ¿Qué cambio está provocando su libro entre las mujeres italianas?
- He recibido cartas de mujeres que dicen que les ayudó a cambiar su vida matrimonial. Muchas me agradecen porque han aprendido a querer mejor a sus maridos; algunas han decidido casarse; otras, han superado una crisis; y muchas católicas dicen que ciertas cosas no se escuchan ya en círculos religiosos, mientras que mi visión, la de San Pablo, es la que responde a los deseos profundos de sus corazones.
- ¿Está preparando otro libro?
Sí, estoy analizando la siguiente frase de san Pablo a los Efesios: “Maridos, estad dispuesto a morir por vuestras esposas...”. Si la mujer tiende a controlarlo todo, el hombre tiende al egoísmo. Por eso su llamada es la del heroísmo. El próximo libro es para ellos.

lunes, 18 de noviembre de 2013

DARSE


"Comienza por darte. El que se da, crece. Pero no hay que darse a cualquiera, ni por cualquier motivo, sino a lo que vale verdaderamente la pena: Al pobre en la desgracia, a esa población en la miseria, a la clase explotada, a la verdad, a la justicia, a la ascensión de la humanidad, a toda causa grande, al bien común de tu nación, de tu grupo, de toda la humanidad; a Cristo, que recapitula estas causas en sí mismo.
Cada vez que me doy así, sacrificando de lo mío, olvidándome de mí, yo adquiero más valor, un ser más pleno.
Mirar en grande, querer en grande, pensar en grande, realizar en grande".
  San Alberto Hurtado sj

domingo, 17 de noviembre de 2013

Todo el día oyes

La máquina de la limpieza que pasa a las seis de la mañana. 
Las noticias. 
Mi hermano que es un pesado y no deja de pedirme mis cómics. 
El zumbido de la lavadora. 
Los Dire Straits. 
Mi jefe. 
La gota que cae del grifo: tengo que arreglarlo. 
Mi respiración. 
Su respiración. 
Los gritos en el estadio. 
Las tonterías que me ha dicho. 
El vapor de la olla exprés. 
El bip del móvil. 
El ruido al empezar a fregar con la fregona. 
El clic de la puerta al cerrarse. 
Sus pasos, inconfundibles. 
El ruido de las llaves. 
El metro llegando a la estación. 
El rumor de la charla en la sala de estar. 
La radio de fondo...

Todo el día oyes.

¿Oyes, también, el silencio que te deja escucharLE?
Espiritualidad ignaciana 
 

sábado, 16 de noviembre de 2013

Todos nosotros tenemos algun nudo

La fe de María desata el nudo del pecado ...
El «nudo» de la desobediencia, el «nudo» de la incredulidad. Cuando un niño desobedece a su madre o a su padre, podríamos decir que se forma un pequeño «nudo». Esto sucede si el niño actúa dándose cuenta de lo que hace, especialmente si hay de por medio una mentira; en ese momento no se fía de la mamá o del papá. Ustedes saben cuántas veces pasa esto. Entonces, la relación con los padres necesita ser limpiada de esta falta y, de hecho, se pide perdón para que haya de nuevo armonía y confianza. Algo parecido ocurre en nuestras relaciones con Dios. Cuando no lo escuchamos, no seguimos su voluntad, cometemos actos concretos en los que mostramos falta de confianza en él – y esto es pecado –, se forma como un nudo en nuestra interioridad. Y estos nudos nos quitan la paz y la serenidad. Son peligrosos, porque varios nudos pueden convertirse en una madeja, que siempre es más doloroso y más difícil de deshacer.
Pero para la misericordia de Dios – lo sabemos – nada es imposible. Hasta los nudos más enredados se deshacen con su gracia. 
Y María, que con su «sí» ha abierto la puerta a Dios para deshacer el nudo de la antigua desobediencia, es la madre que con paciencia y ternura nos lleva a Dios, para que él desate los nudos de nuestra alma con su misericordia de Padre
Todos nosotros tenemos alguno, y podemos preguntarnos en nuestro corazón: ¿Cuáles son los nudos que hay en mi vida? «Padre, los míos no se puede desatar». Pero eso es un error.
Todos los nudos del corazón, todos los nudos de la conciencia se pueden deshacer.
¿Pido a María que me ayude a tener confianza en la misericordia de Dios para deshacerlos, para cambiar? Ella, mujer de fe, sin duda nos dirá: «Vete adelante, ve donde el Señor: Él comprende».
 Y ella nos lleva de la mano, Madre, Madre, hacia el abrazo del Padre, del Padre de la misericordia.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Más allá de la sintonía personal por un Papa

  Por cuanto me ocupo, en libros y periódicos, de cosas católicas desde la época de Pablo VI, ocurre que no pocas personas –quizás desconcertadas o confundidas- insisten en pedirme opiniones sobre los primeros meses del nuevo pontificado. Suelo salir del paso diciendo algo que parafrasea la respuesta dada a los periodistas en el avión de regreso de Brasil, precisamente por el Papa Bergoglio: “¿Quién soy yo para juzgar?”. Si estamos obligados a no juzgar a los demás – palabras del Evangelio – tanto menos juzgaremos a un pontífice elegido, según los creyentes, por el Espíritu Santo.
  Ciertamente, hubo siglos en los cuales al parecer los hombres llegaron a sustituir al Paráclito: cónclaves simoníacos o dirigidos por las grandes potencias de la época, con candidaturas y vetos impuestos por la política. Y sin embargo quienes conocen realmente la historia de la Iglesia – condición que no es propia de quienes son demasiado superficiales –, quienes saben percibir la dinámica de “larga duración” a lo largo de veinte siglos, terminan sorprendiéndose al descubrir que San Pablo parece realmente tener razón cuando afirma que omnia cooperantur in bonum, todo coopera con el bien, también el bien de la Iglesia, que en materia de fe no está guiada únicamente por Cristo, sino también ciertamente por el “cuerpo místico“.
  En todo caso, estando en nuestra época, no se trata de confiar a pesar de todo en una Providencia que a veces puede parecernos incomprensible. No es así, ya que para todos es evidente la calidad humana de aquellos que en las últimas décadas han tenido el rol de pontífices romanos. Si nos centramos únicamente en la sucesión de esta postguerra, tenemos las figuras de Pacelli, Roncalli, Montini, Luciani, Wojtyla, Ratzinger y ahora Bergoglio. ¿Quién, por alejado o contrario a la Iglesia que sea, podrá negar que se trata de personalidades de insólito relieve, unidas por la misma fe y por el mismo compromiso en su función, pero con grandes diferencias de carácter, distintas historias y culturas, distintos estilos pastorales? Y es éste precisamente el punto que para muchos, incluso católicos, parece no estar claro: independientemente de quién sea el hombre que ha llegado al papado y cuáles sean nuestras consonancias o disonancias humorales en relación con el mismo, siempre será el sucesor de Pedro, responsable y guardián de la ortodoxia, por lo tanto un hombre de Dios que no sólo se debe aceptar, sino también hay que rezar por él y obedecerlo con respeto y amor filial.
  Estas cosas deberían estar claras, sobre todo hoy, con este Obispo de Roma “proveniente casi del fin del mundo”, un hombre de una personalidad impetuosa, instintivamente impulsiva, tal vez autoritaria (como él mismo reconoce en la entrevista con Civiltà Cattolica) y marcada, a pesar de su origen italiano, por una cultura distinta a la nuestra, como es la sudamericana. Este papa proviene además, por primera vez en casi dos siglos, no del clero secular, sino de una orden religiosa caracterizada por una formación distinta a todas las demás dentro de la Iglesia. Es una Compañía (denominación militar de un fundador procedente de la vida militar) amada y detestada, admirada y temida desde hace cinco siglos, hasta el punto que -caso único- terminó siendo suprimida - “propter bonum Ecclesiae“, dice la bula - por un Papa franciscano, para luego ser resucitada, apenas fue posible, por un Papa benedictino.
  La verdad exige admitir, sobre todo si se miran muchos sitios y blogs en la red, que no faltan aquellos que recuerdan con nostalgia la sobriedad, el rigor doctrinal, la profundidad cultural y el respeto por las tradiciones de Benedicto XVI, y la atención por él prestada a la liturgia. Y nadie ha olvidado el cuarto de siglo de ese extraordinario ciclón que fue Juan Pablo II, cuya santidad ya ha sido reconocida. Es comprensible, los sentimientos son algo sumamente humano. Pero, repitiendo, toda comparación entre papas es irrelevante en una perspectiva cristiana, y la sintonía de cada creyente con un Papa se basa en algo muy distinto a las simpatías personales.
  La comunidad guiada y gobernada por el sucesor de Pedro siempre ha tenido y tendrá un fin último (y único) del cual todo se desprende y que es recordado explícitamente por el Código de Derecho Canónico: “Es ley suprema de la Iglesia la salvación de las almas”. Si bien a veces parece olvidarse, todo se desprende de esto y la totalidad de la institución eclesial existe por esto: anunciar la vida eterna prometida por el Evangelio y ayudar a todos los hombres - con la predicación y con los sacramentos - a seguir el camino que lleva a la meta de la muerte, en realidad nacimiento a la verdadera vida. Todo lo demás es solamente instrumento, siempre modificable y destinado a pasar, comenzando por la burocracia curial, a pesar de ser ésta indispensable: Dios mismo ha querido necesitar una institución humana, con sus organismos y sus leyes.
  Cada Papa está obviamente convencido de esta prioridad de la salus animarum; pero Francisco, al parecer, con especial urgencia, y en tal medida que hace todo lo necesario para que el clero, los religiosos y los laicos lleguen también a tener conciencia de esto. Esta opción del pontífice argentino parece producir resultados sorprendentes: al respecto, yo también mido cada día el interés, más bien la simpatía, sino de hecho la adhesión de tantas personas que no obstante parecían inamovibles en su indiferencia, cuando no era además un laicismo polémico y agresivo. El retorno a la sucesión natural, y sin embargo a menudo olvidada (en primer lugar la fe, y la moral será una consecuencia necesaria); el llamado a las raisons du coeur antes que a las raisons de la raison, empleando los términos pascalianos; la salida de la jaula de un creer reducido a una inflexible norma codificada; los brazos abiertos para todos, recordando  la misericordia del  Dios de Jesús, cuyo oficio es perdonar y acoger a los hijos, sin excepción, también a los “pródigos”. Todo esto está provocando resultados positivos que recuerdan el criterio de valoración señalado por el Evangelio mismo: “Por los frutos conoceréis el árbol”. Si la cosecha espiritual se anuncia tan buena, ¿no será igualmente buena la planta de la cual proviene?
  Este hombre de setenta y siete años, todavía vigoroso, con su estilo de “párroco del mundo“, quiere comprometer a la totalidad de la Iglesia en ese desafío de reevangelización del Occidente, que tuvo un carácter central también en el programa pastoral de sus dos últimos antecesores.
 Ninguna fractura, por lo tanto, sino continuidad, incluso en la diversidad de temperamentos. Esta Iglesia bimilenaria muestra también de este modo no tener intención alguna de reducirse a secta rencorosa, no sólo minoritaria, sino también marginal. Con Roma y sus obispos, el mundo entero deberá medirse una vez más, como ocurrió en los tiempos del imperio romano, cuando todo comenzó

jueves, 14 de noviembre de 2013

¿Cómo evitar las rupturas matrimoniales?

Cada 4,12 minutos se rompe un matrimonio en España, un número que evidencia que algo está pasando, que la inestabilidad entre parejas va a más, y que no augura mejores perspectivas. ¿Cómo evitar las rupturas matrimoniales?, ¿cómo no fracasar con nuestra pareja en el proyecto común de la vida?, Aureli Villar lo tiene claro: formando a las personas antes de que ya sea demasiado tarde, antes incluso de que hayan escogido pareja.
Eso es lo que hizo este jueves, 7 de noviembre, en el auditorio del IESE de Barcelona, donde unos 200 jóvenes (y no tan jóvenes) asistieron a su conferencia “Para acertar en el amor”, dirigida a no “improvisar” en el amor y conocer las claves para acertar en la elección.
Villar es profesor de orientación familiar del FERT, numerosos años de experiencia le avalan, y precisamente desde la experiencia es desde donde ha querido hablar a los adolescentes: “Hay que hacer pocas cosas pero bien hechas”, afirma, y el enfoque para hacerlas es “desde el punto de vista de la excelencia y la huída de la frivolidad”, ya que banalizando la pareja “no se va a ninguna parte”.
El conferenciante ha recalcado que, según sus años como asesor, ha entendido que todo lo que se aparte del matrimonio natural “irá mal”. Además, ha subrayado que lo esencial del matrimonio “no son los papeles”, sino “el compromiso de vivirse como cónyuges desde un compromiso exclusivo y permanente”.
“Hay cinco elementos que deben de funcionar en el matrimonio: el ámbito sexual, el sentimental, el racional, el social y el espiritual”, ha explicado Villar detallando cada uno de esos aspectos. Por ejemplo, ha recordado que el único amor que se fundamenta en el sexo es el humano y ha agregado que “muchos de los problemas de cama son problemas de sofá”, ya que “si los sentimientos caen, el sexo cae”.
 Este experto considera que la pareja debe vivirse con inteligencia y voluntad: “la diferencia entre novios y casados es que los novios se casan porque se quieren y los casados se ha comprometido a quererse. Eso no debe suponer un esfuerzo ya que el amor es voluntad: querer querer”.
Aureli Villar ha analizado los equilibrios que, según él, no deben de faltar en las parejas. Entre ellos ha destacado el “dar y el recibir”. “Uno en el matrimonio va a darse, hay que estar dispuesto a tener el derecho de perder derechos y pensar ‘Voy a darlo todo’”.
Otro equilibrio que el conferenciante ha comentado es el de la igualdad y la complementariedad: “los dos en una pareja son directores generales, pero al mismo tiempo hay que reconocer que un hombre y una mujer son distintos, muchos problemas vienen de no entender esto. Las mujeres, por ejemplo, van más al detalle, el hombre más a lo general”. 
Todos esos equilibrios hay que mantenerlos y, según Villar, no caer nunca en “discusiones inútiles, echarse en cara cosas, mal humor, la interferencia con terceras personas o vulnerar la intimidad”, que es “nuestra, de nadie mas”. Sobre esos aspectos ha comentado la necesidad de “no tentar a la fidelidad buscando gustar a terceras personas”,  “tener paciencia porque las cosas no se consiguen en un día”, y “tener una muy buena mala memoria”.
Villar explicó las cuatro reglas para que una pareja sea estable: “sumad todo lo que podáis, evitad restar, multiplicad lo máximo y no dividáis”. “Suma es aquello que puedes hacer y que no es obligatorio que lo hagas, pero que si lo haces, suma. Por ejemplo, ir a buscar a la pareja al trabajo. La resta es aquello que sí es exigible y si no se hace resta, por ejemplo preguntar a la pareja acerca de la visita al médico que ha tenido ese día. La multiplicación es aquello que depende de los dos: si ríen los dos mejor que solo uno. La división es, por el contrario, aquello que debería unir y separa”, ha explicado.
El experto ha destacado también que un buen marido no se improvisa, por eso el noviazgo tiene, a su juicio, tanta importancia. “El noviazgo es lealtad, pero el matrimonio debe estar presidido por la fidelidad”, ya que “el matrimonio es la materialización de la entrega”.
También ha criticado la afirmación generalmente aceptada de que “lo mejor para conocerse es vivir juntos”. “Los datos dicen todo lo contrario –ha añadido-. Hoy en día se convive más que nunca y se rompe muchísimo más también”.
Sobre este aspecto también ha añadido que dos personas que conviven “prestan su cuerpo al otro, y no hay garantía de continuidad en ese préstamo, sin embargo, los cónyuges lo entregan con absoluta fidelidad”.
 Finalmente, Villar ha concluido animando a los asistentes a “ser románticos” y a realizar una “entrega incondicional”. Además, ha destacado que sus postulados, fruto de la experiencia de décadas formando a personas, son sencillos pero difíciles, “sencillos porque no son para héroes, pero difíciles porque hay que ir a contracorriente. En esta vida vas o te llevan, yo os aconsejo que vayáis”.
Forum Libertas

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL SILENCIO DE DIOS

  Tenemos que buscar a Dios en todo. Y tenemos que saber que, aunque Dios llena plenamente nuestro corazón, sin embargo no nos da más que las pistas suficientes para identificarnos con Él desde la fe, la esperanza y la caridad
  Es verdad que, a veces, el lenguaje de Dios es el silencio. Pero su lenguaje hacia nosotros siempre es el amor.
  El Señor es un Dios que ama el silencio como lo experimentó la Virgen durante su vida. Un amor que hace silencio, no por desinterés de Dios, sino para que busquemos más al Dios de los consuelos que los consuelos de Dios.
  Nosotros tenemos que seguirle sabiendo que nuestro único camino es el del amor a Él.
Monseñor Francisco Cerro Chaves, obispo de Cáceres

martes, 12 de noviembre de 2013

Cirera mission

 El domingo tuvimos una hermosa salida familiar para responder a la llamada de Mossén Ramón Roca en la parroquia de la Sagrada Familia de Mataró, en el barrio de Cirera. El nos presentó desde antes de la Misa a la feligresía, manifestando su deseo de que muchos de entre ellos profundizaran su fe y encuentro con Cristo en esta escuela ignaciana.
 El P. Enrique Martín celebró la Misa dominical y dio un hermoso testimonio de los primeros Ejercicios Espirituales que marcaron su vida. José Miguel y Luis Guinart hablaron del beneficio del crecimiento en la fe que esta experiencia de silencio ha tenido en sus vidas a nivel personal, familiar y profesional.
Frente a la Parroquia junto a una super limusina. Si pudiéramos ofrecer algo así para llevar a os hombres a Ejercicios...
 Tras la Misa nos encantó a todos el encuentro entrañable que tuvimos con el Párroco compartiendo inquietudes y proyectos.
 Nuestros amigos Catalina y Juan Ramón Mirambel nos condujeron junto a la playa donde compartimos unos bocadillos y beneficiamos de la brisa marina y de un una sobre mesa estupenda.
 Por la tarde... rumbo a Calafell donde en la Parroquia nos esperaban Mossén JoséMª y Xavier con deseos de hacer compartir la espiritualidad ignaciana en la Parroquia.     
 Agradecemos a Mossén Xavier Sobrevía el tiempo que nos dedicó para acoger los proyectos compartidos.
 Que el Señor bendiga a todos nuestros colaboradores y amigos que desean extender con nosotros el Reino de Cristo en los corazones.