lunes, 31 de diciembre de 2012

¿La colonización de la naturaleza humana?





Por cuarto año consecutivo el Observatorio, en colaboración con otros cinco centros de estudio, reflexiona sobre la situación de la doctrina social de la Iglesia en los cinco continentes, señalando los hechos nuevos, los desafíos emergentes y las enseñanzas del magisterio más importantes. El arzobispo de Trieste, Giampaolo Crepaldi, presidente del Observatorio y principal responsable del proyecto del informe, explica algunas de las novedades del informe de este año.

¿Quiere explicarnos el título que han dado a este cuarto informe: La colonización de la naturaleza humana?
El informe cada año hace el seguimiento de los principales hechos de justicia y paz en los cinco continentes. El punto principal que emerge este año es la colonización de la naturaleza humana, es decir, las enormes presiones internacionales que se ejercen sobre los gobiernos para que cambien su tradicional legislación sobre la procreación, sobre la familia y sobre la vida. El ataque esta dirigido principalmente contra los países de América Latina, hecho que habíamos ya señalado en los informes precedentes.

¿Cúales son los fenómenos principales de esta “colonización de la naturaleza humana”?
Entre otros muchos, en el informe hemos indicado el caso de Argentina. En un solo año, 2011, este gran país de tradición cristiana ha tenido una ley sobre el reconocimiento de la “identidad de género”, que ha desnaturalizado la familia, y una modificación del Código Civil para permitir el “alquiler de útero”, que ha desnaturalizado la paternidad. Alguna de las leyes en cuestión fueron aprobadas en los primeros meses de 2012, pero fueron discutidas y elaboradas el año precedente. Alguna esta todavía en estudio en una de las ramas del parlamento después de haber sido aprobada por la otra, pero la tendencia es clarísima. En un año ha sido revolucionada la base de toda la sociedad argentina, han sido relegadas las noción de “naturaleza humana” y la inspiración de la fe católica para la construcción de la sociedad.

En su opinión ¿por qué América está en el punto de mira de estos ataques?
El continente europeo, de antigua tradición cristiana, está ampliamente secularizado y las legislaciones de muchos países –pensamos en Holanda, Francia, Inglaterra, España y recientemente también Croacia– han permitido laxamente prácticas y comportamientos en pleno contraste con la ley moral natural. El segundo núcleo –en la actualidad podemos decir el primero por importancia numérica- mundial del cristianismo es América Latina, donde hasta el momento la tradición cristiana ha impedido la plena secularización de los valores morales, y en la mayor parte de los estados las leyes tutelan todavía la vida, y la familia natural fundada sobre el matrimonio. Por esto, a mi entender, en la mira de los ataques se encuentra América Latina.


¿Por qué la llama “colonización”?
Porque es el fruto de la mentalidad del occidente hastiado y nihilista que se quiere exportar con presiones a los países de América Latina. En un tiempo el occidente colonizaba en el sentido clasico del término, ahora coloniza culturalmente, proponiendo una mentalidad contraria a la ley moral natural, y haciendo presión para que los estados todavía “atrasados” entren al fin en el “progreso”.


Anualmente el Informe acoge el “estudio del año”. ¿A que argumento ha sido dedicado este título en el Cuarto informe?
En coherencia con lo dicho anteriormente, el estudio del año lo hemos dedicado a la ideología de género y ha sido escrito por la doctora Elizabeth Monfort, diputada en el Parlamento Europeo, estudiosa de la materia y autora de libros además de ser presidenta de una asociación francesa que propone un nuevo feminismo europeo. La ideología de género se ha difundido, sin encontrar oposición, en los países avanzados y es enseñada en los manuales de los colegios públicos sin que esto provoque grandes protestas. Ahora es exportada sistemáticamente en los países emergentes o pobres. Es una ideología sutil y difusiva, que en nombre de los “derechos individuales”, convertidos en dogma por el occidente, y de una presunta igualdad entre individuos asexuados, es decir abstractos, lleva a cabo una de-construcción de todo el implante social.


Un capítulo importante del Informe es habitualmente la presentación del magisterio de Benedicto XVI llevado a cabo durante el año en cuestión. ¿Que nos dice en esta ocasión?
Quisiera recordar que, como documento del año, hemos seleccionado el discurso que el papa hizo en el Bundestag de Berlín, el 22 de septiembre de 2011, que está centrado completamente en la ley moral natural, que cuando no es respetada los estados se convierten en una “banda de ladrones”, como decía San Agustín. Hay también un capítulo sobre el magisterio social del Papa en 2011, un magisterio como siempre muy rico. En el viaje a Alemania y en muchas otras ocasiones Benedicto XVI llamó a abrir un lugar para Dios en el mundo.

La parte más cospicua del Informe se refiere a los cinco continentes. ¿Que novedades han emergido?
Las informaciones y los apuntes de reflexión aquí son muchísimos. El informe examina en primer lugar la escena internacional y la actividad de la Santa Sede, después continente por continente, ofreciendo una mina de informaciones difícilmente sintetizables. No me queda otra alternativa que remitirles a la lectura del texto. Pero una novedad de este año quisiera recalcar se refiere al seguimiento de Europa del Este, que en los informes anteriores fue descuidada. En 2011, tuvimos el caso de Bulgaria, que se dio una nueva Constitución que prevé la protección de la vida desde la concepción, mientras que en otros países la evolución en este tema fue en dirección opuesta. Interesantes son también los capítulos sobre Asia y África. Para el primer continente, el Informe toca las consecuencias de la explosión de la central nuclear de Fukushima, del asesinato de Bhatti en Pakistán, y el feminicidio de las niñas. En relación con el segundo, tocamos la “primavera árabe” y la penetración de China en el continente africano. En resumen, una panorámica muy articulada.

domingo, 30 de diciembre de 2012

CONSAGRACIÓN A LA SAGRADA FAMILIA DE NAZARET


  Sin darse cuenta cada vez más las familias copian modelos familiares inspirados en la televisión, en el cine, en las novelas, en los ejemplos que han conocido entre sus familiares, amigos y conocidos. Estos modelos, con muchísima frecuencia, son dañinos, porque conducen a la desorganización de la vida familiar, a grandes frustraciones, a rupturas de la convivencia. 
  Dios nos ha hecho el regalo de un modelo de familia bien lograda, sin decepciones, ni idealismos utópicos. Una familia muy al alcance de todos y cuyos componentes nos quieren ayudar al éxito de vida que ellos han logrado, viviendo el amor verdadero, la piedad verdadera, la solidaridad verdadera… 
   ¿No valdrá la pena copiar conscientemente el modelo de la familia de Nazaret? Fue el hogar que Dios Padre preparó para su propio Hijo. 
  Imitar las virtudes del hogar de Nazareth en el contexto de hoy no significa recrear las condiciones de vida de los tiempos de Jesús. Significa vivir hoy esos valores de relación que nunca se vuelven anticuados porque no envejecen. Son valores que son tan necesarios hoy como en todos los tiempos. 
   Consagrar el hogar a Jesús, José y María es no sólo invocar su presencia en la vida del hogar sino también hacer que esta presencia sea posible por el estilo de vida que se empeñan en promover sus miembros. 
   La preparación a la Navidad es una fiesta muy propicia para esta consagración. Ante el Pesebre, a la espera del Salvador con José y María os invitamos a consagrar nuestros hogares para que sean hogueras de amor y de unidad que enciendan este mundo que se apaga y se muere. Las familias que participaron a nuestra Vigilia de Navidad apreciaron mucho poder realizar esta consagración: 
“Padre Celestial, que has preparado el hogar de José y María 
para la llegada de tu Hijo, Jesucristo, 
queremos consagrar nuestra familia a la Sagrada Familia de Nazaret. 
Queremos que en nuestro hogar nos empeñemos 
en realizar el plan que has trazado para nuestras vidas. 
Danos la gracia de esforzarnos en practicar en nuestra vida diaria 
los valores y las virtudes que son necesarios para hacer que: 
- el amor venza nuestra tendencia al egoísmo; 
- la cooperación y la solidaridad venzan nuestra tendencia a competir entre nosotros. 
Concédenos que nos esforcemos en ser responsables en el trabajo, 
en el estudio, en el cumplimiento de nuestros deberes como personas y como familia. 

Queremos que, según el ejemplo de Jesús, de María y de José, 
tengamos en cuenta lo que Tú quieres de nosotros, 
al tomar nuestras decisiones. 
Te rogamos que tengamos siempre la lucidez del espíritu y la generosidad 
del corazón para emplear nuestras capacidades y nuestros bienes materiales 
de acuerdo con tu santa Voluntad. 
Inspíranos para aprender a establecer las justas prioridades 
en el manejo de ese precioso don tuyo que es el tiempo. 
Y ante todo, que seamos más sensibles a las necesidades 
y a los sentimientos de las personas que queremos. 
Padre Celestial, 
haz que nosotros vivamos siempre esta consagración 
esmerándonos en cultivar la paz, la confianza, la alegría y la comprensión 
entre nosotros los miembros de esta familia y con las demás personas, 
comenzando por las más cercanas. 
Te rogamos que nos protejas y protejas también a las personas que amamos, 
de todos los males que puedan provenir de nosotros mismos, 
del mundo materialista que nos rodea y del espíritu maligno. 
Haz que seamos más receptivos a la acción del Espíritu Santo 
y a la inspiración de la Santa Familia de Nazaret. 
Amén. “


sábado, 29 de diciembre de 2012

ALGO TAN GRANDE


Y a esta buena Madre le encomendamos nuestros cinco ejercitantes que ayudados por el P. Cueto e Inocencio están descubriéndo más íntimamente el Amor del  Dios vivo.



viernes, 28 de diciembre de 2012

¿TENEMOS UN SITIO PARA EL?



   Nuevamente nos conmueve que Dios se haya hecho niño, para que podamos amarlo, para que nos atrevamos a amarlo, y, como niño, se pone confiadamente en nuestras manos. Dice algo así: Sé que mi esplendor te asusta, que ante mi grandeza tratas de afianzarte tú mismo. Pues bien, vengo por tanto a ti como niño, para que puedas acogerme y amarme.

  Nuevamente me llega al corazón esa palabra del evangelista, dicha casi de pasada, de que no había lugar para ellos en la posada. Surge inevitablemente la pregunta sobre qué pasaría si María y José llamaran a mi puerta. ¿Habría lugar para ellos? Y después nos percatamos de que esta noticia aparentemente casual de la falta de sitio en la posada, que lleva a la Sagrada Familia al establo, es profundizada en su esencia por el evangelista Juan cuando escribe: ”Vino a su casa, y los suyos no la recibieron“ (Jn 1,11).

   Así que la gran cuestión moral de lo que sucede entre nosotros a propósito de los prófugos, los refugiados, los emigrantes, alcanza un sentido más fundamental aún: ¿Tenemos un puesto para Dios cuando él trata de entrar en nosotros? ¿Tenemos tiempo y espacio para él? ¿No es precisamente a Dios mismo al que rechazamos? Y así se comienza porque no tenemos tiempo para él. Cuanto más rápidamente nos movemos, cuanto más eficaces son los medios que nos permiten ahorrar tiempo, menos tiempo nos queda disponible. ¿
  Y Dios? Lo que se refiere a él, nunca parece urgente. Nuestro tiempo ya está completamente ocupado. Pero la cuestión va todavía más a fondo. ¿Tiene Dios realmente un lugar en nuestro pensamiento? La metodología de nuestro pensar está planteada de tal manera que, en el fondo, él no debe existir. Aunque parece llamar a la puerta de nuestro pensamiento, debe ser rechazado con algún razonamiento. 

   Tampoco hay lugar para él en nuestros sentimientos y deseos. Nosotros nos queremos a nosotros mismos, queremos las cosas tangibles, la felicidad que se pueda experimentar, el éxito de nuestros proyectos personales y de nuestras intenciones. Estamos completamente ”llenos“ de nosotros mismos, de modo que ya no queda espacio alguno para Dios. Y, por eso, tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros. 
   A partir de la sencilla palabra sobre la falta de sitio en la posada, podemos darnos cuenta de lo necesaria que es la exhortación de san Pablo: ”Transformaos por la renovación de la mente“ (Rm 12,2). Pablo habla de renovación, de abrir nuestr a inteligencia; habla, en general, del modo en que vemos el mundo y nos vemos a nosotros mismos. La conversión que necesitamos debe llegar verdaderamente hasta las profundidades de nuestra relación con la realidad. 

  Roguemos al Señor para que estemos vigilantes ante su presencia, para que oigamos cómo él llama, de manera callada pero insistente, a la puerta de nuestro ser y de nuestro querer. 
  Oremos para que se cree en nuestro interior un espacio para él. Y para que, de este modo, podamos reconocerlo también en aquellos a través de los cuales se dirige a nosotros: en los niños, en los que sufren, en los abandonados, los marginados y los pobres de este mundo.
Benedicto XVI, Homelía en la Nochebuena 2012

jueves, 27 de diciembre de 2012

Donde no está Dios, no hay paz



 ”Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace“. Dios es glorioso. Dios es luz pura, esplendor de la verdad y del amor. Él es bueno. Es el verdadero bien, el bien por excelencia. Los ángeles que lo rodean transmiten en primer lugar simplemente la alegría de percibir la gloria de Dios. Su canto es una irradiación de la alegría que los inunda. En sus palabras oímos, por decirlo así, algo de los sonidos melodiosos del cielo. En ellas no se supone ninguna pregunta sobre el porqué, aparece simplemente el hecho de estar llenos de la felicidad que proviene de advertir el puro esplendor de la verdad y del amor de Dios. Queremos dejarnos embargar de esta alegría: existe la verdad. Existe la pura bondad.

   Existe la luz pura. Dios es bueno y él es el poder supremo por encima de todos los poderes. En esta noche, deberíamos simplemente alegrarnos de este hecho, junto con los ángeles y los pastores.

   Con la gloria de Dios en las alturas, se relaciona la paz en la tierra a los hombres. Donde no se da gloria a Dios, donde se le olvida o incluso se le niega, tampoco hay paz. 
   Hoy, sin embargo, corrientes de pensamiento muy difundidas sostienen lo contrario: la religión, en particular el monoteísmo, sería la causa de la violencia y de las guerras en el mundo; sería preciso liberar antes a la humanidad de la religión para que se estableciera después la paz; el monoteísmo, la fe en el único Dios, sería prepotencia, motivo de intolerancia, puesto que por su naturaleza quisiera imponerse a todos con la pretensión de la única verdad. Es cierto que el monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia. Es verdad que una religión puede enfermar y llegar así a oponerse a su naturaleza más profunda, cuando el hombre piensa que debe tomar en sus manos la causa de Dios, haciendo así de Dios su propiedad privada.


   Si la luz de Dios se apaga, se extingue también la dignidad divina del hombre. Entonces, ya no es la imagen de Dios, que debemos honrar en cada uno, en el débil, el extranjero, el pobre.
   Entonces ya no somos todos hermanos y hermanas, hijos del único Padre que, a partir del Padre, están relacionados mutuamente. Qué géneros de violencia arrogante aparecen entonces, y cómo el hombre desprecia y aplasta al hombre, lo hemos visto en toda su crueldad el siglo pasado. Sólo cuando la luz de Dios brilla sobre el hombre y en el hombre, sólo cuando cada hombre es querido, conocido y amado por Dios, sólo entonces, por miserable que sea su situación, su dignidad es inviolable. En la Noche Santa, Dios mismo se ha hecho hombre, como había anunciado el profeta Isaías: el niño nacido aquí es ”Emmanuel“, Dios con nosotros (cf. Is 7,14)

   Y, en el transcurso de todos estos siglos, no se han dado ciertamente sólo casos de uso indebido de la religión, sino que la fe en ese Dios que se ha hecho hombre ha provocado siempre de nuevo fuerzas de reconciliación y de bondad. En la oscuridad del pecado y de la violencia, esta fe ha insertado un rayo luminoso de paz y de bondad que sigue brillando.

  Cristo es nuestra paz, y ha anunciado la paz a los de lejos y a los de cerca (cf. Ef 2,14.17). Cómo dejar de implorarlo en esta hora: Sí, Señor, anúncianos también hoy la paz, a los de cerca y a los de lejos. Haz que, también hoy, de las espadas se forjen arados (cf. Is 2,4), que en lugar de armamento para la guerra lleguen ayudas para los que sufren. 
   Ilumina la personas que se creen en el deber aplicar la violencia en tu nombre, para que aprendan a comprender lo absurdo de la violencia y a reconocer tu verdadero rostro. Ayúdanos a ser hombres ”en los que te complaces“, hombres conformes a tu imagen y, así, hombres de paz.
Benedicto XVI, Homelía en la Nochebuena 2012

miércoles, 26 de diciembre de 2012

SANTA CURIOSIDAD Y SANTA ALEGRÍA


Los pastores se apresuraron. 
Les movía una santa curiosidad y una santa alegría. 
Tal vez es muy raro entre nosotros que nos apresuremos por las cosas de Dios. Hoy, Dios no forma parte de las realidades urgentes. 
Las cosas de Dios, así decimos y pensamos, pueden esperar. 
Y, sin embargo, él es la realidad más importante, el Único que, en definitiva, importa realmente
¿Por qué no deberíamos también nosotros dejarnos llevar por la curiosidad de ver más de cerca y conocer lo que Dios nos ha dicho? 
Pidámosle que la santa curiosidad y la santa alegría de los pastores nos inciten también hoy a nosotros, y vayamos pues con alegría allá, a Belén; hacia el Señor que también hoy viene de nuevo entre nosotros.
Benedicto XVI, Homelía de la Nochebuena 2012

martes, 25 de diciembre de 2012

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Jesús, gracias por venir a este mundo. 
Por amarme tanto que quieres ser un Niñito pequeño.
Y porque al venir pobre e indefenso 
me enseñas a confiar en que todas las personas 
son dignas de tu amor y tu compañía.
Te dejas abrazar y acariciar y Tú eres Dios.
Gracias por estar tan cerca de mí.
Gracias por mirar siempre lo mejor de mí 
y tener paciencia conmigo.
Y sobre todo porque los rayos de tu misericordia 
se extienden y abrazan mi pobre corazón que tanto te necesita hoy.
Yo no tengo nada que ofrecerte 
pero te ofrezco mi corazón para que Tú siempre quieras estar ahí.
Te amo Señor. 
Amén.

   Con esta sencilla oración queremos desear a todos los hombres, nuestros hermanos de todas clases, condiciones, creencias, una ¡¡¡Feliz Navidad!!!

sábado, 22 de diciembre de 2012

Confiar en Dios con la alegría de la Virgen María


En nuestro camino del Adviento, nos detenemos a considerar la fe de María, a la luz del misterio de la anunciación. El ángel invita a la Virgen a alegrarse llamándola la “llena de gracia”. La fuente de la alegría de María es la gracia, la comunión con Dios. Ella es la criatura que, mediante su actitud de escucha de la palabra y su obediencia de la fe, ha abierto de modo único las puertas a su Creador. 

Como Abrahán, también María se fía plenamente de la divina palabra, convirtiéndose en modelo y madre de todos los creyentes. Pero, al igual que el Patriarca, la fe de la Virgen Santísima incluye un elemento de oscuridad. Ella debe renovar continuamente el “sí” dado en la anunciación, su sí a la voluntad de Dios hasta el momento de la cruz. Esta fe firme de María ha sido posible por su actitud constante de diálogo íntimo con la palabra de Dios, por su humildad profunda y obediente que acepta incluso lo que no comprende de la acción de Dios, dejando que sea Él quien le abra la mente y el corazón.
Benedicto XVI, 19 diciembre 2012

jueves, 20 de diciembre de 2012

¿Qué pasa con los belenes?



Este texto de un párroco a sus feligreses lo hacemos 100% nuestro ante tanto comentario mediatizado que escuchamos estos días. Pero ¿cómo la gente le hará tanto caso a los medias?
¿Qué es lo que ha escrito el Papa sobre la mula y el buey? ¿Se los ha cargado? ¿Ha mandado que no se pongan en los belenes?
En primer lugar hay que ser honestos y ver qué es lo que ha escrito el Santo Padre, en concreto sobre el pesebre y la presencia de animales en él. Estos serían los párrafos en cuestión:
Escribe el papa Benedicto que “San Agustín ha interpretado el significado del pesebre con un razonamiento que en un primer momento parece casi impertinente, pero que, examinado con más atención, contiene en cambio una profunda verdad. El pesebre es donde los animales encuentran su alimento. Sin embargo, ahora yace en el pesebre quien se ha indicado a sí mismo como el verdadero pan bajado del cielo, como el verdadero alimento que el hombre necesita para ser persona humana. Es el alimento que da al hombre la vida verdadera, la vida eterna. El pesebre se convierte de este modo en una referencia a la mesa de Dios, a la que el hombre está invitado para recibir el pan de Dios. En la pobreza del nacimiento de Jesús se perfila la gran realidad en la que se cumple de manera misteriosa la redención de los hombres”.
Continúa el Papa: “Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales, pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo Testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1,3: «El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.»

Peter Stuhlmacher hace notar que probablemente también tuvo un cierto influjo la versión griega de Habacuc 3,2: «En medio de dos seres vivientes... serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás». Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo (25,18-20), indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza, en la que Dios, misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para «el buey y el asno», para la humanidad compuesta por judíos y gentiles.
En la singular conexión entre Isaías 1,3, Habacuc 3,2, Éxodo 25,18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde aparición de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno” (páginas 76-77-78).
Ahora podemos describir lo que de verdad ha escrito el papa Benedicto XVI:
1.En primer lugar, como el Evangelio, quiere que dirijamos la mirada a lo fundamental, y lo fundamental es que el Hijo de Dios se hizo hombre naciendo en Belén de Santa María la Virgen por obra del Espíritu Santo.
2.Jesús nace de una mujer, es verdadero hombre. Pero nace de María por obra del Espíritu Santo, sin intervención de varón, es verdadero Dios. Y esa intervención directa de Dios es signo del amor de Dios que acude en ayuda de la humanidad que no puede darse a sí misma un Salvador. Un ser humano nacido de un hombre y de una mujer nunca podrá ser la persona perfecta que nos salve. Dios, dice el teólogo K. Rahner, “se nos entrega a sí mismo de manera inefablemente libre. Esta realidad en María no tenía que vivirse sólo en las disposiciones de su corazón, sino que debía expresarse en todo su ser, incluso en su corporeidad; tenía que manifestarse y representarse en su existencia corporal. Por ese motivo, María es Virgen en el espíritu y en el cuerpo, única en todo el plan de Dios”
3.Estos dos puntos hacen que en el centro de nuestro belenes esté Jesús, acompañado de María, su madre, y de José, esposo de María. José, acogiendo a María y a Jesús, haciendo las veces de padre, y junto con Jesús y María, nos hablan de la importancia de la familia. Y además de esta manera José, que es descendiente de David, colabora para que se cumplan las Escrituras que anunciaban que el Mesías pertenecerá a la descendencia de David. Nosotros, como san José, podemos colaborar para que Jesús sea acogido en medio del mundo con credibilidad, será así si vivimos con autenticidad nuestra fe. A ello nos quiere ayudar la celebración de este “Año de la fe” y el mismo libro del Papa sobre “La infancia de Jesús”.

4.¿Qué pasa con el pesebre? El pesebre, tal y como el mismo Papa lo recuerda, es el lugar donde se coloca el alimento. Jesús es colocado en el pesebre. De este detalle, el Papa como buen pedagogo y siguiendo a su gran amigo san Agustín, nos dice que ya desde la Navidad estamos invitados a acoger a Jesús como “el alimento que da al hombre la vida verdadera, la vida eterna”. Así cuando contemplamos un belén podemos fortalecer nuestra fe en Jesús que es, como Él dijo de sí mismo, “el Pan de Vida”. Cada belén nos ha de ayudar a valorar el gran don de la Eucaristía, y de cada Misa.
5.Y, ¿qué pasa con los animales? El Santo Padre comienza recordando algo que es verdad: en los evangelios no se menciona la presencia de animales. Pero, continúa recordando que como el pesebre es el lugar dónde se alimentan los animales, la comunidad cristiana muy pronto entendió que no es extraña la presencia de animales en torno al recién nacido. Pero no llenó de cualquier manera esa laguna de los evangelios, los cuales van a lo esencial. Nuestros primeros hermanos acudieron a varios textos del Antiguo Testamento.
6.¿Qué textos del Antiguo Testamento sirvieron como fuente de inspiración para que en la iconografía (es decir en las pinturas y grabados, en las esculturas y en los retablos) aparezcan el asno y el buey, o la mula y el buey? El Papa recuerda tres textos:
-Isaías 1,3: «El buey conoce a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.». Este texto quiere indicar que esos animales saben quiénes son sus señores y quiénes les dan de comer, pero Israel, que representa la humanidad, no reconoce a quién es su Señor y quién le da la vida.
-Habacuc 3,2: «En medio de dos seres vivientes... serás conocido; cuando haya llegado el tiempo aparecerás». Este texto, en unión con otro de Éxodo 25,18-20, que habla del arca de la Alianza, nos recuerda a los dos seres angélicos, dos querubines, que están en la tapa del Arca de la Alianza, y que al mismo tiempo que custodian algo valioso, señalan ese importante signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo.
De la conjunción de estos textos resultó que se colocaran junto al Niño un buey y un asno (o mula). ¿Qué representan? En el fondo, ¿qué misión tienen?
-Por una parte, desde los textos de Habacuc y Éxodo, ellos, como los querubines, brindan su protección, guardan y abrigan, al signo más grande de la presencia de Dios en medio del mundo: Jesús, el Hijo de Dios hecho Niño. Y al mismo tiempo que lo custodian, señalan su presencia. Por eso la mula (o el asno) y el buey en nuestros belenes nos ayudan a centrar la atención en lo importante: Jesús.
-Por otro lado, por lo que sugiere el texto de Isaías, ellos ahora sí que conocen y reconocen a su Señor, y a Quién les cuida. Ellos, en el belén, representan a la humanidad, nos representan a nosotros que ahora, en Jesús, que es la revelación plena de Dios, tenemos la oportunidad de saber quien nuestro Señor, el Señor que nos sirve y nos alimenta, dándose Él mismo como alimento.
Dicho todo esto, unas sencillas conclusiones:
-Tengamos cuidado, no insultemos a nadie, y menos llamándole burro o asno. La figura del asno, junto con la del buey, nos evoca cosas muy bellas e importantes.
-Benedicto XVI siempre quiere que vayamos a lo esencial, al centro de nuestra fe: Jesucristo. Y con Él al encuentro de cada persona, sobre todo de quienes sufren.
-No sucumbamos ante quienes sin leer el texto, o desde una lectura superficial de las palabras del Papa, o con una mala intención nos quieren contagiar desafección e incluso burla ante el sucesor de Pedro. La víctima no será Benedicto XVI, a quien muchos no le perdonan que sea él quien sea el Papa, las víctimas seremos nosotros, en la medida en que quieren debilitar los soportes de nuestra fe y la misma fe, haciéndonos pensar que creemos en cosas trasnochadas o ridículas. Se lamentan de que el Papa quiera quitar el asno y el buey, cosa que no es verdad, y ridiculizan la maternidad virginal de María, acontecimiento que es cierto.

-El Papa dice: “Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno”. Pues sigamos con esa hermosa costumbre, además tengamos en cuenta que el Papa no ha pretendido, ni por asomo, que quitemos estas dos simpáticas figuras del belén, al contrario, como he señalado antes, nos ha ofrecido unas claves muy hermosas y sugerentes para que las valoremos y sepamos qué significan. Ojalá que así se lo trasmitamos a nuestros niños y jóvenes, a los cuales también ha llegado una imagen distorsionada del Papa y de sus palabras.
-Así pues no sólo no se le puede recriminar nada al Santo Padre, sino que es preciso una vez más agradecerle su servicio, realizado como buen pastor, experto teólogo, y sencillo y eficaz catequista.
-Ante todo demos gracias a Dios porque ha querido ser el Dios con nosotros. Que la intercesión de santa María y san José, junto a las simbólicas imágenes de los animales que abrigan al recién nacido, nos ayuden a acoger a Jesús, y a creer en Él, como nuestro Dios y Salvador, Amigo y Hermano, Origen y Meta de nuestras vidas y de la humanidad entera.
 Francisco Javier Sagasti Boquet

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Comprender siempre que está realmente cerca



Dentro de pocos días celebraremos la Navidad, la fiesta de la venida de Dios que se hizo niño y hermano nuestro para estar con nosotros y compartir nuestra condición humana. Tenemos que alegrarnos por esta cercanía, por su presencia e intentar comprender siempre que está realmente cerca y así, dejar que penetre en nosotros, la realidad de la bondad de Dios, de la alegría de Cristo que está entre nosotros. San Pablo dice con fuerza en una de sus cartas que nada puede separarnos del amor de Dios que se ha manifestado en Cristo. Solo el pecado nos aleja de Él, pero éste es un factor de separación que nosotros mismos introducimos en nuestra relación con el Señor. Sin embargo, incluso cuando nos alejamos, Él no cesa de amarnos y sigue estando cerca de nosotros con su misericordia, con su disponibilidad a perdonar y recogernos en su amor

No debemos angustiarnos nunca: siempre podemos exponer al Señor nuestras peticiones, nuestras necesidades y preocupaciones 'con plegarias y oraciones'. Y este es un gran motivo de alegría, saber que siempre es posible rezar al Señor y que el Señor nos escucha, que Dios no está lejos, sino que nos escucha, nos conoce y no rechaza nunca nuestras súplicas, aunque no responda inmediatamente como desearíamos, pero responde”.

La alegría que el Señor nos comunica debe encontrar en nosotros el amor agradecido. Efectivamente, la alegría es plena cuando reconocemos su misericordia, cuando prestamos atención a los signos de su bondad (...) Los que acogen los dones de Dios de forma egoísta no encuentra la alegría verdadera; en cambio, quienes los utilizan para amarlo con gratitud sincera y para transmitir su amor a los demás, tienen el corazón lleno realmente de alegría."
Benedicto XVI, 16 de diciembre 2012

lunes, 17 de diciembre de 2012

Torrentes de delicias



Estoy cierto, ¡oh Dios mío!, que llegará un día -que sea cercano o lejano, poco importa- en que habré agotado todas mis alegrías mundanas. Tú solo, Señor mío, eres el alimento capaz de saciarme por toda la eternidad... 
En tu presencia corren torrentes de delicias: quien haya bebido de ellos una sola vez, no será ya capaz de olvidarlos y alejarse de ellos. Tú eres mi heredad, ¡oh Señor!, ahora y siempre.

¡Cuán lejano estoy, Dios mío, de obrar en conformidad con esta teoría que tan bien conozco! Mi corazón se pierde tras vacías sombras, lo reconozco. 
Parece como si yo prefiriera cualquier otra cosa a la unión contigo; siempre estoy dispuesto a alejarme y frecuentemente también la oración se me hace difícil; no existe distracción que yo no prefiera al pensamiento de Ti. 
Dame, ¡oh Padre!, la gracia de avergonzarme de esta repugnancia mía. 
Sacúdeme de este estado de indolencia y de frialdad en que me encuentro y dame la fuerza de aspirar a Ti con todo mi corazón. Enséñame el amor a la meditación, a la lectura espiritual, a la oración. Enséñame a amar desde ahora lo que atraerá hacia Tí mi corazón por toda la eternidad.

Beato John Henry Newman

domingo, 16 de diciembre de 2012

Un fin de semana intenso


Y ya lo creo que ha sido intenso con el retiro de señoras que tuvimos ayer y el de hombres que hemos celebrado hoy.
El Señor no deja de llamar y trabajar en los corazones que le abren, y ¡qué maravillas! contemplamos. ¡Si hay gente que nos la ha cambiado!
M. M Verónica en la oración inicial
Como una imagen vale más que mil palabras os compartimos las fotos que ilustran bien lo vivido y os asociamos a la acción de gracias al Señor por todo lo que realiza en las vidas de cada persona.
Una madre de familia tan atenta
Mosén Xavier explicando el Credo
Otra mami atenta
Rosario en la ermita del Remei

En los tiempos libres espera de la confesión con el P. Cueto
Y en la merienda las lenguas se desatan

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Acontecimiento Guadalupano


 "El Acontecimiento de las apariciones de María de Guadalupe al indio san Juan Diego en 1531 tuvo una repercusión decisiva para la evangelización, con un influjo que va más allá de los confines de la nación mexicana, alcanzando a todo el continente.
 Inmediatamente después de las apariciones, se verificó una impresionante conversión en masa, tanto de los indígenas como de los españoles. 
 Un signo concreto de la importancia del Acontecimiento Guadalupano fue esta conversión y devoción a la Virgen y -a través de Ella- a Jesucristo; que constatamos hasta nuestros días, con la presencia en el Santuario de más de veinte millones de personas cada año.
 En palabras sencillas, el culto a la Virgen de Guadalupe se manifiesta -desde entonces hasta nuestros días- como una verdadera evangelización; se puede observar que el acontecimiento guadalupano permite entender la esencia del Evangelio y mueve de tal forma las almas, que la conversión a Jesucristo es una manifestación patente de ello. Esto permitió que se llevara a cabo la evangelización de todo un pueblo que estaba naciendo.
 De hecho, se inicia entonces una devoción que nadie podrá detener y que se fue profundizando y extendiendo hasta el día de hoy, no sólo en México, sino en las más variadas naciones, quienes son guiadas de la mano por la Estrella de la Evangelización hasta su Redentor en una evangelización perfectamente inculturada.
  En resumen, podemos afirmar que --como sucede en el acontecimiento guadalupano- la Nueva Evangelización requiere también de una auténtica 'inculturación'. La evangelización, si se produce correctamente, ha de dar lugar al fenómeno de la inculturación, entendida como presencia y fruto de la fe en el seno de una cultura determinada. Considero que éste es un importante reto de la Nueva Evangelización."
Monseñor Enrique Glennie Graue, 
vicario general de la Archidiócesis de México