jueves, 24 de marzo de 2011

Creatividad en la caridad

El tiempo cuaresmal es tiempo de acercamiento, de intimidad con Dios y como consecuencia, de amor y acercamiento al prójimo.
Este pequeño ejemplo nos demuestra como la caridad verdadera es creativa.
El cortometraje “Historia de un letrero”, del mexicano Alonso Alvarez Barreda, ganó el premio Special Cannes 2008 otorgado en el marco del Short Film Corner 

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martes, 22 de marzo de 2011

Tiempo de transformación

 "No mostremos desaliento por nada, ni siquiera por nuestras propias faltas, antes bien una gran confianza en la Bondad y Misericordia de Dios" decía el P. Vallet.
Cuantas veces escuchamos, o decimos nosotros mismos cuando consideramos nuestras miserias: "¡Hay para desesperar!".
Pues ¡no!. ¡Nunca!
Y si no, ¿para que esta Cuaresma que nos está entrenando a dejarnos purificar por esa Bondad y Misericordia de Dios manifestada en Cristo?
Este tiempo es una invitación a cambiar, a dejarnos transformar. Es en la medida en la que dejamos activamente actuar la gracia en nosotros que todo cambia entorno nuestro. ¿O no lo habéis experimentado? Tantos años pensando que tal persona o tal situación debía cambiar y resulta que desde que yo voy transformándome, la cosa es diferente. ¿A que sí lo habéis experimentado?
Un mundo nuevo vendrá, si nos vamos convirtiendo en esos "hombres nuevos" de los que habla San Pablo, "creados por Dios en la justicia y santidad verdaderas"
 Revestir el hombre viejo no se hace sin pena. Seguro que conocéis el ejemplo del Cardenal Van Thuan cuya causa de beatificación se abrió el pasado mes de octubre. Cuadjutor del arzobispo de  Hô Chi Minh- Ville, Thuan fue prisionero durante 13 años, sometido a la tortura y a la celda de aislamiento. Un día en 1976, mientras se entristecía de no ser útil a sus fieles, y se sentía hundido, recibió en la oración esta luz: "existe la obra de Dios, y por otro lado está Dios mismo". Todo se le iluminó en ese instante. Si n podía obrar por Dios directamente podría buscar a Dios más íntimamente. ¿Cómo? Con su amor, su oración, el ofrecimiento de sus sufrimientos unidos a los de Jesús. Ninguna celda podría aislarle del Señor. Desde ese momento su vida fue iluminada por la esperanza.
Sí, los cristianos estamos llamados a amar en toda circunstancia, incluso en las más desafortunadas. Ahí tenemos los testimonios de los misioneros que están en medio de las populaciones sufrientes del Japón. Muchas veces no somos capaces de actuar sobre el mal, sanear el aire con el que respiramos.  

Más que gastar nuestras  enegías en desalentarnos sobre la mala suerte de tantos enfermos ¿por qué no visitar a este enfermo?. En lugar de lamentarme por las guerras ¿y si me reconciliara con mi vecino? Si me da grima la falta de cultura y de valores que percibo en nuestro mundo ¿por qué no me propongo de leer un poco más y de formarme con buenos libros? ¿Soy capaz de cortar con una letanía de lamentaciones entonando... las letanías a la Virgen María, por ejemplo? 
La caridad de la oración siempre es posible: alabar, ofrecer, suplicar. Si rezamos, a nosotros también el Espíritu Santo nos soplará el bien que está a nuestro alcance: ayudar a los pobres, meditar la Escritura, recurrir al sacramento de la penitencia - ¿qué hay de más eficaz para disminuir el mal presente? - asistir más a menudo a Misa o a una adoración. 
 En definitiva. Trabajar por el Reino de Dios en nosotros y en nuestro entorno. Por que abrirnos al amor de Dios, es abrir el mundo entero al amor. Y esto ¡vale la pena!
La cosa es clara. Cada uno puede responder a esta gracia de Cuaresma, reduciendo el mal que está en él. Si así lo hacemos, en la mañana de Pascua el mundo será realmente mejor, transformados por la victoria de Cristo.
Cristo que nos dice: "En el mundo tendréis tribulación.Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo."Jn 16, 33

sábado, 19 de marzo de 2011

UN SANTO SIN IGUAL

¡Qué figura la de San José!
Aunque estos días tenemos dificultades en asegurar los post, no nos resignamos a dejar de compartir algo sobre nuestro querido San José a quien veneramos como a verdadero Padre y protector.
San José es el primer consagrado a Dios por María. ¿Tenía él proyectos de fundar una familia común? Lo suponemos, como suponemos que María le compartió esa llamada que ella sentía de consagrar su virginidad a Dios. "O contigo, o con ninguna" le diría José, y así él mismo consagró su propia virginidad a Dios con su esposa. 
San José es un patrón universal, de todos.
Es patrón de los padres (por algo hoy se celebra el día del padre) pero también de los esposos.

Es patrón de los consagrados, de los vírgenes, de los castos, custodio de la castidad de la Virgen Madre de Dios.
Es patrón de los educadores, y ¡cómo no!, si fue aquel a quien fue confiada la educación del Hijo de Dios hecho hombre.
Por ello es patrón de los seminaristas, los que quieren formarse para ser otros Cristos en la tierra, y es patrón de los sacerdotes, puentes entre Dios y los hombres.
Es patrón de los obreros, es patrón de los trabajadores autónomos. Es patrón de los ciudadanos, porque José no podía no implicarse en los asutos de la vida civil.
Es patrón de los moribundos y de la "buena muerte", él, que murió en compañía de Jesús y María.
Es patrón de la iglesia sobre la que vela como la gran familia de Dios en su Hijo Jesucristo.
Y en la actualidad es el patrón de bautismo de nuestro santo Padre Benedicto XVI, Joseph Ratzinger. 
A José elevamos hoy nuestros corazones, alabando al Señor por su ejemplo de entrega silenciosa, de eficacia en el servicio de Dios y de los hombres, por su piedad y su fe ante el gran misterio del que fue guardián y custodio: el misterio de un Dios hecho uno de nosotros, y en todo semejante a los hombres.
A él le confiamos las grandes intenciones del mundo y de la Iglesia, las nuestras personales y las de nuestras familias.

lunes, 14 de marzo de 2011

DECÁLOGO CUARESMAL

1. Romperás de una vez por todas con lo que tú bien sabes que Dios no quiere, aunque te agrade mucho, aunque te cueste “horrores” dejarlo. Lo arrancarás sin compasión como un cáncer que te está matando. “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? (Mc 8, 36)

2. Compartirás tu pan con el hambriento, tus ropas con el desnudo, tus palabras con el que vive en soledad, tu tiempo y consuelo con el que sufre en el cuerpo o en el alma, tu sonrisa con el triste, tu caridad con TODOS. Examinarás esto con cuidado cada noche. "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis." (Mt 25, 40)

3. Dedicarás un buen tiempo todos los días para estar a solas con Dios, para hablar con Él de corazón a Corazón. Será un tiempo de agradecer, de pedir perdón, de alabarle y adorarle, de suplicar por la salvación de TODOS. Este tiempo no es negociable. “Sucedió que por aquellos días se fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios.” (Lc 6, 12)

4. Confiarás en Dios a pesar de tus pecados y miserias. Creerás que Dios es más fuerte que todo el mal del mundo. No permitirás que ni dolor, ni pesar alguno, ni “tu negra suerte”, ni las injusticias y traiciones sufridas te hagan dudar ni por un momento del amor infinito que Dios te tiene. Él ha muerto en cruz para salvarte de tus pecados. “Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.” (Sal 23, 4)

5. Mirarás sólo a Dios y a tus hermanos. Mirarte tanto te hace daño, porque te envaneces viendo los dones que nos son tuyos o te desalientas viendo sin humildad tus miserias. Mira a Jesús y habrá paz en tu corazón. Mira las necesidades de tus hermanos y ya no tendrás tiempo de pensar en ti; te harás más humana, más cristiana. “Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra.” (Col 3, 1-2)
6. Ayunarás de palabras vanas: serás benedicente. Ayunarás de malos pensamientos: serás pura de corazón. Ayunarás de acciones egoístas: serás una mujer para los demás. Ayunarás de toda hipocresía: serás veraz. Ayunarás de lo superfluo: serás pobre de espíritu. “¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo?” (Is 58, 6)

7. Perdonarás una y mil veces a quien te ha herido, con causa o sin ella, justa o injustamente, esté arrepentido o no. Un perdón que no será sólo tolerar o soportar sino que ha de brotar del amor sincero y sobrenatural. Los perdonarás uno por uno, primero en tu corazón y luego, si te es posible, también con tus palabras. No permitirás que el rencor ni el resentimiento envenenen tu corazón. “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34)

8. Ofrecerás sacrificios agradables al Señor. Los harás en silencio, sin que nadie se dé cuenta. Buscarás con ello reparar por tus pecados y los de TODOS los hombres. Querrás con ello desprenderte de las cosas materiales, que tanto te agradan, para poder hacerte más libre y ser una mujer para Dios. Pero sobre todo ejercerás el sacrificio de vivir con perfección la caridad en todo momento con TODOS tus hermanos. “No os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; ésos son los sacrificios que agradan a Dios.” (Heb 13, 16)

9. Amarás la humildad y procurarás vivirla de la siguiente manera: reconocerás tus pecados; considerarás a los demás mejores que tú; agradecerás las humillaciones sin dejarte arrastrar por el amor propio; no buscarás los honores, ni los puestos, ni el poder, ni la fama, que todo eso es de Dios; te harás servidora de todos. “el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos”. (Mc 10, 43-44)

10. Anunciarás a los hombres la verdad del Evangelio. Les dirás sin temor que Dios los ama, que se ha hecho hombre por ellos y ha muerto en la cruz para salvarlos. Les mostrarás que sólo Él los puede hacer plenamente felices. Les harás ver que la vida que tiene su origen en Dios, es muy corta, se pasa rápido y que Dios es su destino final; vivir por Dios, con Dios y en Dios es lo sensato y seguro. “Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» “ (Mc 16, 15)

viernes, 11 de marzo de 2011

NUESTRA QUERIDA HERMANA


Imagen de su recordatorio mortuorio

Una vez más hemos constatado las palabras del Señor: "el Hijo del Hombre vendrá como un ladrón". Son las consideraciones que marcan nuestro comienzo cuaresmal
Aunque nuestra Hermana Mª del Carmen estaba muy enferma, creíamos que saldría de esta como de tantas otras hospitalizaciones que fue acumulando. Muchos amigos nos ayudaron a acompañarla en estas últimas semanas con una cadena de generosidad y disponibilidad que no podemos agradecer suficientemente.
En la madrugada del martes 8 llamaron diciendo que el estado se agravaba. Cuando llegué lo más rápidamente que pude hacía 5 minutos que nuestro Señor había pasado ya a buscarla. Estaba aún caliente, pero no pude recoger su último suspiro, su última mirada, su última sonrisa quizás.
El Señor que la había consagrado enteramente, lo tomó todo hasta el final.
Murió en el mes dedicado a San José al que ella tenía una gran devoción: "A mí San José nunca me niega nada" solía decir con convicción. Y le gustaban las imágenes de san José pero jovencito, no viejo.
la otra cara de su recordatorio mortuorio
Su cuerpo fue trasladado a nuestra casa donde muchos amigos vinieron a verla una última vez.
Las exequias que reunieron no solo a varias hermanas de nuestra Congregación, sino también a sus familiares y numerosos amigos y ejercitantes, fueron presididas por Mossén Jaume González,que fue estos últimos años su director espiritual. Concelebraron con él nuestro párroco Mossén Joaquim Fluriach, y dos jóvenes sacerdotes más.
Les compartimos algunos extractos de la Homelía de Mossén Jaume que destacan bien la personalidad de nuestra querida hermana.
"...el camino de quien profesa la vida religiosa, de nuestra hna. M. del Carmen fue andar con las palabras de Cristo en los labios para que toda la vida, cuerpo y alma, sea configurada a Cristo, el crucificado, el viviente. La cruz con el corazón rojo que recibe una Cooperatriz el día de su profesión temporal, y el Crucifijo que le es entregado en la profesión perpetua, ¿no son imágenes claras de que la religiosa nace de la misma cruz del redentor y que a su persona ha entregado toda su vida, alma y cuerpo? 

¿No brota de esa cruz, acogida en lo más hondo del corazón, toda la vida de oración, y la vida fraterna en comunidad, y la fuerza apostólica de la Cooperatriz? ¿De dónde, si no de su Señor, sacó nuestra hermana fuerzas para tanta misión?
Sale bien joven de su querido pueblo toledano de Calzada de Oropesa para dirigirse al noviciado en Pozuelo. Desde allí mucho le esperaba: superiora en Uruguay y también maestra de novicias de aquella reciente fundación, para pasar, al cabo de unos años a crear la primera comunidad en Rosario, Argentina. ¡Cómo se le iluminaba el rostro al hablar de esos años!

Maestra de novicias en Salto, Uruguay
Después en Chabeuil, Francia, donde estará más de veinte años, desarrollará una labor magnífica de evangelización entre los emigrantes españoles. Allí hizo muy buenas amistades, se sentía útil, podía entregarse a los demás, hablar de Jesucristo y hacer compañía a quienes no lo pasaban bien, lejos de su casa.  Un monje, de un monasterio cercano, hombre de Dios, escuchaba sus desahogos espirituales. A menudo hablaba de él con gratitud, pasados los años. Eran dos almas contemplativas. 
En Nyons con los emigrantes españoles
En 1989 llega a Caldes, y pasa a formar parte de esta querida comunidad. Yo llevaba pocos meses ordenado sacerdote y, sin embargo, a pesar de mi total inexperiencia, empieza a abrirme su corazón espiritualmente. Sentir la pasión por las cosas de Dios como ella la sentía, ¡cuánto bien me hizo! También me iluminaba cuando la escuchaba hablar enamorada de su vocación, de su familia religiosa. Y, ¡cómo no, de su familia carnal! ¡Cuánto amor para con los suyos! Soy testigo privilegiado de su alegría cuando algo bueno os sucedía, y de su pesar cuando pasabais algún sufrimiento. Siempre estaba cerca de todos vosotros, siempre. Os lo aseguro.
con su hermano Tomás y Carmencita, su cuñada
Dos años, todavía, la alejaron de nosotros, para instalarse en Ars, Francia. Fue un tiempo breve, pero intenso. Su maternidad espiritual para con aquellos seminaristas o sacerdotes jóvenes fue grande. ¡Cuánto bien hizo a muchos!  Porque para nuestra hermana un sacerdote siempre fue alguien realmente importante. Nunca comprendió lo que no se puede comprender en un sacerdote; nunca se avino a imágenes devaluadas del sacerdocio.
Con un seminarista en el seminario internacional de Ars
Volvió con pena de Ars, pero a la vez contenta de estar de nuevo aquí, en su querida comunidad de Caldes. Y con su regreso, y el mío de Roma, pude volver a alegrarme al contemplar cómo el Santo Espíritu iba trabajando a esta hija suya, forjando en ella la imagen del Cristo crucificado, el viviente, su Señor de siempre y para siempre.
Recibiendo a nuestro Obispo en casa
Sí, hermana M. del Carmen, nuestra querida hermana. Consentimos a separarnos un momento de ti porque sabemos que has ido al encuentro de tu Amor más grande, Cristo Jesús, quien te ha abierto los brazos como hija del Padre, hermana suya y templo del Espíritu.
El mismo Cristo  que, ahora, sobre el altar, se nos volverá a entregar en sacrifico vivo y verdadero para que tengamos vida en abundancia, para que un día podamos pasar de esta mesa de peregrinos al banquete del Reino. Y allí, hermana nuestra, allí nos volveremos a encontrar."
Mn.  Jaume González Padrós

miércoles, 9 de marzo de 2011

CIRUJÍA DEL CORAZÓN

Siempre ha sido así, pero hoy más que nunca: el corazón del hombre está  muy enfermo. Sufre tanto que a diario parece como que el corazón se le paraliza y la vida se le va. Y es verdad, se le escapa sin que pueda detenerla y sin haber logrado lo que quería: no sufrir y siempre gozar; como sea, pero gozar más y más.
Y como no puede ser así, aumenta su hondo dolor. Para paliar ese dolor busca el placer a toda costa y de modo irresponsable. Por todos los poros de su cuerpo y de su deseo egocéntrico de tener, el hombre busca el gozo sensible que le haga feliz, -piensa él-. Busca sin descontrol saciarse un momento siquiera. Busca mal y se engaña. 
No puede más. Está a punto de estallar. Hecho por amor y para amar, el corazón humano ni ama ni quiere amar. Aquí radica su mal. Su profunda infelicidad. 
Tiempo atrás, Juan Pablo II lo había afirmado ya: “La enfermedad del hombre de hoy es una enfermedad de corazón: el corazón de piedra y egoísta”.
Y siglos antes, Jesús había enseñado: “De dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro”.
Está claro. Hoy como ayer, lo que está en juego es el corazón del hombre: su bondad o su maldad, su salud o su enfermedad.
Es verdad y está a la vista: Nada hay más retorcido, traidor, falso y enfermo que el corazón, ¿quién lo conoce? Hoy como ayer, el corazón humano está necesitado de una URGENTE CIRUGÍA. Carente de amor, está enfermo de muerte. Es necesario cambiar de corazón: un trasplante, eso es la conversión.
Pero ¿quién lo convertirá o le pondrá ese corazón nuevo?
Para realizar esa cirugía hay que ponerse en manos del cirujano cardíaco. El mejor que tenemos y que conoce el corazón humano como nadie.
¿Quién es? Yo, el Señor, examino el corazón, sondeo el corazón de los hombres, para trasplantarlo. Quitaré de su cuerpo el corazón de piedra (duro, frío, violento y egoísta) y les daré un corazón de carne (nuevo, amoroso, fraterno, sensible y entregado). Es Dios, Jesucristo, con el Amor de su Espíritu.
Quien ha pasado ya por su mano, asegura que tiene “mano de santo”. Y un bisturí que no hace daño: es la inmensa  e infinita misericordia del Señor.
¿Dudará alguien ponerse en sus manos? Es oportuno hacerlo.
Urgente. ¿Y cómo?
1º Volverse al Señor con fe total, humilde confianza y reconocerle como único Señor.
Reconocer y asumir que el propio corazón no da más, está atrofiado, se es responsable de ello, y uno no puede cambiarse así mismo el corazón. 3º Al mismo tiempo, dejarse amar por el Señor con ese Amor apasionado y personalizado que sólo Él tiene.
4º Sólo entonces, sentirá su corazón cambiado y transformado. Será capaz de amar y hacerlo con el Amor nuevo que le ha sido implantado: el mismo Amor de Dios.
5º Estrenar ese amor cada día: olvidarse un poco más de sí y darse sirviendo a Dios y a los demás. Toda la vida, exterior e interior, ha cambiado. La obra es de Dios. Lo nuestro, desearlo y quererlo. Después, uno se siente feliz y hace feliz a los demás. ¿No estamos todos deseándolo?
Eres el primero de la lista. Alégrate.
El cirujano está listo. El bisturí preparado.
La cita también: el 9 de marzo, miércoles de Ceniza e inicio de la Santa Cuaresma.  
P. Gregorio Rodriguez, cpcr


sábado, 5 de marzo de 2011

NECESITAMOS PARARNOS


Sí, necesitamos hacer un parón en la vorágine que nos arrastra:
parar para escuchar,
parar para gozar,
parar para encontrarnos,
para encontrar al Señor que nos ama infinitamente,
parar para redescubrirnos a nosotros mismos,
parar para dar gracias,
parar para tomar aliento y respirar a fondo,
parar para vivir la fe,
parar para vivir la Vida Verdadera y ser felices.

Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio son la ocasión de hacer ese parón que necesitamos.
En nuestra Casa Mare de Déu de Montserrat los proponemos a los hombres:
     del 15 al 20 de abril
     del 20 al 23 de abril (Triduo Pascual)

viernes, 4 de marzo de 2011

ACUERDATE, OH VIRGEN MARÍA


Acuérdate, oh piadosísima Virgen María,
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a tu protección,
implorando tu asistencia y reclamando tu socorro,
 haya sido desamparado de ti.
Yo, animado con esta confianza,
a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes.
Y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana;
no desprecies, oh Madre de Dios,
mis humildes súplicas,
antes bien acógelas benigna y
despáchalas favorablemente.
Amén.

jueves, 3 de marzo de 2011

LA PRIMERA CONDICION DE LA EVANGELIZACIÓN

Ante los retos que se presentan a la Iglesia en la Nueva Evangelización, constatamos muy a menudo que los recursos pastorales quedan muy cortos.
Por eso os compartimos algo de la entrevista a Monseñor Dominique Rey, obispo de Fréjus-Toulon (Francia) que Zenit ha publicado hace unos días. Bajo su iniciativa, del 20 al 24 de junio se celebrará en Roma el Congreso Internacional sobre la Adoración Eucarística.
Los CPCR tenemos una estima particular por este obispo que ha realizado Ejercicios Espirituales en nuestras casas de Francia yes un gran amigo y colaborador.
El explica la importancia de la adoración eucarística para la Iglesia hoy y de los frutos que se esperan para la nueva evangelización.
+La Iglesia se está movilizando intensamente para preparar este Congreso Internacional sobre la Adoración Eucarística. ¿Cuál es la importancia y las expectativas de este congreso?
--Monseñor Rey: Este congreso se enmarca perfectamente en el esfuerzo del Papa Benedicto XVI, siguiendo a Juan Pablo II, que quiere promover una nueva toma de conciencia sobre la urgencia misionera que afronta hoy más que nunca la Iglesia.
El tema del congreso "De la adoración a la evangelización" subraya que este nuevo impulso misionero debe arraigarse en la vida eclesial y eucarística.
La primera condición de la evangelización es la adoración. Por desgracia, algunas propuestas misioneras hoy se presentan más como marketing o promoción comercial que como testimonio de fe. Se da un riesgo de perversión del método de evangelización.
Es la primera vez que en Roma se tiene un encuentro sobre este tema. La participación de numerosos cardenales, obispos, de testigos que sobre el terreno son actores de evangelización y adoradores subraya el interés que suscita el argumento.
Este congreso quiere dar un alma y una espiritualidad a la nueva evangelización, tan necesaria para la renovación de la Iglesia y la irradiación del mensaje evangélico que transmite.


+ ¿Por qué es importante la adoración? ¿Quién está llamado, según usted, a la adoración?
--Monseñor Rey: La adoración eucarística se enmarca en la prolongación de la celebración eucarística. El creyente acoge la ofrenda de Cristo que se da al Padre por la salvación de todos.
Adorar el Santísimo Sacramento es entrar en la contemplación de Jesús Hostia. Es aceptar, al mismo tiempo, como dirá el apóstol Pablo, ofrecer nuestra propia vida en sacrificio para participar en la salvación de Cristo.
Adorar constituye un gesto de reconocimiento al contemplar el punto hasta el que Cristo nos ama, hasta hacerse alimento, y es también un gesto personal para que podamos también nosotros entrar en Él y por Él en esta obra de salvación.
Cada cristiano está llamado, en virtud de su consagración bautismal, a convertirse en adorador en espíritu y en verdad.
Recuerdo la frase de la filósofa Simone Weil que utilizaba después de su conversión: "Finalmente he descubierto a alguien ante el cual ponerme de rodillas". En el Apocalipsis, descubrimos que la gloria celestial consistirá en júbilo y adoración. Si comienzo a adorar hoy, me preparo a entrar en la plenitud de mi condición filial cuando contemple el rostro de Dios.
Todo hombre está hecho para adorar, es decir, para reconocer el señorío de Cristo y, en este gesto de entrega de uno mismo que implica la adoración, se entrega total y definitivamente a Él. 
+¿A quién se dirige este congreso? Concretamente, ¿qué quiere proponer?
--Monseñor Rey: Este congreso se dirige a todos los que en la Iglesia ya son sensibles a la importancia de la adoración eucarística, pero más en general a todos los pastores, a los consagrados, a los laicos que quieren profundizar en el sentido de la eucaristía, en su dimensión litúrgica, de sacrificio, social, y en el lazo que se da entre adoración y celebración.
Las jornadas estarán salpicadas por la celebración eucarística, que será celebrada según la forma ordinaria y extraordinaria, así como por los demás oficios litúrgicos.
Habrá momentos de adoración del Santísimo Sacramento. Las enseñanzas principales se ofrecerán la mañana. Se prevén también momentos de intercambio que afrontarán temas más concretos.
El congreso concluirá con la participación en la procesión eucarística de la solemnidad del Corpus Christi, presidida por el Santo Padre Benedicto XVI.

La adoración eucarística hace que fijemos nuestra mirada en este gesto infinito de amor, que la Iglesia no deja de retomar en cada Misa. He constatado muchos frutos espirituales y misioneros de la adoración eucarística en el contexto de las diferentes responsabilidades ministeriales que he asumido. Por este motivo, he tomado la iniciativa de presentar al cardenal Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino, este proyecto, y he pedido a los Misioneros de la Santísima Eucaristía que asuman su organización.

Si deseais leer toda la entrevista la encontraréis en
http://www.zenit.org/article-38415?l=spanish

martes, 1 de marzo de 2011

Sacerdotes

Sí, a pesar de muchas aventuras, que picarán vuestra curiosidad pero que por hoy no os vamos a contar, fue una gozada la semana pasada recibir a un buen grupo de sacerdotes de Terrassa para sus Ejercicios Espirituales. Monseñor Fernando Sebastián que les acompañaba en la experiencia quedó fuertemente impresionado por la calidad de este grupo de 'mossenes', jóvenes la mayoría.
También ellos salieron super contentos de la predicación y los consejos de calidad recibidos por el eminente Pastor.
Os habíamos pedido oraciones por ellos, y las seguimos solicitando. Rezar por los sacerdotes es algo muy importante.
Su responsabilidad es grande: "ser puentes entre Dios y los hombres", "dispensadores de la gracia de Dios para las almas"«Los sacerdotes, decía Juan Pablo II, son testigos e instrumentos de la misericordia divina, son y deben ser hombres que sepan infundir esperanza y hacer obras de paz y reconciliación».
Necesitan nuestra oración para no cansarse nunca de ser estos «testigos y anunciadores de Cristo» y  no dejarse desanimar por las dificultades que encuentren dentro de sí o en la fragilidad humana, en la indiferencia o en la incomprensión de aquellos a quienes son enviados.

Es muy común hoy en día criticarles, exigirles que sean según el patrón que nosotros concebimos, sin respectar el don particular que el Señor ha puesto en el corazón de cada uno de sus sacerdotes. Con una vocación y una misión común, con una consagración que les hace ser Cristo entregado a las almas, cada uno permanece asumiendo los límites de su propia naturaleza humana: límites temperamentales, límites de capacidades, límites morales, también. Aunque sabemos también que si la gracia no anula la naturaleza, sí la puede trasformar.
Necesitan que sostengamos su labor. Con la oración y también con nuestro cariño, con nuestra estima, con nuestra colaboración, con nuestros detalles de amistad, con nuestra solicitación de los sacramentos. No permitamos en nuestro entorno que sean criticados, aunque muchas veces, por desgracia lo merezcan. Busquemos siempre construir y ayudar.
El P. Vallet nuestro Fundador, quería su Obra de Cooperación Parroquial precisamente para rodear a los sacerdotes en las Parroquias de laicos comprometidos (especialmente varones)  que ayuden y colaboren con los sacerdotes en el ámbito parroquial y que se sientan estimulados y miembros activos de la Iglesia en esta ayuda y colaboración.
¡Señor, danos sacerdotes santos!
Y haznos dóciles a sus enseñanzas.